Entrevista | «El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles no cumplió con su meta»

David Jiménez, vocero de la unión gremial ‘Somos Uno’, habló sobre uno de los principales dolores de cabeza de la política fiscal y energética en Colombia.

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David Jiménez Mejía representa a las estaciones de servicio en Colombia. En esta conversación abordó uno de los puntos centrales de las finanzas públicas, bajo un escenario en el que el déficit fiscal parece ampliarse cada vez más y el Presupuesto presenta grandes inflexibilidades de recorte.

El directivo también hizo mención de los proyectos de reforma tributaria que podrían llegar al Congreso. El Ministerio de Hacienda del gobierno de Abelardo De la Espriella impulsaría una nueva reforma en septiembre de 2026. Si bien todavía no se conoce el documento, en esta conversación se abordan algunos puntos que ya fueron discutidos en iniciativas presentadas anteriormente por el gobierno de Gustavo Petro (2022-2026).

David Jiménez, vocero de la unión gremial ‘Somos Uno’. Imagen: Somos Uno
David Jiménez, vocero de la unión gremial ‘Somos Uno’. Imagen: Somos Uno

¿Está de acuerdo con que el presupuesto público ayude a regular los precios de los combustibles?

El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) existe desde 2009, pero lo inició Santos (expresidente Juan Manuel Santos) en 2010. Se quedó con un propósito de desmonte gradual de los subsidios a los combustibles líquidos, por considerar que es regresivo, que beneficia al quintil más alto de la población colombiana, que son los que tienen la capacidad de tener vehículos particulares. Cosa que valdría la pena revisar.

Cualquier fundamento que sustente una ley podría revisarse, porque difícilmente puede decirse que el quintil más alto de la población es una audiencia con carros particulares. De hecho, con el tema de las motos, en el país se evidencia que no necesariamente las familias de mayores recursos son las que pueden tener vehículo.

Se creó en 2009 (el FEPC). Fue declarado inexequible en varias oportunidades. A la larga, si podemos revisar en qué ha funcionado el fondo, si cumplió su objetivo, habría que decir que no lo cumplió. El fondo no sirvió para lo que se quería, que era un mecanismo de atenuación, de ahorro y desahorro.

Donde se ahorraba en tiempos de precios altos internos versus precios internacionales bajos, y se desahorraban costos de precio interno bajo y precio internacional alto, para tener un neto de cero.

Copio de un fondo de estabilización de precios que existió en Chile, precisamente con ese objetivo. Pero ahí habría que tener una discusión: Chile no es un país con petróleo; Colombia no es petrolero, pero sí con petróleo. Entonces el país tiene un costo que no tiene Chile y es un costo de producción.

David Jiménez, vocero de la unión gremial ‘Somos Uno’. Imagen: Somos Uno
David Jiménez, vocero de la unión gremial ‘Somos Uno’. Imagen: Somos Uno

Chile tiene una oportunidad, que es el precio que se compra en el mercado internacional, y Colombia sí tiene un costo de producción porque puede producir, en el caso del diésel, produce 100 % de lo que se consume al interior del país.

Ya en gasolina corriente, cerca de 40 % es importada. Entonces, si me dicen si ha funcionado ese fondo o si el propósito cumplió su finalidad o no, habría que decir que no, porque el fondo ha presentado sucesiva y casi que ininterrumpidamente desahorro, es decir, déficit.

Incluso, un déficit fuerte en el año del gobierno de Petro en 2022, superior a $20 billones, es decir, dos reformas tributarias, precisamente por la volatilidad de los precios internacionales y demás. Entonces, al final, el fondo se basó en un déficit, como mecanismo de ahorro y desahorro no funcionó. Eso hace parte de la revisión que hace el gobierno nacional.

¿Cuáles son los puntos que considera necesarios para el sector de combustibles, específicamente a gasolina y a diésel, en una tributaria?

Todo tributo, por su origen de representación democrática, tiene que tener un fundamento que se debate en el Congreso. Algunos dicen que se tiene que desincentivar el consumo. Entonces, lo primero que viene a discusión es que los combustibles fósiles representan 98 % de la matriz energética del transporte terrestre automotor, es decir, nos movemos a través de transporte terrestre automotriz, transportamos nuestros alimentos.

