Entrevista | Impulso del agro: el compromiso de Bancolombia para aportar al progreso

Mauricio Rosillo, vicepresidente de Negocios de Bancolombia, profundizó en el compromiso del banco por el desarrollo del agro.

Mauricio Rosillo, vicepresidente de Bancolombia
Mauricio Rosillo, vicepresidente de Negocios de Bancolombia/Foto: Cortesía Bancolombia
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Mauricio Rosillo, vicepresidente de Negocios del Grupo Bancolombia, es uno de los directivos con mayor conocimiento y trayectoria en el banco. En sus más de 15 años en el Grupo, ha ocupado diferentes roles desde los que ha contribuido al desarrollo de estrategias que aportan valor a los negocios, las filiales y los segmentos que operan para estar siempre un paso adelante.

Mauricio Rosillo
Foto: Mauricio Rosillo, vicepresidente de Negocios de Bancolombia/Cortesía

En conversación con Valora Analitik, Mauricio Rosillo profundizó en el compromiso del banco por el desarrollo del agro, un sector que en palabras del directivo “es generador de bienestar y progreso al tener un triple impacto en la economía, el medio ambiente y la sociedad”.

¿Cómo están viendo la sostenibilidad en Bancolombia?

Desde hace cerca de 150 años, la sostenibilidad ha estado presente en nuestro propósito de promover el desarrollo sostenible para lograr el bienestar de todos. Y es lo que nos ha llevado a desarrollar un ecosistema financiero que atiende las necesidades de ahorro, inversión y crédito de los clientes, a la vez que impulsa la economía, los sueños de las personas y la generación de oportunidades para los más de 30 millones de clientes que tenemos en los diferentes países en los que operamos.

¿Cuáles son esos grandes objetivos sostenibles que están promoviendo desde el negocio?

En Bancolombia articulamos todas nuestras acciones en tres grandes frentes que nos permiten generar bienestar, proteger al planeta y aportar a la calidad de vida de las personas, en línea con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Entre estos, fomentamos la inclusión financiera, contribuimos a la construcción de ciudades y comunidades sostenibles, e impulsamos el fortalecimiento del tejido productivo de los países en los que operamos. Para materializar esta visión, nos propusimos a movilizar al 2030 al menos $500 billones en múltiples iniciativas con criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG).

¿Cuál es la apuesta de Bancolombia por el agro colombiano?

En Bancolombia estamos convencidos de que el agro es un sector generador de bienestar y progreso al tener un triple impacto en la economía, el medio ambiente y la sociedad. Sin embargo, también somos conscientes de que se trata de un segmento que requiere de un gran apoyo para explotar todo su potencial.

Hoy por hoy, pese a que el agro tiene una participación entre el 6 %-8 % del PIB nacional y genera el 15 % del empleo en el país, menos del 18 % de los pequeños productores tienen productos financiados. Una realidad que nos muestra las brechas existentes para poder cultivar el país que soñamos.

Por ello, en Bancolombia apoyamos al agro con una visión de largo plazo, acercando a todos los eslabones de la cadena al sector financiero mediante una estrategia integral con soluciones a la medida de las necesidades de la ruralidad.

¿Qué soluciones han diseñado específicamente para esta población?

Para seguir acompañando al campo para que sea un escenario de mayores oportunidades de desarrollo para el país y sus habitantes, en Bancolombia ampliamos la oferta de cara a este sector en el que tenemos más de 243.500 clientes.

Entre muchas otras soluciones, contamos con un amplio abanico de opciones de créditos que pueden adaptarse en monto, plazos y periodicidad del pago, entre ellos líneas propias, créditos con beneficios de Finagro, cupos rotativos para necesidades de corto plazo como compra de insumos, pago de mano de obra, e incluso una tarjeta de crédito y un seguro específicos para este sector.

A partir de estos, solo en Colombia, durante el 2023 entregamos más de $10,5 billones en créditos para una gran diversidad de sectores como los de ganadería, café, avicultura, aguacate, arroz, flores, entre muchos otros segmentos que son dinamizadores del tejido productivo local. Una cifra que representa un aumento de 20 % frente al 2022, año en el que los préstamos al pequeño productor a su vez crecieron un 54 %.

