La pandemia empujará a 33 millones de personas a “pasar hambre” en el mundo

Pobreza extrema. Foto: Econintech

El Programa Mundial de Alimentos (WFP) de la Organización para las Naciones Unidas (ONU) da cuenta de un incremento vertiginoso en el conjunto de ciudadanos que no tienen recursos suficientes para garantizar la comida diaria básica.

El informe del WFP expone que la emergencia económica por el coronavirus hará que 33 millones de personas sean incluidas en el grupo de quienes “pasan hambre” en el mundo.

De darse el pronóstico, dice el documento, la inseguridad alimenticia aumentaría 80 % al pasar de 149 millones de personas, antes de la pandemia, a 270 millones de cara a cierre de 2020.

Una de las razones más importantes para llegar a ese pronóstico tiene que ver con el fuerte descenso de las remesas, fuente de liquidez vital para los países de ingresos bajos y economías en vías de desarrollo.

Según datos del Banco Mundial, la caída de remesas de los trabajadores migrantes podría tener un descenso del 14 % en 2020. Esto, de acuerdo con el WFP, hará que las familias en países pobres o emergentes, que viven de esos recursos, tengan opciones limitadas para conseguir el sustento alimenticio diario. De hecho, ese sustento, según cálculos de la ONU y el WFP, lo utilizan 800 millones de personas.

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“Los 164 millones de trabajadores migrantes del mundo, especialmente los que trabajan en el sector informal, son algunos de los más afectados por la pandemia. A menudo trabajan de forma temporal o estacional por salarios bajos sin acceso a sistemas de protección social”, se lee en el informe.

Por eso el llamado que hacen desde la ONU y el WFP es a que se prioricen las políticas públicas que ayuden a contener la brecha de pobreza, pero también que motiven las transferencias directas a los ciudadanos más necesitados por la pandemia del coronavirus.

Las medidas de contingencia sobre la propagación del virus que se han tomado en 220 países si bien ayudan a salvar vidas, deben complementarse con planes que garanticen necesidades básicas a la población vulnerable.

“El impacto socioeconómico de la pandemia es más devastador que la propia enfermedad. Muchas personas de países de ingresos bajos y medianos, que hace unos meses eran pobres pero sobrevivían, ahora encuentran que sus medios de vida han sido destruidos”, dijo David Beasley, director ejecutivo del WFP.

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El último llamado que hacen estas organizaciones es a que también se garantice la continuidad del trabajo agrícola, pues las interrupciones que lleguen a causa de la pandemia repercutirán en la producción, procesamiento y distribución de los alimentos: “Lo que podría afectar la disponibilidad y asequibilidad de los alimentos”.

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