TGI y GEB insisten, son la mejor opción para comprar ISA; habría otras adquisiciones

En entrevista con Valora Analitik, la presidente de la Transportadora de Gas Internacional (TGI), Mónica Contreras y el presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), Juan Ricardo Ortega, revelaron la estrategia para generar más ingresos, así como su posición frente a la venta de ISA y el crecimiento inorgánico en la región.

En 2021, dijo Contreras de TGI, se desapalancará aproximadamente el 20% de los ingresos como consecuencia de la terminación del contrato Ballenas-Barranca.

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Pero, dijo, para reponer parte de esos recursos en el futuro se hicieron renovaciones de demanda de gas natural en el 2020.

La ejecutiva de TGI señaló que la demanda de gas ha “estado plana” desde 2019, mientras que en 2020 llegó la pandemia y se afectó en mayor medida.

Esa menor demanda se va a compensar con los distribuidores de gas para llegar más fuerte en otros mercados de combustibles que históricamente han sido más contaminantes como diésel y el carbón.

Reconoció que, pesar de esa estrategia, no se va a compensar la reducción de Ballenas-Barranca, pero espera que les dé la posibilidad de innovación en segmentos como hidrógeno

Proyectos con Ecopetrol y Promigas

Contreras dijo que TGI trabaja de la mano con la estatal petrolera Ecopetrol en la bidireccionalidad del proyecto Ballenas-Barranca en el norte de Colombia para garantizar la conexión futura del sistema TGI-Promigas (filial de energía de Corficolombiana).

Ese proyecto busca llevar gas a la costa norte y al interior del país, a lo cual se suma que TGI y Ecopetrol están trabajando en agendas conjuntas para trabajar en eficiencias para lograr mejores precios al consumidor con energía limpia y competitiva que sea más fácil de pagar.

Otro de los temas que TGI tiene en el radar con Ecopetrol es el proyecto de gas costa afuera llamado Orca.

Contreras dijo que, aunque no hay fechas estimadas de entrada en operación y comercialización, sigue siendo apuesta alta por el potencial que tiene de gas. Aclaró que ese proyecto debe tener primero una infraestructura lista de tubería para llegar a tierra firme,

Las primeras cifras que se manejan sobre Orca es que su inicio de operaciones podría ser en el año 2030, pero esas fechas siempre se deben revisar dependiendo de los avances en todos los frentes.

De su parte, el presidente del GEB, Juan Ricardo Ortega, consideró que Colombia debe apostar a una estrategia de transición con el gas como componente de energía protagonista, sumado a los proyectos con hidrógeno.

En ese sentido, el GEB está evaluando las adecuaciones que requiere TGI para realizar mezclas con hidrógeno, además de revisar su infraestructura en ítems como la oxidación y otros retos que tienen que resolverse.

Destacó que Europa y Chile están haciendo millonarias inversiones en hidrogeno para aumentar su potencial como fuente de energía mientras que los bancos están exigiendo financiar proyectos renovables, pero reconoció que es difícil cambiar la agenda de la matriz de energía en Colombia con prontitud.

Ortega dijo que, a pesar de todos los avances, el hidrógeno sigue siendo costoso y es difícil de almacenar porque “es muy explosivo”.

“Sería ingenuo decir que es la solución inmediata, pero Alemania le está apostando a esa fuente de energía y va por 800 estaciones de carga para carros que desechan agua en lugar de humo”, dijo el ejecutivo.

GEB hacia 2030
Ortega dijo que mirando hacia el 2030 quiere una “organización más plana y generar eficiencias para enfrentar retos del futuro“.

Por eso mantiene y enfatiza en el interés de crecer de forma inorgánica, considerando además que el GEB es la mejor opción para comprar la mayoría accionaria que el Gobierno tiene en ISA.

El presidente del grupo bogotano aseguró que se tienen definidas desinversiones en su portafolio de negocio para enfocarse en los segmentos de gas, transporte y energías no convencionales, así como en fortalecer su enfoque en la ciudad en temas como el alumbrado público, el transporte eléctrico. Todo eso, dijo, se hará en la alianza con Enel para llevar esas soluciones a otras ciudades de Colombia en donde aquella tiene presencia.

Más concretamente sobre el tema de crecimiento inorgánico, Ortega dijo que tienen el foco puesto en Colombia y Brasil. Para ello la empresa tiene un cupo preaprobado de créditos por US$5.000 millones.

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Ortega sentenció varias veces que el GEB es la mejor opción para la compra de ISA, pero reconoció que la “política se atraviesa en negocios como pasó en el negocio de ISA, pero pensando objetivamente la relación con Ecopetrol puede tener muchos problemas porque no hay una base legal”.

Acto seguido, aclaró que, a pesar de esa posición, le ha dicho al Gobierno de Colombia que son respetuosos del proceso y explicó a Valora Analitik que el GEB no tienen pensado tomar acciones legales por los eventuales problemas que el negocio pudiera tener.

Más allá del negocio de ISA, Ortega señaló que junto a su socio Enel se están planeando inversiones renovables no convencionales en Colombia, pero ve factible la adquisición de activos para generación en los próximos años mirando hacia el mercado de Chile.

Para Ortega, es prioridad pensar en nuevas adquisiciones y si no avanza el tema en Colombia su mirada girará hacia Brasil.

En su declaración a Valora Analitik, dijo que a pesar del interés por invertir es necesario alinearse con entidades del Gobierno como el Ministerio del Interior por casos como el sucedido en La Guajira -que tiene potencial de 8GV de energía- en donde los temas con las comunidades pueden frenar un proyecto. Así mismo, pidió, avanzar en temas como la violencia y la criminalidad en esa y otras regiones del país.

Por ello, hizo un llamado a las autoridades por el tema de las consultas previas en La Guajira que se han vuelto críticos para el avance de los proyectos con los costos que eso representa para las empresas y para el sistema energético.

“El riesgo de las consultas no es un problema solo de las comunidades, no se maneja con la continuidad que una relación compleja requeriría y hace correr el riesgo de perder los avances, eso pasa con mucha frecuencia y es muy costoso para las empresas, si el Ministerio no se profesionaliza el costo para el desarrollo del país va a ser muy alto, sobre todo en los territorios que más lo necesitan. Si no se avanza, la empresa se va a hacer negocios en Brasil en donde la burocracia está más avanzada y reconocen que los proyectos sin eficiencia de precios no funcionan”, concluyó.

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