Destacado: Bancolombia suma desembolsos por $19 billones desde 2014 para el desarrollo sostenible

¿Cuáles han sido las más recientes soluciones diseñadas para el agro?

Más recientemente, implementamos un piloto para otorgar un seguro paramétrico agro gratuito a 1.000 clientes con créditos ya desembolsados.

También, el año pasado lanzamos el crédito integrador, el cual permite que los negocios que hacen parte de la cadena de valor de las grandes empresas accedan más rápido a los recursos de sus cuentas por cobrar, mientras que las grandes empresas de agroindustria obtienen mejores condiciones de financiamiento (en promedio 200 puntos básicos menos que en un crédito tradicional). Al cierre del año 2023 se desembolsaron $130.000 millones para apoyar a más de 2.300 pequeños y medianos productores.

¿Cómo están impulsando que el agro sea cada vez más sostenible?

En línea con los compromisos ambientales del país y los retos del sector agropecuario al ser el responsable del 21,6 % de las emisiones de gases con efecto invernadero, contamos con un portafolio de Financiamiento Agrosostenible y Ganadería Sostenible, con el que acompañamos a las empresas (sean productores, transformadores, comercializadores, brinden servicios de apoyo y cuenten con actividades rurales) en su transición a la sostenibilidad.

Mediante este, les ayudamos a reducir sus emisiones, adaptarse a los impactos del cambio climático, reducir su vulnerabilidad ante los riesgos, incrementar los niveles de productividad al hacer un uso más eficiente del suelo, y promover la recuperación y conservación de áreas con vocación de uso de suelo no agropecuario. Bajo este modelo, en 2023 desembolsamos $331.211 millones.

¿Y en términos de ganadería qué tienen?

En Bancolombia contamos con la línea Ganadería Sostenible con la cual buscamos apalancar los sistemas ganaderos que implementan prácticas amigables con el medio ambiente, tales como aquellos que respetan las áreas de bosques y los cuerpos de agua, y realizan inversiones que generan eficiencias en la productividad como el buen uso de la carga animal por hectárea, la optimización en los tiempos de rotación de potreros, el incremento en el número de árboles por hectárea, entre otros indicadores.

A partir de este frente, en 2023 se financiaron proyectos ganadería sostenible por $7.714,3 millones, los cuales generaron impactos ambientales positivos tales como el establecimiento de 6.850 hectáreas destinadas a la ganadería sostenible, 410 árboles dispersos y cercas vivas, 30 hectáreas en sistemas silvopastoriles, 17 kilómetros en acueductos ganaderos, 125 hectáreas en bancos de forraje y la liberación de 20 hectáreas para conservación.

Además, diseñamos un Manual de Asistencia Técnica para la Ganadería Sostenible con el apoyo del programa Partnerships For Forests (P4F). Y hemos consolidado convenios con Fedegán y GANSO para la prestación del servicio de asistencia técnica a las empresas que lo requieran.

Asimismo, iniciamos la integración de los criterios de monitoreo de deforestación y respeto de la frontera agrícola al proceso de seguimiento de los créditos de ganadería sostenible.

¿Cuáles cree que son los grandes desafíos del agro en el corto plazo?

El sector agro enfrenta desafíos multidimensionales que pasan por factores de tecnificación, inclusión financiera, educación, acceso al capital, e incluso factores exógenos como la resiliencia climática a los fenómenos de El Niño y La Niña. Estos últimos, considero que son unas de las principales preocupaciones en el corto plazo.

Y es que, según el más reciente informe de Investigaciones Económicas de Bancolombia, el sector agro ha registrado una menor productividad de hasta el 24 % por cuenta de El Niño; y ahora se prepara para La Niña. Ya hemos visto sus efectos, escasez de recursos hídricos, afectación en la flora y fauna, sequía en las tierras, incendios, mayores precios de alimentos y condiciones desafiantes para el suministro de energía.

Sin duda, desafíos que no pueden manejarse con soluciones paliativas, sino que requieren acciones de fondo, colectivas y de impacto que, por un lado, le hagan frente el cambio climático, y por el otro, generen mayor resiliencia climática en las poblaciones y comunidades rurales.

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