Banco Mundial: Menor demanda de petróleo podría persistir más allá de 2021

Foto de referencia: Tomada de Pixabay

La crisis comercial y la menor demanda de vuelos internacionales, o conexiones nacionales, siguen afectando los precios del petróleo. Esos efectos, que llegan por los cierres y la baja intención de las personas por viajar, a causa del coronavirus, mantendrán menguada la demanda de petróleo incluso después del 2021.

El diagnóstico lo entregó el Banco Mundial en un nuevo informe de coyuntura económica, a raíz de la expansión y rebrote de la pandemia en parte de Europa.

Con ese panorama de incertidumbre, el Banco Mundial espera que los precios del petróleo sean levemente mejor, en 2021, a los que se dieron en lo corrido de 2020.

La expectativa entonces es que, durante el próximo año, el mercado petrolero vea barriles a niveles de los US$44. La proyección para cierre de 2020 es que el valor no supere los US$41.

Por lo anterior, explica el Banco Mundial, los gobiernos de economías emergentes y naciones dependientes del material deberán formular políticas públicas y fiscales que se ajusten a las nuevas necesidades y a los nuevos modelos de comercio internacional que se abren camino gracias a la aparición de la pandemia.

Lea también: Opep cree que sus existencias de petróleo en 2021 retrocederán a promedio de hace cinco años

“Cuando los precios permanecen deprimidos durante un período prolongado, los responsables de la formulación de políticas deben encontrar soluciones para que sus economías puedan adaptarse sin problemas a una nueva normalidad”, dijo al respecto Ayhan Kose, vicepresidente interino de crecimiento equitativo del Banco Mundial.

Dice el organismo que ese fenómeno es muy probable se repita en otros segmentos. Por ejemplo, los precios de los metales podrían registrar “aumentos modestos” hasta después de 2021, siempre y cuando la recuperación económica sea constante y se presente un estímulo continuo de parte de China.

“Se espera que los precios de la agricultura aumenten levemente en 2021, luego de un crecimiento estimado del 3 % en 2020 y de cierto déficit en la producción de aceite comestible. Las preocupaciones sobre la inseguridad alimentaria siguen siendo relevantes en varias economías de mercados emergentes y en desarrollo”, agrega el informe del Banco Mundial.

Advierte entonces el documento que las economías que dependen en gran medida de productos básicos, sujetos a choques permanentes, formulen políticas estructurales “como la diversificación económica y la ampliación de la base impositiva, para facilitar los ajustes a los nuevos entornos económicos”, concluye el informe.

Compartir:

Convierta a ValoraAnalitik en su fuente de noticias