El sector energético colombiano atraviesa un panorama complejo. Menores índices de exploración y de sesión de contratos de petróleo y gas en los últimos años parecen haber dejado cicatrices, que según expertos del mercado tardarán en sanar. Lo anterior se debe a que la exploración de estos recursos es el puente a la producción, y eso fue lo que precisamente se detuvo en los últimos años.
Con este panorama, el más reciente informe de Boston Consulting Group (BGC) indicó una situación que se presentará a escala mundial: hasta 80 % de las principales empresas de petróleo y gas van a ver reducida su producción hacia 2040. La organización afirmó que las caídas que enfrentarán la mayoría serán del orden de entre 20 % y 50 %. Simultáneamente, otro grupo más reducido vería márgenes a la baja en 60 % o más.

Las recomendaciones de la consultora son incrementar la reposición de las reservas, incorporar tecnología y promover las inversiones en exploración y producción para satisfacer a la demanda. Pese a esta recomendación, no dejó de lado el avance hacia fuentes que fortalezcan la transición energética con la finalidad de tener garantía y confianza en el suministro de energía.
Según lo expresó, para Colombia lo anterior tiene gran importancia, ya que, el país está afrontando un déficit de gas, es decir, no tiene la capacidad de autoabastecer su consumo. A causa de esta situación, el país tuvo que recurrir a la importación de este energético desde diciembre de 2024 para abastecer a hogares, pequeños comercios, industrias, gas vehicular, refinerías, colegios y hospitales.
“La aplicación de técnicas de recobro cada vez más sofisticadas ha sido clave, y todavía existe un potencial importante para seguir avanzando. Al mismo tiempo, será crítico viabilizar los proyectos de gas y resolver los cuellos de botella de infraestructura para asegurar un suministro confiable y una energía competitiva para el país”, expresó Bruno Mourao, Managing Director & Partner de BCG.

A pesar de los esfuerzos que la consultora propone al sector en materia de incentivos a la exploración para que haya una mayor producción, aseguró en el informe que esta no sería una solución final para todas las empresas. Lo anterior se debe a que, según sus proyecciones, gran parte de la oferta vendrá de campos de producción que ya existen y que están en desarrollo.
“Algunos de los mayores operadores de yacimientos convencionales del mundo recuperan menos de la mitad del promedio alcanzado por empresas comparables. A su vez, en ‘shale’, las tecnologías de recuperación mejorada podrían duplicar los factores de recobro hasta aproximadamente 15 %, aunque las alternativas tecnológicas aún están en desarrollo”, agregó la organización.
De otro lado, BCG señaló que 45 % del valor neto de los recursos líquidos está controlado por los Estados o también tiene acceso restringido. En cuanto al gas, las cifras rondaron en 35 % de la producción proyectada. Como consecuencia de esto, la sugerencia de la consultora es que los gobiernos atraigan socios con capacidad, pero bajo reglas de juego claras.
“Las compañías que están capturando mayor valor a través de la tecnología están enfocándose en transformar sus flujos de trabajo, más allá de fomentar la adopción de la inteligencia artificial. Estas empresas concentran sus apuestas en oportunidades de alto impacto e integran la tecnología en la forma en que el negocio opera día a día. Esto incluye la gestión del subsuelo, la perforación y completamiento de pozos, las operaciones de campo, el mantenimiento y la optimización integrada de la cadena de valor”, concluyó Mourao.
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