Dirigir una empresa hoy va más allá de cumplir metas financieras. Es tomar decisiones que fomenten la retención del talento, incrementen la productividad, promuevan diálogos intergeneracionales, prácticas responsables con la naturaleza y el trabajo conjunto con los públicos de interés.
En ese camino, muchos empresarios se hacen una pregunta clave, aunque pocas veces en voz alta: cómo liderar de forma que las personas crezcan y el negocio también pueda sostenerse en el tiempo.
Para Daniela Maturana, responsable de gerencia social de Comfama, no es un problema especialmente técnico, sino profundamente estratégico y humano. “Las empresas son personas creando productos y servicios para personas. Cuando el liderazgo entiende esto, se amplía la capacidad de generar resultados sostenibles y de impacto positivo en los territorios”, señala.
En un entorno marcado por transformaciones tecnológicas, cambios demográficos y nuevas expectativas sociales, Maturana considera que el verdadero desafío es integrar productividad y rentabilidad con la creación de valor social y ambiental. “Las organizaciones que ponen a las personas en el centro fortalecen su capacidad de competir, innovar y sostenerse en el tiempo”, afirma.
Con esa premisa, hoy 29 de enero Comfama abre una nueva convocatoria de formación en liderazgo consciente, una oferta que busca acompañar a las empresas en uno de sus mayores retos: formar líderes capaces de sostener resultados sin perder de vista el bienestar, la diversidad, el desarrollo de su gente y el impacto de las organizaciones en su entorno.
La convocatoria incluye programas como Mujeres Líderes, Liderazgo Joven Empresarial, Mentorías para Empresas más Conscientes y Bootcamp de Empresas Diversas. Cada uno responde a necesidades concretas del entorno empresarial: la baja presencia femenina en cargos directivos, la dificultad para proyectar talento joven, el desafío de integrar sostenibilidad y diversidad en la estrategia, y la necesidad de acompañar a las Mipymes en su crecimiento.
Los resultados que han conseguido en las cohortes pasadas de estas iniciativas demuestran que el liderazgo sí es una palanca de competitividad.
En el programa Conscientes, el 58 % de las empresas fortaleció su sostenibilidad financiera y el 85 % aumentó su generación de valor social. En Mujeres Líderes, el 32 % de las participantes ha sido promovida y dos de cada cinco mejoraron su salario tras completar el proceso. En Liderazgo Joven, más del 89 % de los participantes se reconoce hoy como agente de transformación.

Pero el impacto no se queda en los indicadores. Marcela Lega, directora de compras de Grupo Uribe, cuenta que el programa la llevó a replantear cómo construir entornos laborales con mayor igualdad. Stefany Ortiz, de Cueros Vélez, resume su aprendizaje en una idea simple: liderar es conectar con las personas y generar valor compartido.

Para Comfama, la apuesta es clara: ayudar a que más empresas formen líderes capaces de tomar decisiones difíciles sin perder de vista lo esencial. Porque, en un entorno incierto, el liderazgo consciente ya no es un ideal. Es una ventaja competitiva.
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