IIF empeora visión de PIB en Colombia para 2020 por Covid-19

Bogotá espera un crecimiento económico del 5 % para 2021. Foto: Pixabay

En medio de la crisis sin precedentes provocada por la Covid-19 y el colapso de los precios del petróleo, Colombia adoptó medidas integrales para facilitar los gastos relacionados con la pandemia y contener las consecuencias de la economía.

El banco central colombiano redujo la tasa de política a un nivel históricamente bajo (2,50 % en su junta de junio) y proporcionó una amplia liquidez al sistema financiero, incluso a través del tipo de expansión cuantitativa (QE por su sigla en inglés).

De acuerdo con un informe del Institute of International Finance (IIF por su sigla en inglés), a pesar de la escasez de recursos, se han tomado medidas iniciales para reforzar la prestación de servicios de salud, otorgar préstamos y exenciones de impuestos a las Pyme, y ampliar el apoyo adicional a los hogares vulnerables.

En este punto de vista de América Latina, la entidad evaluó la respuesta de política fiscal de Colombia a la pandemia, la financiación de las fuentes principales y las limitaciones en promulgar medidas políticas más agresivas.

Dijo que “si bien la reciente suspensión de la Regla Fiscal hasta 2021, de conformidad con las cláusulas de escape establecidas en la ley, permitirá un mayor apoyo a los ingresos, se necesitarán esfuerzos sustanciales para volver a una vía de deuda pública sostenible en el mediano plazo. El gobierno enfrenta un dilema político difícil, ya que un ajuste insuficiente podría provocar la pérdida del estatus de grado de inversión de la Nación”.

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A pesar de un comienzo relativamente fuerte del año, el brote de Covid-19 y la fuerte caída de los precios del petróleo causaron un crecimiento en el primer trimestre.

El informe del IIF detalla que el Gobierno declaró el estado de emergencia y la cuarentena nacional en marzo y que, si bien sectores económicos específicos se han reabierto gradualmente desde abril, la cuarentena se ha extendido hasta el 15 de julio, ya que el número de casos confirmados de Covid-19 ha seguido aumentando en un patrón también visto en pares regionales.

La demanda global ha afectado los volúmenes de exportación, los precios de los productos básicos y las remesas de los trabajadores.

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Mientras tanto, las estrictas medidas de cuarentena han disminuido la actividad (la producción industrial de abril cayó 35,8 % y / y y las ventas minoristas 42,9 %) y registraron un récord de desempleo.

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El IIF espera una fuerte desaceleración económica en el segundo trimestre de 2020, seguida de una leve recuperación en los trimestres tercero y final, a medida que las condiciones comiencen a estabilizarse; sin embargo, pronostica que el PIB disminuirá un 5,4% este año, más profundo que la recesión anterior de 1999, cuando el PIB se contrajo un 4,2% después de la crisis financiera asiática.

En su informe anterior de abril, el IIF proyectaba que la economía de Colombia caería 2,5 % este año.

El tamaño del programa fiscal parece tan limitado en relación con los miembros de la región, advirtió el Instituto.

En respuesta a las crecientes necesidades de gasto, el comité independiente de la Regla Fiscal decidió recientemente suspender la regla fiscal para el período 2020-21, aprobando el uso de una cláusula de escape incorporada en la Ley, para hacer frente a la Covid -19 y el shock del precio del petróleo.

Incorporando la pérdida de ingresos fiscales y, a pesar de un déficit moderado hasta marzo, la brecha fiscal de este año superará el 7 % del PIB, frente al 2,5 % en 2019.

El Gobierno entonces ha seguido una estrategia de gestión de deuda prudente, dijo el IIF, para asegurar la mayor parte del financiamiento necesario para el paquete fiscal anunciado a un costo relativamente bajo.

Los recursos incluyen préstamos multilaterales, préstamos del fondo de ahorro y estabilización, bonos solidarios comprados por instituciones financieras y un préstamo de un fondo de pensiones local y regional.

En junio, el Gobierno del presidente Iván Duque, también aprovechó el mercado de deuda internacional, recaudando US$2.500 millones (0,9 % del PIB) en medio de una fuerte participación de los inversionistas.

Las necesidades adicionales de financiamiento probablemente se cubrirán con una mayor emisión de deuda interna y préstamos multilaterales.

Los funcionarios colombianos proyectan que la deuda supere el 60 % del PIB en a fines de este año, frente al 50 % del PIB en 2019.

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El empeoramiento de las métricas fiscales clave aumenta el riesgo de perder la calificación crediticia de grado de inversión, lo que según el IIF podría desencadenar una reducción de peso en los índices de bonos gubernamentales ampliamente rastreados y adversamente afectar las entradas de la cartera de deuda.

La decisión de suspender la regla fiscal proporciona la flexibilidad necesaria, pero el IIF dijo que presenta desafíos en medio de una recuperación frágil. Estos incluyen el riesgo de un deterioro permanente de la posición fiscal, lo que provocó la necesidad de una reforma fiscal para el próximo año, concluyó.

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