En medio de un mercado eléctrico que necesita nueva energía, mayor confiabilidad y reglas claras para atraer inversión, Isagen avanza en una apuesta que combina diversificación renovable, alianzas empresariales, optimización de activos y una presencia cada vez más relevante en regiones con alto potencial solar.
Para lograrlo, la empresa parte de una base conocida: más de tres décadas de experiencia en generación y desarrollo de proyectos, y destacada gestión social y ambiental. El nuevo momento del sector exige ir más allá de la operación tradicional y acelerar modelos que permitan sumar capacidad limpia en menos tiempo.
En esa estrategia hay tres frentes principales. El primero es mantener un portafolio renovable, con una combinación entre generación hidroeléctrica y solar. El segundo es dinamizar el portafolio, es decir, tomar decisiones sobre activos que permitan liberar recursos y concentrar esfuerzos en proyectos alineados con la transición energética. El tercero es fortalecer alianzas con desarrolladores, financiadores y compradores de energía para acelerar cierres financieros y reducir riesgos.
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Según Camilo Marulanda, presidente de Isagen: “Hemos invertido más de $3 billones en activos renovables. Tenemos dos plantas de generación eólica en La Guajira, además de nuevas plantas solares”.
Contexto: así está la demanda eléctrica en Colombia
El dato llega en un contexto en el que la demanda eléctrica sigue creciendo, mientras la entrada de nuevos proyectos enfrenta trámites ambientales, restricciones de transmisión, procesos sociales complejos y condiciones de mercado más exigentes.
El Caribe aparece como una de las piezas centrales de esa expansión. La región reúne altos niveles de radiación solar, recurso eólico, cercanía a centros de consumo y condiciones favorables para proyectos de gran escala. Además, se ha convertido en una zona clave para la incorporación de fuentes no convencionales de energía renovable en Colombia, especialmente en departamentos como Atlántico, Córdoba y Magdalena.
De acuerdo con la información sectorial, el país cerraría 2026 con más de 4.200 megavatios de capacidad renovable, entre proyectos en operación, pruebas y recursos distribuidos como mini granjas y autogeneración.
En ese mapa, el Caribe concentra una parte importante del crecimiento, por lo que se perfila como una región determinante para que la transición energética deje de ser solo una promesa y se traduzca en energía disponible para el sistema.

Isagen ya tiene activos renovables en esa zona y proyecta ampliarlos. En operación aparecen los parques eólicos Guajira I y Wesp 01, en Uribia, La Guajira, que en conjunto suman 132 megavatios. A ese portafolio se suman nuevos desarrollos solares, entre ellos dos proyectos en Córdoba por 500 megavatios y una planta en Atlántico de 50 megavatios.
Uno de los movimientos más relevantes es la alianza con Atlas Renewable Energy, diseñada para desarrollar hasta 1.000 megavatios solares en Colombia hacia 2030. Ese acuerdo ya tuvo un primer hito con la entrada en operación del parque solar Shangri-La, en Tolima, y avanza con El Campano, en Chinú, Córdoba, un proyecto cercano a los 100 megavatios cuya operación está prevista para 2027.
Otro componente de la estrategia es la optimización del portafolio. La transferencia de algunos activos, entre ellos pequeñas centrales hidroeléctricas sin embalse y parques solares, responde a una lógica de reasignación de capital. En lugar de entenderse como una reducción de presencia, la compañía lo plantea como una forma de enfocar recursos en oportunidades con mayor potencial de crecimiento, mantener disciplina financiera y preparar el portafolio para las necesidades futuras del mercado.
Claves para impulsar la entrada de nuevos proyectos al país
El reto, sin embargo, no depende solo de las empresas. La entrada de nuevos proyectos renovables en Colombia ha sido más lenta de lo esperado por cuellos de botella administrativos, ambientales, sociales y de infraestructura.
En ese escenario, la estabilidad regulatoria y jurídica se vuelve una condición indispensable. Las inversiones en generación eléctrica requieren horizontes largos y señales claras, porque comprometen capital durante décadas y dependen de reglas que no cambien a mitad de camino.
También será clave la coordinación institucional. Para que el potencial renovable se convierta en energía efectiva, se necesitan trámites más ágiles, transmisión oportuna, mecanismos que aporten firmeza, almacenamiento y condiciones para contratos de largo plazo.
La articulación entre Gobierno, reguladores, autoridades ambientales, comunidades, empresas y entidades financieras será determinante para destrabar proyectos y evitar que la transición energética pierda velocidad.
Con esa apuesta, Isagen busca posicionarse como un actor que dinamiza el crecimiento del mercado eléctrico colombiano. Su fórmula combina tradición hidroeléctrica, expansión solar, alianzas estratégicas, disciplina financiera y gestión territorial.
El mensaje de fondo es claro: crecer en renovables no consiste solo en sumar megavatios, sino en lograr que esos proyectos entren a tiempo, sean sostenibles en los territorios y aporten confiabilidad a un sistema que necesitará cada vez más energía limpia y competitiva.



