Las primeras semanas de 2026 comenzaron con un nuevo ciclo al alza de activos como el oro. El 13 de enero, el precio del metal llegó a márgenes históricos, superiores a US$4.600 la onza. En cuanto al Brent, también registró alzas, pero no sería extraño que presentara una fuerte volatilidad debido a la naturaleza del activo y las crecientes tensiones políticas en Medio Oriente y Venezuela.
Para los analistas, el panorama del sector minero-energético se configura de la siguiente manera: los precios del petróleo tendrán una mayor volatilidad debido a tensiones geopolíticas más que a la propia dinámica de mercado, en la que ya hay una tendencia de los precios a la baja, mientras que en activos refugio como el oro y la plata la tendencia será al alza, ya que se percibe una mayor incertidumbre. En consecuencia, los inversionistas diversificarán sus portafolios en este tipo de activos. Sea cual sea el panorama, este, por lo menos en un principio, no sería un periodo de bonanza.

Juan David Ballén, director de economía y mercado de Aval Casa de Bolsa, señaló que los precios del crudo oscilarán entre US$45 y US$65 por barril. También indicó que habría un crecimiento económico a nivel mundial moderado y una demanda estable de combustibles fósiles. A esto se agregó una mayor adopción de tecnologías limpias, junto con una sobreoferta de petróleo en la producción de países que no pertenecen a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
La sobreoferta en el mercado fue un punto que destacaron casi todos los analistas, pero Ballén ubicó a EE. UU., Canadá, Brasil y Guyana como protagonistas en la producción, de tal forma que registrarían tendencias a la baja en los precios del crudo. A lo que adicionó que un eventual acuerdo entre Rusia y Ucrania podría eliminar las sanciones en contra del Kremlin, con lo cual, al incrementarse la oferta, habría mayor presión para que los precios fueran a la baja en 2026.
“En periodos de guerra fría, los bienes tangibles y reales como el oro y otros metales suelen mostrar un buen desempeño debido a la pérdida de credibilidad de las monedas, el aumento del gasto fiscal y el auge de los conflictos bélicos”, manifestó.
Adicionalmente, para Iván Arroyave, experto del sector y banquero de inversión, todo indica que los precios del petróleo en 2026 serán inferiores a los de 2025, enfatizando que China durante muchos años empujó la demanda de crudo, pero que ya no lo está haciendo con la misma fuerza, mientras que EE. UU. está aumentando su producción convencional y no convencional. Por lo cual, la volatilidad en commodities será producto de episodios ocasionados por geopolíticas, más que por un cambio real estructural en el mercado.

“El oro podría subir alrededor de 5 % y la plata cerca de 8 %. Aquí no manda la industria, manda el clima de incertidumbre. En la medida en que persistan tensiones globales, presiones fiscales y expectativas de recortes, el costo de mantener los metales preciosos baja y su atractivo como refugio aumenta. La plata suele amplificar los movimientos del oro porque es más volátil”, dijo Arroyave.
El clima político global, las tasas reales de EE. UU. y el comportamiento del dólar, junto con la compra de estos activos por parte de los bancos centrales, serán las claves para determinar cómo fluctuarán tanto el oro como la plata en 2026.
Diego Palencia, vicepresidente de investigación y estrategia de Sólidos Group, manifestó que el aumento de riesgos geopolíticos en Medio Oriente, Colombia, Irán y Venezuela está generando un ambiente hostil para la exploración de hidrocarburos, es decir, de petróleo y gas, y que si a eso se suman los riesgos que hay en Europa por los conflictos con Rusia. Para él, los costos y los gastos en la exploración de estos energéticos se incrementarán y traerán más volatilidad tanto a los precios del crudo como del gas.
Recuperación del sector energético venezolano pondría más presión a la baja en el crudo
Por otro lado, Felipe Bernal, miembro del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, expresó que la rehabilitación del sector energético venezolano y la demanda de grandes consumidores para consolidar la oferta generarían mayor presión a la baja en los precios del petróleo y el gas.
“La energía como arma en la disputa geopolítica global será un fenómeno que debe tener especial seguimiento debido a su impacto en los precios. Por consiguiente, ante la inestabilidad, commodities como el oro y la plata seguirán presentando precios récord al alza como resguardo de valor para los inversionistas”, enfatizó.
¿Qué le puede esperar a Colombia con este panorama?
Bernal también manifestó que la posible reducción de los precios del gas importado puede contribuir a que haya una mayor demanda para la regasificación de este energético. Sin embargo, las inversiones y exportaciones de crudo sí se verían impactadas. Cálculos del mercado indicaron que una reducción de US$1 en el precio del petróleo durante un año puede disminuir los ingresos fiscales en cerca de $400.000 millones anuales, afectando los dividendos de Ecopetrol, el impuesto de renta y las regalías.




