Bolivia: el país latinoamericano que rechazó a McDonald’s

Foto: McDonald's

“La hamburguesa ha perdido contra la empanada en Bolivia”. Así llamó BBC una reconstrucción del fracaso que representó para McDonald´s su salida del país suramericano y que en 2022 cumplió 20 años de ausencia. Ver más noticias empresariales

McDonald’s sirvió hamburguesas en Bolivia hasta el 24 de diciembre de 2002 y marcó así a este país como el único de la región en el que sus restaurantes no tuvieron éxito.

Tuvieron que pasar 13 años para que se abriera un nuevo punto ubicado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, aunque sin mayores márgenes.

¿Por qué quebró McDonald’s Bolivia?, es una pregunta que expertos de marketing y el mundo empresarial aún tratan de comprender, sobre todo en un mundo cada vez más globalizado, pero las explicaciones más acertadas indican que los bolivianos no prefirieron pasar de la empanada a una Big Mac y sus elevados costos respecto a la gastronomía local.

Por entonces, el menú más barato en McDonald’s costaba unos $25 bolivianos (aproximadamente US$3), mientras que un almuerzo completo en un mercado local valía $7 bolivianos (menos de US$1).

Varios documentales han señalado también que los bolivianos no están en contra de las hamburguesas per se, sino en contra de la “comida rápida”, un concepto ampliamente inaceptado en la comunidad boliviana.

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“Bolivia es una nación que históricamente ha adoptado una postura sólida contra lo que percibe como aspiraciones entrometidas de las corporaciones estadounidenses”, escribió Hugo Almeida, sociólogo y experto en marketing de la Universidad de Buenos Aires.

BBC destacó, a su vez, que comprar una empanada de un vendedor ambulante local fue de alguna manera «menos capitalista» que comprar una hamburguesa de McDonald’s y que un país sin restaurantes McDonald’s es menos capitalista que un país con ellos.

No obstante, esto no fue una iniciativa de gobierno. Solo los bolivianos dejaron de comprar hamburguesas, lo que empezó a afectar los márgenes de rentabilidad de la cadena tras su apertura en el país en 1998.

“Desde finales de la década de 1990, el movimiento antiglobalización nos ha estado diciendo que las corporaciones occidentales son una especie de invasores que marchan hacia países pobres e indefensos para acabar con las frágiles culturas indígenas. El caso boliviano expone ese imaginario por el disparate que es. Si la gente no quiere comprar hamburguesas (o cualquier otro producto extranjero), no hay nada que McDonald’s (o cualquier otra corporación extranjera) pueda hacer al respecto”, apuntó Almeida sobre esas dinámicas del mercado.

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Por lo tanto, la retirada de las corporaciones occidentales de los países en desarrollo es un fenómeno cotidiano. Hace apenas un año, la cadena de supermercados francesa Carrefour decidió retirarse de Tailandia y Malasia, donde había abierto 67 tiendas. Sus tiendas asiáticas eran en gran parte clones de las francesas, una estrategia de expansión que funcionó bien dentro de Europa, pero no más allá.

Tesco, por el contrario, adoptó un enfoque más sensible, asociándose con proveedores locales para desarrollar el conocimiento local paso a paso.

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