Entrevista | “Queremos que los negocios se preocupen por vender; nosotros nos ocupamos de hacer simple cómo se mueve su dinero”: Wompi

Alejandro Toro, CEO de Wompi, contó el camino recorrido, el papel de la innovación y las proyecciones que tienen con la compañía.

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Wompi nació en 2019 con el objetivo de resolver una necesidad concreta de los negocios colombianos: facilitar la recepción de pagos digitales en un momento en el que vender por internet todavía implicaba procesos complejos, altos costos y conocimientos técnicos.

Hoy, la compañía busca ir más allá de ser una pasarela de pagos y consolidarse como una plataforma para gestionar los flujos de dinero de los negocios. En entrevista con Valora Analitik, Alejandro Toro, su CEO, habló sobre la evolución de Wompi, el papel de la innovación y la ambición de llevar esta tecnología desde Colombia hacia Latinoamérica.

¿Cómo empezó esta historia? ¿Qué necesidad identificaron?

Wompi nació de un problema muy concreto: recibir pagos digitales tenía que ser mucho más fácil.

En 2019, para muchos negocios colombianos vender por internet todavía significaba integraciones complejas, conocimiento técnico, tiempos largos y costos que no todos podían asumir. Bancolombia tenía miles de clientes que querían vender digitalmente y necesitaban una solución más sencilla.

Inicialmente lo resolvimos a través de una alianza: una fintech aportaba la tecnología y Bancolombia los clientes, la distribución y la confianza. Ese modelo nos permitió aprender rápidamente algo que después fue determinante: si los pagos iban a convertirse en una capacidad estratégica, teníamos que dominar nosotros mismos la tecnología, el producto, la operación y la relación con el cliente.

Por eso en 2021 Wompi inició una nueva etapa como compañía independiente dentro del Grupo. Desde entonces mantenemos una idea muy sencilla: hay que enamorarse del problema, no de la solución. Las tecnologías cambian; la necesidad del negocio permanece: vender más y gestionar su dinero de una manera cada vez más simple.

¿Cómo combinan la velocidad de innovación con la confianza que exige el sistema financiero?

Creo que una de las principales fortalezas de Wompi es precisamente no tener que escoger entre las dos. Tenemos la velocidad, la tecnología y la obsesión por el producto de una fintech, pero al mismo tiempo hacemos parte del Grupo Cibest, del cual aprovechamos capacidades muy difíciles de replicar: conocimiento financiero, gestión de riesgos, seguridad, cumplimiento, escala y confianza.

Nuestro reto es tomar lo mejor de ambos mundos. Eso requiere un gobierno corporativo sólido, reglas claras y una distribución muy consciente de capacidades. La confianza y los controles no deberían hacer más lenta la innovación; bien diseñados, deberían permitirnos innovar más rápido y a mayor escala.

 Esa combinación es especialmente poderosa en pagos, porque estamos administrando algo fundamental para cualquier negocio: su dinero.

¿Hubo un momento en el que pensó: “esto realmente puede transformar la forma en que se reciben pagos”?

Más que un momento específico, fue una evolución. Empezamos pensando en cómo facilitar un pago por internet y rápidamente entendimos que el problema que teníamos que resolver era mucho más grande que una pasarela de pagos.

Un negocio vende por internet, pero también vende en un mostrador, por WhatsApp, por redes sociales o desde un celular. Además, no solamente necesita recibir dinero: necesita pagar proveedores, colaboradores y terceros, conciliar sus operaciones y entender qué está pasando con su plata.

Eso cambió nuestra visión de Wompi. Hoy tenemos soluciones de pagos en línea, links y QR; convertimos un celular en un datáfono con nuestra App Wompi; ofrecemos dispositivos físicos para venta presente; tenemos soluciones de pagos a terceros y participamos también en corresponsalía bancaria.

Por eso ya no pensamos Wompi como una pasarela. La pensamos como una plataforma de pagos y flujos que acompaña al negocio en el movimiento de su dinero: cuando entra, cuando sale y sin importar dónde ocurre la venta.

Ese es el espacio que queremos construir. Innovación con impacto real.

Alejandro Toro, CEO de Wompi.
Alejandro Toro, CEO de Wompi. Foto: cortesía Wompi

En palabras simples, ¿cómo ha ayudado la innovación de Wompi?

Le quitamos complejidad al negocio. La tecnología de pagos por debajo es extraordinariamente sofisticada: seguridad, fraude, procesamiento, conciliación, disponibilidad, diferentes medios de pago y conexiones con múltiples actores del sistema financiero.

Pero el comerciante no debería tener que entender nada de eso. Para él debería ser tan sencillo como generar un link y enviarlo por WhatsApp, poner un QR, instalar un plugin en su tienda o utilizar su celular como datáfono.

