El nevado en Colombia que está a meses de desaparecer y ya no habría reversa 

Colombia ya perdió más de la mitad de sus glaciares y uno entra en fase crítica. El retroceso avanza y las alertas aumentan. 

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Colombia ya no está perdiendo sus glaciares lentamente. El país enfrenta un deterioro acelerado de estos ecosistemas estratégicos, con señales cada vez más visibles en las montañas y nevados: menos nieve, más roca expuesta y cambios que antes tomaban décadas y ahora ocurren en pocos años. 

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Las cifras lo confirman. En menos de cuatro décadas, Colombia pasó de tener 83 km² de glaciares a apenas 33 km² en 2023, lo que representa una pérdida del 60 % de su cobertura glaciar.  

Este retroceso no solo evidencia el impacto del cambio climático, sino que pone en alerta a científicos y autoridades por las implicaciones que puede tener sobre el agua, los ecosistemas y las comunidades de montaña. 

Ese contexto general es el que explica por qué hoy hay especial preocupación por uno de los glaciares más frágiles del país. 

El nevado que está entrando en su fase final 

Dentro de los seis sistemas glaciares que aún existen en Colombia, uno de ellos se encuentra en una situación crítica. Se trata del Nevado Santa Isabel, ubicado en el Parque Nacional Natural Los Nevados. 

De acuerdo con el más reciente informe del Ideam, entre enero de 2025 y enero de 2026 su superficie glaciar se redujo en un 27 %, al pasar de aproximadamente 0,11 km² a solo 0,08 km². 

Este dato no es aislado. Ya en 2022 el nevado había perdido el 96 % de su cobertura glaciar, lo que lo posiciona como uno de los ecosistemas más vulnerables del país.  

Nevado Santa Isabel, ubicado en el Parque Nacional Natural Los Nevados. 

La tendencia muestra que el proceso de desaparición no solo continúa, sino que se está acelerando. 

El Ideam ha estimado que el Nevado Santa Isabel podría desaparecer completamente en un periodo de tres a cinco años. Aunque ese horizonte no es inmediato, el ritmo reciente del deshielo indica que el glaciar ya entró en una fase crítica. 

Esto significa que el proceso difícilmente podrá revertirse, incluso si las condiciones climáticas cambian, debido a la pérdida acumulada de masa glaciar. 

Los investigadores advierten que este tipo de desaparición no es solo un fenómeno físico, sino un cambio profundo en el territorio. 

“La desaparición del Santa Isabel traerá consigo una transformación ecológica y cultural en la región”, afirmó Álvaro Javier Ávila-Díaz, profesor e investigador de la Universidad del Rosario.  

Los glaciares cumplen funciones clave en la regulación hídrica, especialmente en épocas secas. Su desaparición puede alterar el acceso al agua en zonas de alta montaña y afectar actividades productivas. 

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Esto implica que la pérdida de un glaciar no solo modifica el paisaje, sino que puede tener efectos en comunidades, economías locales y dinámicas territoriales. 

Frente a este escenario, los expertos insisten en la necesidad de fortalecer el seguimiento científico. 

“El uso de datos satelitales tiene un gran valor científico y social, ya que permite entender los cambios que han sufrido los glaciares en el contexto colombiano”, explicó Benjamín Quesada, director del programa de Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario.  

El monitoreo actual, advierten, sigue siendo limitado, lo que dificulta anticipar con precisión todos los impactos que puede generar el retroceso glaciar. 

Aunque los investigadores señalan que estos resultados no deben interpretarse únicamente como un escenario catastrófico, sí coinciden en que el país enfrenta un punto de inflexión. 

“Es fundamental mantener los esfuerzos de investigación para apoyar a las comunidades que enfrentarán cambios asociados a la desaparición de los glaciares”, afirmó Adriana Sánchez, profesora e investigadora de la Universidad del Rosario.  

En los próximos años, el seguimiento de estos ecosistemas será clave para entender cómo evolucionan los impactos del cambio climático en Colombia. 

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El caso del Nevado Santa Isabel es una señal clara: el país no solo está perdiendo hielo, sino que comienza a enfrentar las consecuencias de esa pérdida en tiempo real.