El 31 de octubre se radica la ley de financiamiento en el Congreso

Foto: Archivo Valora Analitik

El Gobierno, después de la moción de censura contra el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, que concluiría este martes en la Cámara de Representantes, empezó a calentar motores para radicar la llamada ley de financiamiento (incluye reforma tributaria), lo que se haría el miércoles, según confirmó el funcionario.

Desde ayer, Valora Analitik había informado que el proyecto sería radicado la próxima semana tras superar la moción de censura contra el ministro y que, de acuerdo con cálculos preliminares, sería votada de forma negativa.

Mientras eso sucede, varios son los puntos que ha mostrado el presidente Iván Duque de este proyecto que genera gran expectativa.

Las alternativas principales de recaudo están en IVA y renta a personas jurídicas y naturales, porque si algo ha permanecido firme en todo este tiempo, desde que se habla de la reforma tributaria de Duque, es el alivio a la pequeña y mediana empresa. “El impuesto de renta en Colombia puede estar por el orden del 32, 33 por ciento. En la Ley de Financiamiento queremos bajarlo mínimo al 30 para darles un mensaje claro a los empresarios”, ha dicho Duque.

De hecho, de algunos sectores específicos, como el del turismo, expresó el mandatario, buscará “que se mantenga la idea del cero impuesto de renta por 20 años en zonas especiales de desarrollo turístico de nuestro país que necesitan ver en el turismo la fuente de esperanza”.

Economía naranja
Esto, sin contar con que la economía naranja será claramente privilegiada, para que despegue y logre el cometido del presidente: que llegue a aportar hasta dos puntos del Producto Interno Bruto (PIB). Al respecto, lo que se ha mencionado hasta el momento es una exención del impuesto de renta por cinco años para las empresas que están surgiendo en este sector, pues con su emprendimiento generarán empleo y moverán la economía.

Para las personas naturales, se habla de crear otro rango en tarifas de renta que le aumentaría el impuesto a los que ganan más de 28 millones y 50 millones.

Y como la idea es que todos aporten, sobre todo los que más tienen, tampoco se descarta que se graven las pensiones de altos montos (topes, aún sin definir). No obstante, al menos van por las que se acercan o sobrepasan los 400 millones de pesos al año.

IVA, ‘el coco’

Nada se ha oficializado aún con el IVA, pero este es uno de los impuestos convertidos en el ‘coco’. La primera idea que se puso sobre el tapete en materia de IVA, luego de que el Gobierno confirmara que tramitaría una reforma tributaria fue la de gravar toda la canasta familiar y devolverle a los más pobres lo pagado.

El tanteo, puesto en la palestra pública por el ministro Carrasquilla, no fue bien recibido en el país.

Inclusive, de la baraja de posibilidades: tarifa general (19 %) a todos los bienes la canasta y devolución a los pobres; reducción progresiva de la tarifa, gravando todo, o retorno al 16 por ciento, también gravando todo; el presidente Iván Duque habló y sonó a regaño: “Aquí nadie ha planteado poner un IVA de 19 a la canasta familiar, pero un día tenemos que hacer una reflexión como país”.

Esto, teniendo en cuenta que se ha pensado en cobrar a todos y devolver IVA a los pobres, porque hasta el momento, los ciudadanos de ingresos bajos resultan castigados con el impuesto.

Así que, con el IVA para la gente, uno de los temas álgidos y poco populistas, casi nadie se volvió a meter. No obstante, nada está descartado, puesto que es claro que la informalidad y la evasión de este gravamen, que además es fácil de recaudar y rápido para dar disponibilidad de ingresos, es equivalente a más de lo que buscaría obtener la reforma: 15 billones de pesos.

En términos de IVA, lo que si fue recientemente mencionado por el presidente es “la posibilidad de descontar el 100 por ciento del IVA que se invierte en bienes de capital, algo fundamental para el desarrollo empresarial de nuestro país”, dijo Duque.

El tiempo es corto

Si el Gobierno radica la ley de financiamiento solo le quedarían al Congreso 14 sesiones ordinarias (dos por semana) para presentar, socializar, esperar que lo agenden, realizar ponencia al proyecto con los parlamentarios, debatir, votar y aprobar. La carta que tiene a la mano Minhacienda es ponerle mensaje de urgencia lo que, sin duda, sería la comidilla de la oposición.

(Con información de El Tiempo)

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