Para mí, esa es una buena definición de innovación en pagos: hacer invisible la complejidad. El trabajo del comerciante es atender mejor a sus clientes, vender y hacer crecer su negocio. Nuestro trabajo es conseguir que mover su dinero sea cada vez más fácil.

¿Qué tan importante es ofrecer más opciones de pago para la competitividad?

Puede ser la diferencia entre cerrar o perder una venta. El consumidor colombiano no tiene una única forma de pagar. Usa tarjetas, transferencias, billeteras, pagos inmediatos, efectivo y otras alternativas dependiendo del momento, el canal y el tipo de compra.

Por eso creemos que el negocio debería poder aceptar cómo quiere pagar su cliente, y no obligar al cliente a pagar como puede recibir el negocio.

Eso tiene un impacto directo sobre la conversión y sobre la experiencia. Nuestra responsabilidad como plataforma es absorber esa complejidad. El comercio no debería tener que hacer una integración distinta cada vez que aparece una nueva forma de pago. Debería conectarse con Wompi y permitirnos evolucionar por él.

Y esto será todavía más importante hacia adelante: los medios de pago seguirán cambiando y probablemente lo harán cada vez más rápido.

¿Cómo ha evolucionado la forma en que los colombianos quieren pagar y qué papel han jugado las fintech?

Estamos pasando de “ir a pagar” a simplemente “pagar”. Cada vez hay menos separación entre la experiencia de comprar y la experiencia de pagar. Vemos un producto en una red social, conversamos por WhatsApp, hacemos clic y esperamos resolver el pago inmediatamente, sin cambiar nuestra experiencia.

Las fintech hemos contribuido mucho a esa transformación porque redujimos barreras de entrada y elevamos el estándar de experiencia. Conseguimos que soluciones que antes estaban reservadas principalmente para empresas con determinadas capacidades tecnológicas también pudieran estar disponibles para un emprendimiento o una pyme.

Pero ahora viene una transformación todavía mayor. Con iniciativas como Bre-B, los pagos inmediatos interoperables y la evolución de nuevas tecnologías, el mercado está pasando de digitalizar instrumentos de pago a construir una verdadera infraestructura digital para mover dinero.

Eso abre una oportunidad enorme para Colombia y para compañías como Wompi: convertir toda esa infraestructura en experiencias simples y útiles para los negocios.

Wompi
Imagen: cortesía Wompi

¿Por qué ampliar las opciones de pago no es solo un tema transaccional?

Porque el pago es el momento en el que una intención de compra se convierte realmente en una venta.

Todo lo que ocurrió antes —mercadeo, producto, logística, atención— puede perderse si en ese último paso el cliente no puede pagar como quiere.

Pero hay algo incluso más importante. Cuando un negocio digitaliza sus pagos comienza a generar información sobre su actividad económica: cuánto vende, cuándo vende, cuál es su ticket, cómo le pagan y cómo evoluciona su negocio.

Esa información puede convertirse en una herramienta extraordinariamente poderosa para administrar mejor la empresa y, con los modelos y autorizaciones adecuados, también puede facilitar su relación con el sistema financiero.

Por eso nosotros no vemos los pagos solamente como transacciones. Los pagos son una puerta de entrada a la digitalización de los negocios. Y cuando millones de pequeñas empresas se digitalizan, el impacto deja de ser solamente financiero: se convierte en productividad y crecimiento económico.

¿Cómo imagina a Wompi en cinco años?

Quiero que dentro de cinco años sea difícil definir Wompi simplemente como una “pasarela de pagos”, porque nuestra ambición es mucho mayor.

Queremos ser una de las principales plataformas de pagos y flujos de Latinoamérica. Una plataforma desde la cual un negocio pueda gestionar el dinero que entra y el dinero que sale; vender en internet o en un punto físico; pagar a terceros; conectarse con diferentes medios de pago y hacerlo cada vez en más países.

Nuestra visión es ayudar al crecimiento de los negocios simplificando la gestión de su dinero. Eso también significa que nuestro siguiente salto no puede ser solamente de volumen. Tenemos que pasar de procesar más transacciones a resolver más problemas alrededor del dinero de nuestros clientes.

Ya hemos demostrado nuestra capacidad para escalar. En 2021 nuestra aspiración era llegar a un millón de transacciones en un año; hoy podemos procesar ese volumen en un solo día.

Ahora queremos llevar esa capacidad a una escala regional.

 Y hay algo que para mí es especialmente importante: demostrar que desde Colombia podemos construir tecnología financiera de talla mundial y llevarla a Latinoamérica.

Si dentro de cinco años un negocio piensa menos en cómo cobrar, cómo pagar o cómo mover su dinero porque Wompi resolvió esa complejidad por él, habremos cumplido nuestro propósito.