La Carrera Séptima, una de las principales arterias viales de Bogotá, será intervenida para la construcción del proyecto TransMilenio, según informó el director del Instituto Distrital de Infraestructura (IDU), Orlando Molano, ante el Concejo de Bogotá.
El cronograma detallado contempla que los trabajos se ejecutarán por grupos de obra.
El Grupo 1, que comprende desde la calle 99 hasta la 127, iniciará operaciones este mismo mes; el Grupo 3 (entre las calles 183 y 200) comenzará en marzo, y el Grupo 2 (entre las calles 127 y 183) se pondrá en marcha en abril.
Como parte de estas fases, se habilitarán cierres viales entre las calles 116 y 121 para permitir el avance de las intervenciones.
¿Cómo será el Corredor Verde?
El proyecto, también denominado Corredor Verde por la Carrera Séptima, busca transformar este eje urbano histórico con una troncal de TransMilenio, carriles mixtos para vehículos particulares, nuevas áreas públicas y una infraestructura ampliada para peatones y ciclistas, incluidos andos más amplios y una ciclorruta de 11 kilómetros. La obra también contempla paraderos fuera de las estaciones y conectividad con otras troncales y sistemas de transporte.

La intervención cubrirá aproximadamente 11,56 kilómetros de longitud y estará dotada de al menos 14 estaciones, además de un patio-portal de más de 80.000 metros cuadrados para flota de buses eléctricos. El corredor permitirá mejorar la velocidad comercial del sistema y la conectividad con otras rutas y troncales, incluidos puntos de integración con la primera línea del metro y los corredores de Caracas, Décima, 26 y la futura Avenida 68.
Polémica y expectativas por TransMilenio en la Séptima
El proyecto de TransMilenio por la Carrera Séptima ha sido uno de los más polémicos de la movilidad en Bogotá por razones técnicas, políticas y urbanas. Desde su formulación, ha enfrentado resistencia de comunidades, urbanistas y sectores políticos que cuestionan si un sistema de buses de alta capacidad es adecuado para un corredor histórico, estrecho y con alta carga patrimonial.
Uno de los principales focos de controversia es el impacto urbano: críticos advierten que la troncal puede deteriorar la identidad de la Séptima, afectar el comercio local y replicar problemas vistos en otros corredores como la Caracas, en términos de congestión, ruido y deterioro del entorno. A esto se suma la preocupación por expropiaciones, reducción de espacio para peatones y pérdida de valor paisajístico.
También ha habido un debate técnico sobre el modelo de transporte. Varios expertos y colectivos ciudadanos han propuesto alternativas como tranvías o sistemas férreos ligeros, argumentando que serían más acordes con el perfil del corredor. Desde el Distrito, en cambio, se ha defendido TransMilenio como la opción con mayor capacidad, menor costo y más rápida implementación.
En el plano político y jurídico, el proyecto ha tenido aprobaciones ajustadas en el Concejo de Bogotá, demandas judiciales y solicitudes de suspensión que, aunque no han prosperado en su mayoría, han retrasado el cronograma y profundizado la controversia pública. La falta de consenso y los cambios de enfoque entre administraciones han hecho que la obra se postergue durante años.
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