El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, detalló en entrevista con Valora Analitik los planes de expansión internacional de Juan Valdez y de las demás empresas del gremio cafetero, en un momento en que Procafecol —dueña de la marca— ya reporta utilidades tras años de pérdidas y en el que la Federación busca acelerar la transformación industrial del café colombiano.
Bahamón fue claro en que su prioridad no es la cantidad de tiendas Juan Valdez que se inauguren en el mundo, sino la penetración de café 100 % colombiano en las góndolas de los supermercados y, con ello, en los hogares de otros países.
Como ejemplo, mencionó una góndola de Walmart en Nueva Jersey donde conviven tres marcas del gremio: Buen Café con su producto liofilizado, Juan Valdez y la marca «Oh My God Coffee», producida por Almacafé.
«Nada más importante para mí que la penetración de hogares», afirmó, aunque aclaró que esa estrategia no va en contravía de la expansión de tiendas físicas, sino que la puede impulsar.
El anuncio más concreto se refiere a Estados Unidos, donde Juan Valdez lleva más de 22 años presente, pero con apenas 10 tiendas, todas en Florida.

Estados Unidos: de 10 a 100 tiendas en cinco años
La Federación firmó un contrato con el grupo Atlántida para una expansión agresiva: la meta es llegar a 60 tiendas en los primeros tres años a partir de enero de 2027, y a 100 tiendas en un plazo de cinco años. En paralelo, la penetración de hogares en ese mercado se hará a través de los socios Green Coffee y, para la línea de Almacafé, «Oh My God Coffee».
España, Brasil y México, los otros mercados foco
En España, la Federación trabaja con el grupo Lux para posicionar el café colombiano en las cadenas de supermercados, de manera que el consumidor español conozca la marca en la góndola antes de visitar una tienda física; para la expansión de tiendas en ese país el socio es el grupo Trinity.
En Brasil —el mayor productor y también mayor consumidor de café del mundo— se firmó un acuerdo comercial para expandir tiendas en el estado de São Paulo, una apuesta que Bahamón reconoció que hace un tiempo habría parecido impensable.
México aparece como el cuarto mercado prioritario, mientras que Ecuador, con 82 tiendas, Chile y Argentina siguen siendo relevantes, aunque no están entre los cuatro focos principales. La estrategia, dijo el gerente, es consolidar bien esos mercados antes de replicar el modelo en el resto de Europa y América Latina.

AlmaCafé y Procafecol, en plena expansión de ingresos
Más allá de Juan Valdez, Bahamón destacó el desempeño de otras empresas del gremio. AlmaCafé, con 60 años de existencia, duplicó sus ingresos operacionales en los últimos tres años y multiplicó por más de diez la rentabilidad entregada a los caficultores. Procafecol, por su parte, pasó de $500.000 millones en 2022 a una proyección de $900.000 millones este año.
Tres proyectos industriales presentados al Gobierno
El gerente también le dijo a Valora que presentó tres proyectos de industrialización entregados al nuevo Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.
El primero es la ampliación de la planta de BuenCafé, que hoy transforma cerca de 538.000 sacos al año pero opera al 100 % de su capacidad, sin margen para crecer pese a que Colombia exporta 12.500 toneladas de café liofilizado.
El segundo es una planta de descafeinación en el Caribe colombiano, en zona franca, que permitiría atender dos tendencias mundiales —el café descafeinado y las bebidas energéticas a base de cafeína— sin tener que descafeinar el café en un país vecino, reduciendo así la huella de carbono.
El tercero contempla diez plantas regionales de transformación y beneficio, siguiendo el modelo de la que ya se entregó en el Huila, financiada 100% por la Federación y Almacafé, con la expectativa de que cooperativas y multinacionales del sector se sumen a la inversión.
Un cambio de modelo: comprar cereza y no pergamino seco
Detrás de esta apuesta industrial hay un cambio de modelo que Bahamón considera el más transformador: pasar de comprar café pergamino seco a comprar la cereza directamente, lo que permitiría a la Federación controlar todo el proceso poscosecha y diseñar perfiles de taza a la medida de cada mercado —por ejemplo, sabores más intensos para Arabia Saudita frente a perfiles suaves y sin fermentación para Francia—.
Ese modelo también habilita el aprovechamiento de la pulpa y el mucílago para generar biofertilizantes, biomasa, alimento animal e incluso geles energéticos, un producto que ya se comercializa en Costa Rica y que Colombia busca replicar. La Federación ya cuenta con una planta de este tipo en el Huila y avanza con proyectos similares en Quindío, Risaralda y en la cooperativa reactivada de Andes, Antioquia.
Finalmente, Bahamón adelantó que 2027 será un año simbólico: la Federación de Cafeteros de Colombia cumplirá 100 años y el país será sede, en un mismo año, del Foro Mundial de Productores de Café, el Consejo Internacional de la Organización Internacional del Café (OIC) y, por primera vez en Sudamérica, del World of Coffee.
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