Comienza pulso de Jair Bolsonaro y Lula da Silva por la Presidencia de Brasil

Fotos: Twitter @LulaOficial / Ricardo Stuckert y @jairbolsonaro

Faltan quince meses para las elecciones presidenciales de Brasil y desde ya se hace evidente el pulso entre el actual mandatario, Jair Bolsonaro, y el expresidente, Lula da Silva, para disputar el Palacio de Planalto en octubre de 2022.

Lula regresó al ruedo político después que la justicia de ese país diera por terminados los procesos por presunta corrupción que llevaba en su contra y busca alianzas incluso, con el también exmandatario Henrique Cardoso, quien a sus 90 años intenta mantenerse activo en la política.

Bolsonaro y Lula ya están dando pasos de campaña mientras el país pasa por el tercer pico de contagios de Covid-19. En los últimos días se conoció una pesquisa de corrupción que salpica directamente al Ejecutivo, hay investigaciones contra su hijo, Flavio, y persisten las críticas a la cartera de Salud por el manejo de la pandemia.

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En ese escenario, un 48,2 % de los brasileños desaprueba la gestión de Bolsonaro y solo 41,2 % avalan su Gobierno, de acuerdo con la encuesta del Instituto MDA publicada este fin de semana. A renglón seguido, su popularidad es la más baja de todo su mandato, de 34 %, un indicador que cayó diez puntos desde febrero.

Según esa pesquisa, el 27,8 % de los consultados considera votar por Lula da Silva en los comicios del próximo año; 21,6 %, por Bolsonaro; 1,7 % por el exdiputado Cirgo Gomez, y 0,7 % por Sergio Moro, el exjuez que lideró el caso contra Lula y fue ministro de Justicia del Gobierno actual.

Otra encuesta de la firma Ipsos revelada días atrás indicó que el líder del Partido de los Trabajadores conseguiría regresar a la Presidencia en el escenario de una segunda vuelta. Ese estudio dice que Lula tendría el 58 % de los sufragios, frente al 25 % que alcanzaría el mandatario actual.

El descontento con la administración derechista está marcado por la gestión de la pandemia y la ciudadanía está saliendo a marchar: mientras algunos se toman las calles para rechazar al Gobierno, otros organizan marchas para manifestar su respaldo a Bolsonaro.

Lula da Silva aprovecha el mal momento de su contrincante para culparle por el “genocidio” que, a su juicio, significan las más de 500.000 muertes que se han reportado en el país por la pandemia. Al tiempo, parece tener el camino libre para luchar por la Presidencia porque la Corte Suprema anuló los procesos que se llevaban en su contra por presunta corrupción relacionada con Odebrecht.
Aún faltan 15 meses para las elecciones presidenciales en Brasil y la ciudadanía comienza a moverse entre la aspiración a la reelección de Bolsonaro y el deseo de Lula de retornar al poder, después del fracaso de su delfín Fernando Haddad en 2018.

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