Opinión | Lo que hagas con tus cesantías hoy puede definir la tranquilidad financiera mañana

Las cesantías no son un extra, son un ahorro con propósito, y cuando se administran con un objetivo claro, ayudan a evitar endeudarse ante imprevistos.

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Por: Ángela Maya, líder de ahorro y retiro en Protección

En Colombia, las cesantías suelen sentirse como un dinero que llega una vez al año. En realidad son una prestación social y, sobre todo, una herramienta de planeación financiera que puede convertirse en un respaldo real cuando la vida cambia de rumbo.

Corresponden a un mes de salario por cada año trabajado o proporcional al tiempo laborado, y están pensadas para apoyar decisiones clave como compra o mejora de vivienda y educación, o para cubrir un periodo de desempleo. Aun así, es común que las personas las vean como un ingreso adicional sin mayor planeación, y esa mirada le quita sentido a un recurso que existe para proteger al trabajador.

Las cesantías no son un extra, son un ahorro con propósito, y cuando se administran con un objetivo claro, ayudan a evitar endeudarse ante imprevistos y a financiar metas importantes sin desordenar el presupuesto familiar.

También hay un punto que suele pasar desapercibido y es que las cesantías tienen un ritmo claro. El empleador debe consignarlas a más tardar el 14 de febrero y pagar al trabajador los intereses que corresponden al 12 % anual sobre las cesantías del año anterior hasta el 31 de enero. Es decir, además del ahorro acumulado, existe un componente de intereses que hace parte del beneficio y que conviene entender para tomar decisiones oportunas.

El mayor riesgo aparece cuando este dinero se retira apenas llega. En Protección hemos identificado que el 24 % de las personas retira sus cesantías en el mes siguiente a la consignación, y el 62 % lo hace antes de cumplir un año. Solo el 38 % las mantiene por más de un año.

Esta diferencia es relevante porque retirar rápido este dinero reduce la capacidad de que el ahorro crezca y, sobre todo, limita su función de respaldo en un momento de necesidad real. Cuando las cesantías se mantienen invertidas, siguen generando rendimientos y permiten que el ahorro trabaje mientras la persona trabaja.

Por eso es clave conocer cómo se invierten y la regulación define dos alternativas. Un portafolio de corto plazo más conservador, pensado para quien necesita alta liquidez o prevé retiros en el corto plazo. Y un portafolio de largo plazo, diseñado para permanencias superiores a un año, con mayor potencial de crecimiento al incorporar una mayor diversificación y una porción en renta variable.

Elegir con claridad el horizonte y el objetivo ayuda a que el portafolio acompañe la intención del ahorro y no obligue a decisiones apresuradas.

Además existen momentos del año que influyen en el comportamiento del saldo. Si la persona no elige un portafolio, la consignación entra inicialmente a corto plazo y posteriormente, entre el 16 y el 31 de agosto, se realiza una recomposición masiva que traslada automáticamente el saldo a largo plazo buscando mayor rentabilidad. Conocer estos movimientos permite planear mejor y evitar confusiones cuando se revisa el estado del ahorro.

Y cuando se habla de rentabilidad, los resultados muestran por qué vale la pena pensar en el largo plazo. Con corte a octubre de 2025, el portafolio de largo plazo de cesantías en Protección registró 13,37 % efectivo anual. En términos sencillos, un ejemplo ilustrativo del mismo corte muestra que un saldo de $5.000.000 habría cerrado alrededor de $5.550.000, evidenciando el efecto de dejar el ahorro invertido en el tiempo.

En ese sentido, desde Protección hacemos un llamado al buen uso de las cesantías. En 2025, los retiros reportados se concentraron principalmente en vivienda con 44,9 %, desempleo con 43,9 % y educación con 10,5 %. Esa distribución revela que, cuando se usan con criterio, las cesantías cumplen exactamente su función.

También recuerda por qué conviene preservarlas. En la práctica, una persona puede tardar entre seis y ocho meses en reconectarse laboralmente y es por eso que contar con un colchón en ese periodo puede marcar la diferencia entre sostener los gastos del hogar con tranquilidad o caer en deudas costosas.

Elegir bien quién administra este ahorro también importa. Protección administra las cesantías de 3,1 millones de clientes y reporta $870.000 millones en rendimientos acumulados abonados en 2025. Más allá de estas cifras, el valor está en acompañar decisiones informadas y en facilitar la gestión para que el ahorro no se convierta en un retiro impulsivo. La educación financiera y la asesoría son determinantes para que cada persona entienda cuándo conviene retirar y cuándo conviene dejar el saldo en el fondo para que siga creciendo.

A esto se suma un factor práctico que hoy pesa mucho. La experiencia digital reduce fricciones y ayuda a que el usuario haga seguimiento y gestione su ahorro con mayor autonomía. En 2025, el 97 % de los clientes de Protección realizó sus retiros completamente de forma digital, una señal que evidencia que nuestros canales están preparados para responder con agilidad cuando las personas realmente necesitan usar el recurso.

Las cesantías son un ahorro diseñado para proteger y construir futuro. Elegir a Protección significa contar con una aliado con experiencia que acompaña a las personas a tomar las mejores decisiones financieras, y que tiene a disposición de los clientes herramientas digitales que facilitan el manejo del ahorro, para que este recurso no se diluya en el corto plazo y sí cumpla su papel cuando más se necesita.