El sistema de energía prepagada continúa consolidándose como una alternativa eficaz para impulsar el ahorro, el control del consumo y un cambio en la relación de los hogares del Caribe colombiano con el servicio de energía.
Esta modalidad permite un uso más eficiente del recurso y resignifica su valor en la vida cotidiana, en una región marcada por décadas de rezago operacional derivado del paso de siete operadores que no lograron estabilizar el servicio.
Hace cinco años, Afinia asumió el desafío de transformar este panorama en los departamentos de Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre y en 11 municipios del Magdalena. Hoy, la compañía supera los 1,85 millones de usuarios, de los cuales el 91 % corresponde a los estratos uno, dos y tres, y más de 170.000 familias habitan en zonas catalogadas como subnormales.
Al cierre de 2025, la filial del Grupo EPM superó la meta de 20.000 familias que ya utilizan el sistema de energía prepagada, logrando ahorros de hasta el 35 % en el costo del servicio. Esto es posible, explicaron desde Afinia, gracias a un dispositivo que permite visualizar el consumo en tiempo real y realizar recargas de acuerdo con los hábitos de consumo, el estilo de vida y la capacidad económica de cada hogar.
Cabe resaltar que el departamento de Córdoba lidera esta transición con más de 10.000 usuarios activos.
Mientras que la empresa proyecta que, para el año 2030, al menos 600.000 familias adopten este modelo, validado en países como Alemania, Holanda, Tailandia, Filipinas y Sudáfrica, y que en Antioquia ya suma 344.000 clientes.
Un modelo que transforma la relación con el servicio
Para Ricardo José Arango, gerente general de Afinia, incorporar esta modalidad en un entorno económico retador representa “una luz de esperanza” ante indicadores críticos como un recaudo del 80,01 % y pérdidas de energía cercanas al 29 %.
“El sistema prepagado está transformando la manera como los usuarios se relacionan con el servicio”, afirmó el directivo, quien a su vez agregó que, durante décadas, la región Caribe ha convivido con interrupciones frecuentes, infraestructura deficiente, incrementos tarifarios asociados a la regulación y a los altos niveles de pérdidas, así como con los efectos del cambio climático.
Sin embargo, continúo explicando que en los últimos cinco años se han logrado avances notables: gracias a más de $3,2 billones invertidos por el Grupo EPM en infraestructura, un 213 % más que los operadores anteriores, los indicadores de calidad y continuidad han mejorado significativamente.

Y aunque la percepción ciudadana reconoce este progreso, Arango señaló que persisten retos sociales y culturales, como el consumo excesivo, la permisividad frente a la ilegalidad y una “débil” cultura de pago alimentada por condiciones socioeconómicas estructurales.
“En la Costa Caribe es común el perfil de familias que viven del diario, sin estabilidad económica y sin capacidad para provisionar recursos durante el mes. Bajo el modelo pospago tradicional, estas familias consumen sin control y reciben al final del mes una factura impagable. Esto las expone al endeudamiento y, en muchos casos, a caer en manos de marañeros, quienes promueven el fraude eléctrico, agravando la situación económica y generando riesgos para los hogares”, expuso el gerente general.
Por eso, con el modelo prepagado, los usuarios recargan según su capacidad, consumen con mayor consciencia y ajustan sus hábitos.
“El prepago crea una nueva relación, empodera al usuario, fomenta la eficiencia y promueve un consumo sostenible”, complementó Arango.
Un sistema que requiere corresponsabilidad
Afinia advirtió que la sostenibilidad del servicio depende de la articulación de varios actores. Entre los retos más urgentes se encuentran:
- El retraso en el pago de subsidios por parte del Gobierno Nacional, que acumula deudas significativas.
- La cartera morosa de más de $380.000 millones correspondiente a entidades oficiales municipales, departamentales y nacionales.
- La falta de acción de autoridades territoriales para promover el uso responsable de la energía y apoyar modalidades como el prepago.
- El crecimiento acelerado de zonas subnormales, muchas sin certificación ni intervención institucional, lo que perpetúa riesgos eléctricos, pérdidas y situaciones de ilegalidad.
La empresa insiste en que solo un trabajo articulado permitirá asegurar la continuidad del servicio, la competitividad del territorio y las inversiones necesarias para avanzar hacia la transición energética.
¿Cómo funciona la energía prepagada?

- Recargas desde $10.000.
- El 10 % de cada recarga abona a la deuda del usuario, facilitando su normalización.
- Permite monitorear el consumo en tiempo real y tomar decisiones informadas.
- Fomenta el uso eficiente y facilita el acceso a subsidios.
Subsidios según estrato para consumos inferiores a 173 kWh/mes (subsistencia):
- Estrato 1: hasta 60 %
- Estrato 2: hasta 50 %
- Estrato 3: 15 %
Impactos positivos:
- Reducción de la morosidad
- Mejora en la gestión de cartera
- Impulso a la cultura de pago
- Promoción de eficiencia y sostenibilidad
- Pagos accesibles mediante plataformas digitales
Así las cosas, el gerente general de Afinia concluyó que “el Caribe es una región con enorme potencial económico, y por eso, la sostenibilidad del servicio es clave para continuar modernizando la infraestructura, avanzar en una transición energética justa y garantizar el desarrollo del territorio y de su gente”.
Y agregó: “No podemos quedarnos observando cómo se desmorona el esfuerzo realizado ni frustrar el importante futuro que nos espera”.




