Escándalo de Ricardo Roa eleva riesgos financieros y operativos en Ecopetrol, advierte BTG Pactual

Análisis señala que la crisis dejó de ser reputacional y ahora amenaza la gobernanza de la compañía.

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Un reciente informe del equipo de Equity Research de BTG Pactual advierte que la situación del presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, ha escalado de un problema reputacional a un riesgo material de gobierno corporativo que podría impactar el desempeño financiero y operativo de la empresa.

Según el análisis, la imputación formal contra Roa el pasado 11 de marzo por presunto tráfico de influencias marcó un punto de inflexión al convertir el caso en un proceso judicial activo, más allá de la especulación.

Aunque la compañía ha reiterado la presunción de inocencia, el mercado ya estaría incorporando mayores riesgos asociados a su permanencia en el cargo.

Para el banco, la continuidad de Roa al frente de Ecopetrol responde en gran medida a su cercanía con el presidente Gustavo Petro, de cuya campaña presidencial en 2022 fue gerente. El mandatario, de hecho, ha defendido públicamente su permanencia al señalar que “no es el momento” para cambios en la administración de la petrolera.

No obstante, el informe advierte que el caso ya tiene implicaciones más amplias. Entre ellas, el riesgo de una eventual huelga impulsada por la Unión Sindical Obrera (USO), “En nuestra opinión, tal interrupción sería particularmente perjudicial, ya que el entorno de precios actual debería favorecer una mayor producción y comercialización, no contratiempos operativos”, señalan.

Acumulación de investigaciones y presión política

El documento también subraya que Roa enfrenta no solo el proceso por presunto tráfico de influencias —relacionado con la compra y remodelación de un apartamento— sino también investigaciones por posibles irregularidades en la financiación de la campaña presidencial de 2022.

A esto se suma, según el análisis, la percepción de una creciente politización en la toma de decisiones de la compañía. El informe cita episodios como el bloqueo a la adquisición de CrownRock y la propuesta de vender activos en el Permian, atribuidos a la influencia directa del Gobierno, lo que habría generado dudas sobre la asignación de capital y la estrategia de largo plazo.

El reporte señala que el respaldo de la Junta Directiva a Roa se ha venido debilitando progresivamente.

“En este contexto, el apoyo a Roa parece haberse erosionado progresivamente en comparación con reuniones anteriores del consejo, con un aumento en el número de miembros que, según se informa, apoyaban su destitución, pasando de dos a tres y ahora a cuatro de nueve. Esto indica que el consejo, si bien aún no está al borde del colapso, opera bajo una presión creciente”, se lee en el informe.

Esta dinámica reflejaría un creciente nivel de tensión interna, en un momento en que la compañía debería estar enfocada en la ejecución operativa y no en controversias de gobernanza.

BTG Pactual
Banco BTG Pactual/Imagen: BTG Pactual

 

Otro frente de preocupación es el laboral. La USO no solo ha solicitado la salida de Roa, sino que ha advertido sobre la posibilidad de una movilización nacional si no se atienden sus demandas.

BTG Pactual considera que esta amenaza debe tomarse en serio, recordando antecedentes como la huelga de 2004, que afectó la operación de la compañía. En el contexto actual de precios altos del crudo, una interrupción de este tipo podría traducirse en pérdidas significativas.

En cuanto a la gestión de Roa, el informe describe un balance mixto. Por un lado, destaca el crecimiento en la producción, que pasó de 709.500 barriles equivalentes por día en 2022 a 745.300 durante su administración.

Sin embargo, advierte un deterioro en indicadores clave: aumento en los costos por barril, caída en el margen Ebitda y mayores gastos operativos, lo que sugiere una pérdida de eficiencia y una estrategia menos clara.

El futuro dependerá del escenario político

Finalmente, el banco concluye que, incluso si Roa deja el cargo, cualquier reemplazo en el corto plazo tendría un carácter transitorio. A su juicio, la dirección estratégica de Ecopetrol estará determinada por el resultado electoral de 2026, cuando un nuevo gobierno podría redefinir el rumbo de la compañía.

En ese sentido, el informe plantea que el verdadero “reset” en la administración de la petrolera no vendría desde la Junta Directiva, sino desde las urnas.