Los ingredientes para un escenario crítico en el sector energético colombiano parecen haberse alineado en 2026. Desde 2024, el país ha incrementado su dependencia de las importaciones de gas para atender su demanda, mientras persisten presiones financieras en el sector eléctrico, entre ellas las deudas asociadas a Air-e. A esto se suma la incertidumbre que rodea a algunos productores relevantes de gas, como Canacol, tras los efectos de su proceso de insolvencia en Canadá.
El panorama se complejiza aún más con las proyecciones de un fenómeno de El Niño que podría ser uno de los más intensos de los últimos años. Su eventual llegada pondría a prueba un sistema que depende mayoritariamente de la generación hídrica, en un contexto marcado por una creciente participación del gas importado. Sobre estas vulnerabilidades, los retos del sector y las medidas necesarias para enfrentar este escenario, habló la directora de la Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía (Asoenergía), Silvana Habib.

¿Qué tienen proyectado desde el 7 de agosto para no diagnosticar lo que está diagnosticado y evitar que la situación se agudice?
El sector energético requiere estabilidad, continuidad y decisiones de Estado. Los proyectos tienen horizontes desarrollados de cinco años o incluso siete años. Por eso es fundamental mantener reglas claras, seguridad jurídica y señales consistentes para los inversionistas.
Con este fenómeno de El Niño se está demostrando las grietas del sector energético. El niño no es el problema, evidencia la vulnerabilidad del sector energético y demuestra esas grietas. Entonces, necesitamos pasar de una regulación reactiva, a una que resuelve crisis, que sea propositiva.
Es como si como si la gestión pública no tuviera el afán, cada funcionario debe entender que del actuar de su día a día va a depender el futuro del país. Lo otro que yo creo como industria, que también estamos proponiendo, es que es importante diversificar esa matriz energética. Muchas empresas tienen apostado incluso a períodos a 2037 tener autogeneración 100 %, que no dependan del sistema, sino que generen ellas mismas su energía, ya sea con solar, con algunas plantas de vapor.
¿Pero qué ha pasado con esos proyectos de autogeneración? Necesitan un concepto de la UPME (Unidad de Planeación Minero-Energética). Se están demorando entre dos y tres años. Las empresas, ante esas demoras, les da miedo arriesgar ese capital y esa inversión, ¿porque qué tal que no le salga el concepto que le apruebe ese ese proyecto? Se necesita agilidad de la UPME.
Otra cosa que también vamos a promover es que se fortalezca la confiabilidad y la competencia en los mercados de energía y gas, que desde los gremios seamos activos en trabajar con el regulador, la CREG (y Comisión de Regulación de Energía Gas) y la UPME, para modernizar los sistemas. Hay que ejecutar, acelerar los proyectos y recuperar la confiabilidad.

¿Prevé incrementos en las tarifas de energía para el segundo semestre de 2026?
Es una interesante pregunta porque parte de lo que este gremio vela, sobre todo, es participar activamente en la construcción de la regulación, de una que sea eficiente, que permita competitividad para el sector. La gente dice, ¿y qué es competitividad? Es tener una energía a buen precio, barata, una que permita que las empresas puedan continuar con sus planes de inversión y de producción.
¿Y por qué lo digo? Porque en algunos casos, lo que representa la energía, el costo de ella en la empresa va de 30 %, incluso ahorita llega hasta 60 %. Colombia tiene costos de energía eléctrica superiores a Chile, Perú y Brasil. Siendo el segundo país de la región con el costo más caro de la región, solo superado por México.
Eso se debe a las secuelas del fenómeno de El Niño de 2023 y 2024. Aunque el precio de los contratos, que se ha estabilizado a ventas finales de 2025, con la amenaza del fenómeno de El Niño actual, se espera que el comportamiento se repita. Esto se ha visto reflejado directamente ahora, contratos que están vigentes, la mayoría fueron firmados hasta 2024.
Lo que vemos es que el anuncio del fenómeno en 2026 seguramente va a repercutir en los precios de energía para la industria, porque muchos contratos se vencen ahora y tienen que celebrar nuevos contratos. ¿Y esto por qué se da? La estrechez del sistema, no se está encontrando firmeza ni en energía eléctrica y tampoco en gas.
¿A quiénes acuden las empresas para la compra de su energía a largo plazo?
Acuden a comercializadores, que a su vez tienen contrato con distribuidores. Pero lo que está pasando es que estos comercializadores no están ofreciendo energía firme. ¿Cuál es la energía firme? Es la que se va a tener en condiciones difíciles, como, por ejemplo, factores climáticos como El Niño o baja hidrología.
Como no están, le toca a la empresa, a la industria, guerreárselas con lo que tiene ahora con sus comercializadores, y son contratos a largo plazo, de cinco años, cuatro años, tres años. Ahora estamos esperando que si El Niño se da y hay una mayor estrechez en la oferta, estos precios suban más de 5 % que subió en ese periodo (2023-2024). Porque los que tienen contratos que le pueden dar hasta 2026 o 2027, pueden mantener los precios de acuerdo con las condiciones de cada uno.
