El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo avanza en la estructuración de un proyecto de decreto que busca modificar el Registro Nacional de Turismo (RNT) y establecer nuevas obligaciones para las plataformas digitales que intermedian servicios turísticos en Colombia. La iniciativa pretende actualizar el marco regulatorio frente a los cambios en los modelos de negocio, en particular aquellos relacionados con las rentas de corta duración y la intermediación tecnológica.
De acuerdo con el viceministro de Turismo (e), Juan Sebastián Sánchez, el borrador de la norma ha recibido hasta el momento más de 200 observaciones por parte de distintos actores del sector. Estos comentarios serán publicados en los próximos días como parte del proceso de participación, que busca fortalecer la propuesta antes de su expedición.
El funcionario explicó que uno de los objetivos principales es recoger las opiniones de empresarios, plataformas digitales, autoridades territoriales y otros participantes de la cadena turística. “Iniciamos mesas de formalización en las que invitamos a cada uno de los actores del sector, así como a entidades territoriales, para construir sobre los avances existentes”, señaló.
Una vez finalicen estas mesas de trabajo, el Gobierno Nacional avanzará en la elaboración de un nuevo texto del decreto, que será nuevamente sometido a comentarios. La intención es consolidar una regulación que responda a las dinámicas actuales del mercado y garantice condiciones más equilibradas entre los distintos prestadores de servicios turísticos.
Sánchez indicó que el fortalecimiento del RNT es una necesidad para el país, en la medida en que el sistema actual tiene un carácter principalmente declarativo. “No podemos continuar con un registro sin controles efectivos sobre los servicios que se prestan, ni con limitaciones en la garantía de protección al consumidor y de seguridad. Se trata de equilibrar las condiciones”, afirmó.
El crecimiento de las plataformas digitales de intermediación ha transformado el sector turístico en los últimos años. Este modelo ha facilitado la oferta de alojamientos de corta estancia, pero también ha planteado retos en materia de regulación, competencia y control.

¿Qué se debe tener en cuenta para las rentas cortas en Colombia?
En este contexto, Lina Roa, experta en profesionalización de rentas de corta duración, explicó a Valora Analitik que este tipo de actividad requiere un análisis detallado antes de su implementación. Según señaló, existen diferencias sustanciales frente al arrendamiento tradicional, especialmente en lo relacionado con costos, operación y mantenimiento.
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Roa advirtió que quienes incursionan en este modelo deben considerar variables como la carga tributaria, el desgaste acelerado de los inmuebles y la necesidad de invertir en adecuaciones. “Se trata de un negocio con alta rotación de usuarios, lo que implica un mayor deterioro de los bienes y, en consecuencia, mayores costos de mantenimiento”, indicó.
Asimismo, recomendó evaluar con rigor la información proporcionada por desarrolladores y estructuradores de proyectos. En su concepto, es fundamental contrastar las proyecciones de rentabilidad con datos reales del mercado, teniendo en cuenta posibles imprevistos y variaciones en la demanda.
La experta destacó que una de las ventajas de este modelo es la disponibilidad de información en plataformas digitales, lo que permite a los inversionistas analizar el comportamiento del mercado con mayor precisión. “Es posible conocer tarifas, niveles de ocupación y tendencias, lo que aporta elementos para tomar decisiones más informadas”, explicó.
En relación con el desarrollo del sector, Roa subrayó la importancia de la profesionalización. Considera que quienes participan en este negocio deben mantenerse en constante actualización, dado que se trata de una actividad en evolución, con cambios permanentes en las dinámicas de operación, comercialización y servicio.
También resaltó que el componente de la experiencia del usuario es determinante. En su opinión, las rentas de corta estancia no deben entenderse únicamente como una transacción inmobiliaria, sino como una oportunidad para ofrecer un servicio diferenciado que refleje la identidad del país.
En ese sentido, señaló que factores como la hospitalidad, la calidad del servicio y la atención al cliente influyen en la percepción del destino. “No se trata solo de ofrecer un espacio para alojamiento, sino de brindar una experiencia que motive a los visitantes a regresar y a recomendar el destino”, afirmó.
Finalmente, Roa destacó que este modelo tiene impactos más amplios en la economía local. La actividad genera encadenamientos con sectores como el comercio, el transporte, los servicios y la cultura, lo que contribuye al dinamismo económico de las regiones.