¿Por qué desincentivar el consumo? ¿Y cómo desincentivando el consumo, podemos sustituir la movilidad que tenemos gracias al combustible fósil? ¿Cómo lo hacemos? No veo ni en el corto ni en el mediano plazo un diseño de política pública en ese sentido. Aumentar y fijar un IVA en el precio por galón no tiene una finalidad ambiental, no la tiene.

El IVA es un impuesto de libre destinación. No tiene una finalidad ambiental, como sí la podría tener el impuesto al carbono, que ese sí tiene un impuesto verde. El IVA, por el contrario, es un impuesto general que no tiene ese origen. Y aquí es donde se ve la verdadera naturaleza del impuesto. El IVA es de fácil recaudo, es un impuesto al precio, no a la cantidad.

David Jiménez, vocero de la unión gremial ‘Somos Uno’. Imagen: Somos Uno
David Jiménez, vocero de la unión gremial ‘Somos Uno’. Imagen: Somos Uno

¿Cuáles serían los elementos que podrían estar vinculados específicamente para el sector de combustibles en la tributaria?

Seguramente habrá que hacer una reforma porque el problema fiscal en Colombia es real. Nosotros, como sector, no lo negamos, y estamos dispuestos a discutir cuánto debe aportar específicamente este sector de la distribución de combustible.

Por ejemplo, y esto hay que tenerlo en cuenta, el precio del combustible, el precio interno, no el precio general, de los combustibles líquidos en Colombia impacta muchos encadenamientos productivos del país, de la economía nacional. En general, en todas las economías lo tienen, porque este es un insumo que es producto de las actividades de los sectores importantes de la economía, como el transporte y demás.

Pero en economías como la nuestra, el precio de los combustibles, como lo ha señalado el Banco de la República, tiene un impacto real en el costo de vida de todos los colombianos. El DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), que calcula su canasta familiar para calcular el IPC (Índice de Precios al Consumidor), y expresamente advierte que el costo del combustible impacta el costo de transporte y luego impacta el costo de vida de los colombianos.

Aumentar desenfrenadamente el precio interno del galón, sin tener en cuenta este tipo de temas, lo que puede generar es un efecto peor en la economía.

Nosotros, como estaciones de servicio que atendemos a los colombianos, deseamos que en una reforma tributaria se piense que, si se va a echar mano de los combustibles líquidos, se haga de una manera técnica, fundamentada.

La propuesta es que, si una reforma tributaria se piensa en el próximo gobierno, se piense dos veces antes de echar mano del precio del combustible. Que tengan en cuenta la distribución del combustible. Nosotros somos los que distribuimos ese bien o servicio, al cual el gobierno le fija el precio. Que lo piense dos veces porque parece fácil echar mano de los combustibles porque hay un recaudo inmediato. El precio de los combustibles está atado al costo de vida de todos los colombianos. No se puede negar esa realidad.

¿Pero qué podría incluirse en una eventual reforma?

Nosotros tenemos un esquema de IVA monofásico. El IVA plurifásico permite deducir el impuesto a lo largo de la cadena. El impuesto del valor agregado se va descontando de manera agregada, se va generando en la cadena. Las estaciones de servicio ganan un margen de operación por galón vendido, que es de $1.100 por galón aproximadamente.

Claro, son $1.100 que se les podían gravar con un IVA de 19 %, para que entonces contribuya la industria en ese recaudo fiscal, pero ahí es donde viene la discusión. Difícilmente, la industria puede trasladar ese IVA integralmente al consumidor final. ¿Por qué? Porque hace falta una política pública de la distribución de combustibles.

Hoy no se tiene esa política pública de la distribución, y resulta que los dueños de estaciones de servicio, en muchos casos, no logran trasladar todo el margen de operación al consumidor final.

Es decir, tienen un margen menor del regulado en las ciudades principales. Un margen que en las ciudades, que no son principales, en los pueblos, es pequeño para los gastos que tiene la estación en los municipios, teniendo en cuenta su volumen de ventas.

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Entonces, ¿qué sucede? Que las estaciones no van a poder trasladar ese mayor costo del IVA al consumidor debido a la regulación vigente. No hay manera de trasladarle ese IVA al consumidor final, entonces se reduciría significativamente el margen de operación ya exiguo de las estaciones de servicio. Hay que pensar que deben sobrevivir las estaciones de servicio.