Pero los que van a suscribir nuevos se tienen que someter como lo ofrecen los comercializadores, que, debido a que no hay oferta, aumentan los precios. Cuando no tienen esos contratos que no logran celebrar, se tienen que ir al precio de bolsa, que también ha tenido un aumento significativo.
¿Qué aumentos hubo durante El Niño de 2024?
De 2024 a 2025 de 5 %. Esperamos que con este nuevo Niño, para el segundo semestre de 2026, puede subir incluso más, porque la situación de estrechez es mucho más complicada. Entonces, a la industria le ha tocado ver qué alternativas tiene en su portafolio energético y empezar a acelerar sus proyectos de autogeneración, ya sea en solares o de otros energéticos, para poder suplir sus necesidades.
¿Y en cuánto incrementarán si llega el Niño en 2026?
No puedo decir matemáticamente que va a ser 5 %, con la amenaza del fenómeno de El Niño actual se espera que el comportamiento se repita y que los contratos que se firmen presenten un comportamiento similar.
¿Cómo los impacta lo que se está viviendo en Colombia en déficit de gas?
Yo creo que la situación del gas es probablemente el desafío energético más más inmediato. Estamos viendo una reducción en la disponibilidad de contrato firme y un aumento importante en los precios. Pero la discusión ya no es solamente de precio, es de seguridad, abastecimiento. Cada vez es más difícil para muchos consumidores garantizar suministro de largo plazo bajo condiciones estables.
¿Qué ha pasado con las industrias? El incremento es importante, el impacto y el costo que tuvimos hasta mayo fue 27,7 % de incremento del costo del mercado primario industrial, y la contratación en firme pasó de 117 Giga BTU día a solamente 99 Giga BTU día. ¿Qué hacen las industrias? Algunas se fueron a buscar con otros proveedores, otros comercializadores, y lo que les dicen es: yo le estoy dando prioridad a mi portafolio de clientes.
Entonces se tiene que someter a que su proveedor actual tenga ese energético y le pueda dar firmeza, y a costos más altos debido a esa escasez. En algunos casos, migrar a otros energéticos, como el fuel oil, el carbón o biomasa.
Entonces, para yo no seguir asumiendo ese costo tan alto, me voy a otros sustitutos que encuentro en el mercado, a veces más contaminantes, más caros, pero los tengo ahí a la mano y en el interior del país. Ha habido una pérdida de demanda de gas, que se ha ido a otros a otros combustibles energéticos, y el gas es sin duda el esencial para para la industria porque es el energético más eficiente que tenemos.
Desde Asoenergía, lo que estamos proponiendo es que se siga aumentando la oferta nacional de gas, nuevas fuentes nacionales, y que la infraestructura de importación también avance. Pero se actuó tarde, teniendo tantos recursos de gas, y en estos momentos la entrada del energético no está siendo en el mismo tiempo que la industria se desarrolla. Pero el sector no puede parar, tiene que tener sus planes de inversión, seguir conservando su empleo.
La industria, cada vez que aumenta el costo de energéticos, tiene que disminuir en planes de inversión, en innovación, en tecnología, porque la energía es el sostenimiento de la operación.
¿En cuánto ha disminuido la demanda en el sector industrial de gas?
El dato que tengo es de 15 % de la demanda de gas de la industria. En cambio, otras, lo que han hecho es que han acudido a la electrificación, y el gas lo usan para procesos menores de transformación. Hay otras que han vuelto al carbón.
¿Prevé riesgos frente a lo que mencionó Andeg sobre que las térmicas se van a pagar en el primer cuatrimestre de 2027 por las deudas de Air-e?
Hay que ser responsables con ese tema. No es que estamos hablando de un razonamiento inminente, pero sí de importantes temas que deben atenderse oportunamente. Y es que no hay una energía firme, es inferior a los requerimientos esperados. ¿Esto qué significa? Que el sistema tiene menos holguras para enfrentar eventos extremos. Hay retrasos en los proyectos, limitaciones en la infraestructura, el problema financiero de las deudas del sistema, donde tiene obligaciones acumuladas.
¿Por qué El Niño pasado se sorteó mejor? Porque las térmicas funcionaron como respaldo. Ahora están en una situación financiera que no les permite actuar de manera sostenible, con un tema de falta de financiamiento por el sector financiero, precisamente por esas deudas y por no tener flujo de caja.
Los proyectos no han entrado y las térmicas están en una situación débil financieramente. ¿Eso qué quiere decir? Que el sistema de confiabilidad se ponga en riesgo, eso hace que no haya capacidad de reacción inmediata hacia estos fenómenos, y por eso es que se habla de unos posibles racionamientos.
Desde Asonergía, hemos insistido en que en estos momentos hay que actuar de manera coordinada, que se acelere la entrada de proyectos, tanto generación como transmisión, de la infraestructura, que la UPME avance en la aprobación de los conceptos de autogeneración, de los puntos de conexión, y que se haga un plan estricto, una hoja de ruta crítica.




