El dinamismo del consumo en Colombia ha entrado en una fase de marcado enfriamiento, de acuerdo con el más reciente informe de Gastometría de la firma Raddar.
En julio de 2026, el gasto de los hogares colombianos ascendió a los $121,65 billones y mostró un crecimiento nominal o en términos corrientes del 7,98 % en comparación con los $112,67 billones registrados en julio de 2025.
Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación la realidad es muy diferente: el crecimiento anual del gasto real fue de apenas un 1,84 %.

Para Raddar, este resultado no solo evidencia una pérdida de dinamismo frente al destacado 5,64 % registrado en julio de 2025, sino que además consolida una tendencia preocupante: el gasto de los hogares acumuló en julio 12 meses consecutivos de desaceleración en su crecimiento.
De hecho, la variación real del gasto continuó perdiendo fuerza respecto al mes inmediatamente anterior, cuando se ubicó en 2,32 %, lo que llevó al gasto real a registrar su nivel más bajo en lo que va del año.
La firma insistió en que la persistencia de una inflación anual del 6,02 % sigue presionando la capacidad de compra de las familias colombianas.
Créditos y remesas en retroceso
El informe de Raddar destaca que el menor ritmo del gasto se explica por el debilitamiento de dos de sus principales palancas adicionales: el crédito y las remesas.
Por el lado del financiamiento, la colocación crediticia total interanual (que suma tarjetas de crédito, consumo de libre destinación e hipotecas) experimentó una contracción del 1,2 %.
Aquí, mientras que las tarjetas de crédito mantuvieron un ritmo dinámico con una variación anual del 17,1 %, los créditos de consumo específicos sufrieron un freno drástico, creciendo apenas un 0,12 % anual debido a las tasas de interés elevadas y una creciente carga financiera.

De hecho, en la tendencia acumulada de 12 meses, el pago del servicio de la deuda (9,30 %) creció por encima del ingreso de los hogares (7,81 %), reduciendo el espacio para adquirir nuevas deudas de largo plazo.
Por otra parte, las remesas en pesos sufrieron un desplome anual del 27,82 %, afectadas directamente por la apreciación del peso colombiano y una menor recepción de divisas.
En dólares, el envío de remesas ya había dado señales de alerta en junio de 2026 al registrar una contracción del 4,24 % anual, lo que supuso el primer dato negativo para este indicador desde octubre de 2023.
En contraste, los ingresos laborales se han convertido en el principal sostén del gasto de los hogares colombianos, registrando una variación anual del 12,59 % en la dinámica de salarios y rentas.

Este comportamiento favorable está respaldado por la estabilidad del mercado laboral y un incremento real en los ingresos de los trabajadores debido al aumento del salario mínimo y en su capacidad de compra y a la expansión de los ingresos reales por ocupado (4,05 % anual), consolidando el primer mes con crecimiento real positivo en este indicador.
A pesar de este incremento en los ingresos, de acuerdo con Raddar, la presión en las canastas de primera necesidad limita la capacidad de ahorro. En la tendencia acumulada de 12 meses, el gasto destinado a compras frecuentes creció un 9,07 %, superando el incremento del 7,81 % en el ingreso total de los hogares.
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