Nuevas reglas tributarias ponen a prueba a las empresas familiares en Colombia: la mayoría no logra pasar a la tercera generación

Nuevas reglas tributarias ponen a prueba a las empresas familiares en Colombia: la mayoría no logra pasar a la tercera generación

Ocho de las 15 empresas con mayores ingresos del país son familiares, pero 7 de cada 10 no llegan a la tercera generación.

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Construir una empresa durante décadas, hacerla crecer y convertirla en un patrimonio para varias generaciones es uno de los mayores objetivos de muchas familias empresarias en Colombia. Pero llegar a ese punto no garantiza que el negocio pueda mantenerse cuando el fundador o la generación que lo consolidó deja el mando.

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El desafío es todavía mayor cuando el relevo ocurre en un escenario de cambios políticos, económicos y tributarios que obliga a las compañías a cuidar la liquidez, revisar sus decisiones financieras y prepararse para nuevas condiciones. En Colombia, además, una parte importante de la actividad empresarial está ligada precisamente a compañías de origen familiar.

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El panorama ayuda a dimensionar el reto. De acuerdo con el reporte de las 10.000 empresas más grandes del país de la Superintendencia de Sociedades, publicado en junio de 2026, estas compañías registraron en 2025 activos por más de $2.560 billones e ingresos cercanos a $1.853,8 billones.

Dentro de ese grupo, ocho de las 15 empresas con mayores ingresos en Colombia son de origen familiar y, en conjunto, representan el 40,34 % de los ingresos de las compañías analizadas. El dato muestra el peso que tienen estas organizaciones en la economía y por qué su continuidad no es solamente un asunto interno de las familias propietarias.

Sin embargo, el paso de una generación a otra continúa siendo uno de los principales puntos débiles. Según expertos de Legacy Network, siete de cada 10 empresas familiares en Colombia no llegan a la tercera generación.

El problema no es solamente quién se queda con la empresa

La sucesión empresarial suele asociarse con una pregunta aparentemente sencilla: ¿quién heredará el negocio? Pero para Claudia Triana, CEO de Legacy Network, el desafío tiene una dimensión mucho más amplia: “El verdadero reto de la sucesión no es decidir quién recibirá la empresa, sino preparar a quienes tendrán la responsabilidad de hacerla trascender”.

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La preparación de los futuros líderes implica establecer reglas claras entre familia, empresa y propiedad, además de transmitir conocimientos, experiencia y valores que permitan mantener aquello que funcionó en la primera generación sin impedir que la compañía cambie cuando las condiciones del mercado lo exijan.

Esto significa que una empresa familiar puede enfrentar una dificultad incluso cuando cuenta con un patrimonio sólido. Tener activos, ingresos y una marca consolidada no garantiza que exista una estructura preparada para decidir quién dirige, cómo se toman las decisiones o cómo se resuelven las diferencias entre familiares cuando llega el momento del relevo.

Cambios tributarios agregan presión a las decisiones de las empresas familiares

El relevo generacional se está produciendo, además, en un momento en el que las empresas deben tomar decisiones frente a cambios en el entorno político, económico y tributario. Legacy Network señala que el cambio de gobierno, la discusión alrededor de la reforma tributaria y las nuevas condiciones fiscales que enfrentan las empresas desde 2026 están llevando a las familias empresarias a fortalecer la gestión de sus finanzas, proteger la liquidez y anticipar diferentes escenarios.

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Para una empresa familiar, esto puede tener una incidencia directa sobre las decisiones de sucesión. El patrimonio que pasa de una generación a otra no está aislado del entorno económico: las decisiones sobre inversión, distribución de utilidades, endeudamiento, crecimiento o protección de activos deben considerar las condiciones fiscales y financieras que enfrenta la compañía.

Por eso, la preparación de los sucesores no puede limitarse a enseñarles cómo funciona el negocio. También requiere que comprendan cómo gestionar el patrimonio y tomar decisiones en escenarios de incertidumbre.

La necesidad se vuelve más relevante si se tiene en cuenta el tamaño económico de estas compañías. Las 10.000 empresas analizadas por la Superintendencia de Sociedades concentraron activos superiores a $2.560 billones e ingresos de $1.853,8 billones durante 2025, cifras que permiten dimensionar el patrimonio empresarial que está en juego cuando una organización debe pasar de una generación a otra.

La tercera generación, el punto crítico para muchas compañías

El dato de que siete de cada 10 empresas familiares no lleguen a la tercera generación plantea una pregunta que va más allá de la herencia: ¿qué hace que un negocio que sobrevivió durante décadas no consiga mantenerse cuando cambia nuevamente de liderazgo?

La respuesta planteada por Legacy Network está relacionada con la preparación anticipada. La sucesión debe entenderse como un proceso y no como una decisión que se toma únicamente cuando el fundador se retira o fallece.

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La firma plantea la necesidad de generar espacios de conversación, aprendizaje e intercambio entre generaciones para anticipar decisiones y fortalecer las capacidades que permitan construir un legado sostenible.

En términos empresariales, esto supone separar tres dimensiones que pueden confundirse: la familia, la propiedad y la administración del negocio. Una persona puede pertenecer a la familia propietaria sin necesariamente estar preparada para dirigir la compañía, mientras que un miembro de la siguiente generación puede tener capacidades para asumir responsabilidades ejecutivas sin que ello implique automáticamente que deba controlar todo el patrimonio familiar.

En este contexto se realizará en Bogotá el Legacy Summit 2026, programado para el 16 y 17 de septiembre, con la participación de líderes empresariales y familias de sectores como construcción e infraestructura, agroindustria y alimentos, retail y consumo, manufactura, plásticos y textiles, educación, turismo, entretenimiento, inmobiliario e inversión.

La agenda contempla más de 39 sesiones y estará estructurada alrededor de siete dimensiones del modelo DINASTÍA para el gobierno de empresas familiares: cultura, gobierno, estrategia, estructura, sistemas, sucesión e individuo.

También habrá talleres paralelos enfocados en las perspectivas de empresa, propiedad y familia, además de la participación de más de 18 expertos, incluidos tres PhD internacionales, y espacios de Gestión del Valor y networking.

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Entre los empresarios invitados aparecen Jean Claude Bessudo, presidente de Grupo Aviatur; Enrique Carrizosa Gelzis, presidente del Consejo de IC Inversiones; Eduardo Zárate Gutiérrez, presidente de Cementos Tequendama; Carolina Masso Solarte, CEO de Gamma Ingenieros; Rigoberto Ovalle Cayón, presidente de Pollo Andino, y los fundadores de Almacenes Paraíso, Luz Helena Galindo y Serafín Granados.