Entrevista | Grupo hotelero Germán Morales alerta por alza del salario mínimo, energía y rentas cortas que presionan al sector

Entre el 40 % y el 45 % de los costos operativos de un hotel corresponden a personas que ganan el mínimo

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La hotelería colombiana enfrenta un escenario de presión creciente sobre sus costos y márgenes de rentabilidad, en un contexto marcado por el fuerte incremento del salario mínimo, el encarecimiento de los servicios públicos y una competencia cada vez más intensa por parte de las rentas cortas.

Así lo advierte Alejandro Morales, gerente del Grupo Germán Morales -que representa a la cadena hotelera Germán Morales y opera marcas como hoteles bh y Mercure en varias ciudades del país-, quien señala que el sector atraviesa una de sus coyunturas más complejas de los últimos años.

El gerente explica que el impacto del aumento del salario mínimo ha sido particularmente fuerte debido a la estructura laboral propia de la hotelería, donde una alta proporción de los trabajadores devenga ingresos cercanos al mínimo legal.

“La hotelería tiene una estructura piramidal. Entre el 40 % y el 45 % de los costos operativos de un hotel corresponden a mano de obra”, afirmó.

En ese contexto, el incremento del salario mínimo por encima del 23 % genera un choque directo sobre los costos operativos. De acuerdo con Morales, entre el 40 % y el 45 % de los gastos totales de un hotel corresponden a mano de obra, por lo que cualquier ajuste salarial de esta magnitud tiene un efecto inmediato sobre la rentabilidad.

Además, el directivo subraya que el aumento del salario mínimo en los últimos años ha superado ampliamente la evolución de los precios. Desde 2019, el salario mínimo se ha incrementado cerca de un 75 %, mientras que la inflación acumulada ha sido cercana al 42 %, una diferencia que, en su opinión, no ha podido ser compensada con aumentos en las tarifas hoteleras.

Dicho lo anterior, explicaque en ese contexto uno de los principales problemas que enfrenta el sector es la dificultad para trasladar el aumento de costos al consumidor final. “A diferencia de otros mercados internacionales, en Colombia las tarifas hoteleras siguen siendo relativamente bajas, incluso en segmentos de buen nivel, pero no pueden ajustarse tanto ante el auge de las opciones de renta corta”.

Para el gerente de Hoteles Germán Morales, el mercado nacional se ha acostumbrado a precios que no reflejan los costos reales de operación.

“En Colombia las tarifas son muy bajas en comparación a otros países de la región y del mundo. Hoy conseguir un hotel de buen nivel por $300.000 o $400.000 la noche es común, son US$75, cuando deberían estar por encima de los US$100”, dijo.

Este rezago tarifario limita la capacidad del sector para absorber choques como los aumentos salariales, los mayores costos de energía y las nuevas obligaciones regulatorias que se discuten en el país.

Grupo Germán Morales
bh hoteles es una de las marcas de que opera el Grupo Germán Morales. Imagen: Cortesía.

El sector a la espera de la mayor regulación sobre las rentas cortas

Otro de los factores que, según el gerente agrava la situación del sector es la expansión de las rentas cortas, que hoy compiten de manera directa con la hotelería tradicional, tanto en turismo vacacional como en turismo corporativo.

Comenta que, tras la pandemia, muchas empresas ajustaron sus presupuestos de viajes y alojamiento, y encontraron en los apartamentos de corta estadía una alternativa más económica para hospedar a sus ejecutivos y que, en consecuencia, ese cambio ha reducido una porción importante de la demanda que históricamente pertenecía a los hoteles, especialmente en ciudades con alta actividad empresarial como Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali.

“A diferencia de lo que ocurría hace una década, cuando el turismo corporativo era un mercado casi exclusivo de la hotelería, hoy las rentas cortas se han consolidado como un competidor estructural”, dijo.

El directivo señala que estas plataformas operan con estructuras de costos mucho más bajas y, en muchos casos, sin las mismas exigencias regulatorias que enfrenta el sector formal.

Por esta razón, -y al igual que el resto del sector- la empresa está a la espera de la firma formal del proyecto de decreto lanzado por el Ministerio de Comercio el año pasado, a través del cual se busca incrementar la formalización en el sector y permitir “una regulación que nivele el terreno de juego”.

En su opinión, no se trata de eliminar este tipo de alojamiento, sino de exigirles obligaciones similares a las de los hoteles, como el Registro Nacional de Turismo, el pago de IVA, las inspecciones de las secretarías de salud y el cumplimiento de las normas laborales.

Grupo Germán Morales
bh hoteles es una de las marcas de que opera el Grupo Germán Morales. Imagen: Cortesía.

Energía: otro golpe a los costos operativos

A la presión laboral se suma el encarecimiento de los servicios públicos, particularmente la energía. Morales recuerda que durante el último año los costos energéticos para la hotelería crecieron entre 22 % y 23 %, una cifra significativa para un sector intensivo en consumo eléctrico, especialmente en hoteles con aire acondicionado y operación continua.

El directivo también cuestiona el regreso de la sobretasa del 20 % a la energía para el sector hotelero, una medida que había sido suspendida durante la pandemia y que posteriormente se mantuvo congelada por algunos años. Según Morales, la hotelería ha sido tratada como industria para efectos tarifarios, pese a que su naturaleza es completamente distinta.

En términos prácticos, este sobrecosto tiene efectos importantes en la caja de los establecimientos. Morales estima que un hotel de 100 habitaciones puede estar pagando actualmente entre $60 millones y $70 millones mensuales solo en energía, sin contar otros servicios como agua o gas.

La combinación de tarifas bajas, costos crecientes y mayor competencia ha reducido significativamente el atractivo del sector hotelero para nuevos inversionistas. Morales señala que hoy son contados los proyectos hoteleros nuevos en el país y que, en general, el capital está siendo más cauteloso frente a este tipo de inversiones.

Desde su perspectiva, la rentabilidad actual no compensa los riesgos del negocio, especialmente en un entorno donde los costos continúan al alza y la capacidad de ajuste de precios es limitada.

En cuanto al desempeño reciente de Hoteles Morales, el directivo explica que, aunque en 2024 se registró un crecimiento en ingresos en términos nominales, la rentabilidad se ha visto presionada por el aumento de los costos operativos.

Las ventas crecieron alrededor de un 13 %, mientras que el nivel de inversión se mantuvo por debajo del 5 %. “La compañía ha buscado ser más eficiente, explorando el uso de tecnología, inteligencia artificial y ajustes en la prestación de servicios, aunque estos cambios no son fáciles de implementar ni suficientes por sí solos”.

El gerente de Hoteles Germán Morales concluye que la recuperación del sector no será inmediata y que requerirá decisiones de política pública que permitan equilibrar las condiciones de competencia y aliviar la presión sobre los costos.

A su juicio, la regulación de las rentas cortas, junto con un análisis más cuidadoso del impacto de las cargas laborales y energéticas sobre el sector, será clave para garantizar la sostenibilidad de la hotelería en Colombia en los próximos años.