El próximo 12 de marzo, La Independencia Casa de Subastas & Anticuario abre su calendario cultural con la primera gran subasta de 2026 en Bogotá, una subasta que conecta modernidad, memoria y nuevas generaciones, donde se subastarán más de 140 obras.
En esta oportunidad, los compradores encontrarán obras de artistas reconocidos del arte conceptual como Bernardo Salcedo, así como piezas de maestros como Alejandro Obregón, Fernando Botero, Guillermo Wiedemann, Noé León, Omar Rayo, Pedro Nel Gómez, Luis Caballero y David Manzur.
Encabezando el catálogo se encuentra además una obra en crayón y grafito sobre lienzo de Sara Modiano, una pieza particularmente difícil de encontrar en el mercado de subastas y que destaca por la solidez de su lenguaje geométrico.

También sobresalen piezas de José Alejandro Restrepo, cuya aparición en subastas es poco frecuente, junto a una selección de artistas contemporáneos que amplían el diálogo. En el campo del arte cinético y geométrico, la subasta ofrece gráficas de Jesús Rafael Soto y collages únicos de Víctor Vasarely y Carlos Rojas.
Adicional a lo anterior, la subasta integra una sección especial dedicada a artistas emergentes.
Y, de manera paralela a la subasta, La Independencia inaugura la exposición “Sitio Nueve” del artista Diego Sabogal, quien presenta el proyecto Memento Amori.
La Independencia ofrece además su muestra permanente de antigüedades, mobiliario y diseño. La exposición de los lotes estará abierta al público de martes a sábado, de 10:00 a.m. a 6:00 p.m., hasta el día de la subasta.

Cabe resaltar que la subasta incluye lotes con precios de apertura accesibles desde $100.000, ampliando la posibilidad de ingreso a nuevos públicos. La participación puede realizarse de manera presencial y virtual, permitiendo que compradores dentro y fuera del país formen parte de la puja.
Jorge Arango, director de La Independencia señaló que, “en un momento en el que el arte gana cada vez más relevancia como activo cultural y patrimonial, las subastas cumplen un papel fundamental en la circulación y valorización de las obras. Más allá de la experiencia estética, estos espacios permiten establecer precios de referencia, dar visibilidad a artistas consolidados y abrir oportunidades para nuevos coleccionistas”.




