El fútbol inglés atraviesa una contradicción económica. Mientras la Premier League se consolida como la competición nacional más poderosa del mundo en ingresos, la mayoría de los equipos de sus principales divisiones no consigue convertir ese crecimiento en ganancias y depende de aportes de sus propietarios para mantenerse en funcionamiento.
Un informe del Regulador Independiente del Fútbol de Inglaterra (IFR) reveló que 109 de los 116 clubes analizados registraron pérdidas en sus últimos ejercicios financieros. Esto significa que apenas siete consiguieron cerrar sus balances sin números rojos, pese a que el sector genera aproximadamente US$12.000 millones anuales.
El documento, denominado State of the Game 2026, examinó las finanzas de las cinco primeras categorías del fútbol masculino inglés, desde la Premier League hasta la National League. Sus resultados muestran pérdidas agregadas cercanas a US$2.260 millones y advierten que el crecimiento de los gastos está comprometiendo la estabilidad de numerosas instituciones.
La situación resulta especialmente preocupante porque el 29 % de los clubes consultados reconoció que no podría sobrevivir más de 30 días si sus propietarios suspendieran la financiación. Además, el 66 % aseguró que sus recursos serían insuficientes para operar durante más de tres meses sin nuevos aportes.

El fútbol inglés atraviesa una contradicción económica. Imagen: Página web Football League World
¿Por qué el fútbol inglés pierde dinero pese a los ingresos de la Premier League?
Desde la creación de la Premier League en 1992, los ingresos promedio de sus clubes se han multiplicado por más de 30, un crecimiento muy superior al de la economía británica. Actualmente, la máxima categoría concentra más del 80 % de los recursos generados por las cinco principales divisiones del país.
Sin embargo, esa riqueza no se distribuye de manera uniforme. Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Tottenham, conocidos como los seis grandes, reúnen el 56 % de los ingresos de la Premier League. Esta concentración aumenta la distancia económica con los demás participantes y, especialmente, con las categorías inferiores.
Uno de los principales problemas está en el costo de las plantillas. Entre las temporadas 2021-2022 y 2025-2026, los salarios de los futbolistas aumentaron un 33 % en la Premier League, un 32 % en Championship, un 71 % en League One y un 63 % en League Two.
El regulador identificó 20 equipos que destinaban más del 80 % de su facturación a pagar jugadores. De ellos, seis gastaban en salarios más dinero del que ingresaban por todas sus actividades, una situación que obliga a buscar recursos adicionales para cubrir otras obligaciones.
No obstante, las remuneraciones no explican completamente el deterioro financiero. En 17 clubes de las divisiones inferiores, los gastos operativos distintos de los salarios de futbolistas superaban los ingresos totales. Es decir, habrían registrado pérdidas incluso si sus jugadores hubieran trabajado gratuitamente.
El impacto también se observa en la Premier League, donde las pérdidas promedio por institución pasaron de aproximadamente US$27 millones en 2021-2022 a US$59 millones en 2025-2026. En Championship alcanzaron US$29 millones por equipo, equivalentes al 59 % de sus ingresos.

A esto se suma el encarecimiento de las transferencias. La amortización anual de fichajes se duplicó hasta aproximadamente US$3.460 millones, mientras las comisiones pagadas a representantes ascendieron a US$645 millones durante la temporada 2025-2026.
Deudas millonarias y propietarios que sostienen al fútbol inglés
El segundo gran problema identificado por el IFR es la dependencia del capital externo. Durante el periodo comprendido entre marzo de 2025 y marzo de 2026, 67 clubes recibieron al menos seis inyecciones de recursos de sus propietarios, mientras otros 28 necesitaron doce o más.
En Championship, por cada US$100 que genera un club en ingresos, necesita en promedio otros US$57 de financiación externa. En League One esa proporción asciende a US$72, lo que evidencia las dificultades para sostener las operaciones con recursos propios.
Los compromisos derivados de los fichajes también representan una presión creciente. Los clubes ingleses registraron aproximadamente US$6.390 millones pendientes de pago por transferencias, frente a US$2.000 millones por cobrar. La deuda neta asociada a estas operaciones ronda los US$4.530 millones.
Parte del problema responde a las compras de jugadores mediante pagos aplazados. Además, algunas instituciones reciben anticipadamente dinero de entidades financieras a cambio de ceder los derechos sobre futuros cobros de transferencias, una práctica que permite obtener liquidez inmediata, pero compromete ingresos posteriores.
La búsqueda del ascenso a la Premier League añade otro riesgo. Según el regulador, alcanzar la máxima categoría puede incrementar los ingresos de un equipo un 376 %, incentivo que lleva a numerosas instituciones de Championship a elevar sus inversiones para competir por esa oportunidad.
El descenso produce el efecto contrario. Los equipos que perdieron la categoría en 2024-2025 experimentaron una reducción promedio del 42 % en sus ingresos, equivalente a unos US$93 millones, mientras sus costos salariales disminuyeron apenas un 34 %.

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La investigación también encontró que más del 60 % de los clubes de la English Football League y la National League presentan patrimonio contable negativo, al registrar obligaciones superiores al valor en libros de sus activos. Esta condición no implica necesariamente una quiebra inmediata, pero evidencia una vulnerabilidad financiera.
Frente a este panorama, el IFR presentó un plan de seis medidas que contempla controles sobre los riesgos financieros, mayor planificación de liquidez y reformas en la distribución de ingresos entre categorías. También busca reducir la dependencia de los propietarios y fortalecer la supervisión de los equipos.
La propuesta estará sometida a consulta pública hasta diciembre de 2026 y el informe definitivo está previsto para comienzos de 2027. El regulador espera avanzar hacia un modelo que permita sostener el crecimiento comercial del fútbol inglés sin trasladar sus riesgos financieros a la supervivencia de los clubes.




