Inside Venezuela | El país con más ganas de emprender y menos condiciones para hacerlo: un análisis sobre el ecosistema emprendedor

Venezuela perdió 1,3 millones de emprendedores en un año y tiene el segundo peor entorno para emprender en el mundo.

Compártelo en:

El más reciente informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) sobre Venezuela, elaborado por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) y la Universidad Católica Andrés Bello, llega en un momento particular: el país atraviesa su transición política más relevante en décadas, los titulares hablan de reactivación y los inversionistas regionales miran hacia Caracas con renovado interés.

Los datos, sin embargo, describen un ecosistema emprendedor que llegó a 2025 en su peor momento desde 2003: 1,3 millones de emprendedores menos que el año anterior, una tasa de actividad en mínimos históricos y el segundo entorno más hostil para emprender en el mundo, solo por debajo de Angola.

Inside Venezuela | El país con más ganas de emprender y menos condiciones para hacerlo: un análisis sobre el ecosistema emprendedor
Gráfico: Global Entrepreneurship Monitor.

El informe no niega la oportunidad que muchos ven en Venezuela, pero sí obliga a hacerse una pregunta antes de entrar: ¿con qué base empresarial local cuenta realmente el país?

La caída del ecosistema emprendedor en Venezuela

La Tasa de Actividad Emprendedora Temprana (TEA), que mide la proporción de la población adulta involucrada en la creación o gestión de negocios con menos de 42 meses de vida, cayó a 7,7 % en 2025. Es su nivel más bajo desde que el GEM comenzó a medir Venezuela en 2003, cuando registraba 27,3 %.

En términos absolutos, el ecosistema perdió aproximadamente 1,3 millones de emprendedores en un solo año, pasando de cerca de 2,7 millones en 2024 a alrededor de 1,4 millones en 2025. El informe lo atribuye al agotamiento del autofinanciamiento a partir de ahorros familiares que históricamente suplió la ausencia total de crédito.

Después de años de inflación acumulada que destruyó el poder adquisitivo de los hogares venezolanos, esa fuente se secó. El costo de entrada al ecosistema emprendedor superó las capacidades de la mayoría de la población.

Gráfico: Global Entrepreneurship Monitor.
Gráfico: Global Entrepreneurship Monitor.

¿Qué tan roto está el ecosistema?

El GEM clasifica la actividad emprendedora en tres etapas: negocios nacientes (hasta tres meses, sin nómina pagada), negocios nuevos (entre tres y 42 meses, con al menos un salario pagado) y negocios establecidos (más de 3,5 años).

El 77,8 % de toda la actividad emprendedora temprana en 2025 corresponde a negocios nacientes, frente al 69 % del año anterior y ocho de cada diez emprendedores venezolanos no han llegado aún a pagar su primer salario. La gran mayoría de las iniciativas mueren antes de lograr operatividad real: la incapacidad de generar flujo de caja suficiente para sostener una nómina más allá del tercer mes sigue siendo el filtro que devuelve a miles de venezolanos a la informalidad de subsistencia.

Un mercado deprimido, costos operativos en dólares y servicios básicos que fallan con regularidad hacen imposible sostener una nómina más allá del tercer mes para la mayoría de estos negocios.

El 53 % de los emprendedores tiene educación secundaria completa y el 24 % cuenta con formación universitaria. Venezuela cuenta con capital humano calificado empujado hacia abajo por un mercado laboral que no tiene qué ofrecerle. El emprendimiento informal no es en Venezuela una opción elegida; es la única opción disponible.

Y sin embargo, como advirtió Iván Acosta, presidente del Comité de Recursos Humanos de VenAmCham, en entrevista con Valora Analitik, si la reactivación se consolida, Venezuela tendrá una alta demanda de ingenieros, economistas, administradores y técnicos. «Si este cambio se produce y se materializa, Venezuela será un país con una alta demanda de capital humano. Gente que haya estudiado recursos humanos y administración también va a ser muy importante porque van a tener que armar la estructura, armar los equipos. Y bueno, ni hablar de los puestos de liderazgo, personas con capacidades probadas de manejo de equipos, de recursos, de presupuestos, con idiomas; porque esos talentos ya no están«, señaló.

Eso lo confirma también el IESA: sus encuestas empresariales muestran que el 51 % de las empresas venezolanas reportan dificultades para conseguir trabajadores calificados, con las mayores brechas en cargos gerenciales, técnicos y profesionales.

Eso tiene implicaciones para quien invierte desde afuera: el recurso humano que Venezuela puede ofrecer a una empresa que llegue con estructura es significativamente mejor de lo que el tamaño y la informalidad del mercado sugieren, pero conseguirlo y retenerlo requerirá condiciones que hoy la mayoría de los negocios locales no puede ofrecer.

En cuanto a género, 2025 registró una participación casi paritaria en la actividad temprana con 50,3 % hombres y 49,7 % mujeres. La crisis igualó hacia abajo: cuando el mercado laboral formal colapsa para todos, las barreras de género en el acceso al emprendimiento informal se reducen. Esto no es un logro de política pública, es una señal de cuánto se deterioró el punto de partida para ambos.

Gráfico: Global Entrepreneurship Monitor.
Gráfico: Global Entrepreneurship Monitor.

El 88 % de los emprendedores venezolanos declaró en 2025 que su motivación principal es ganarse la vida ante la escasez de empleos. La cifra bajó levemente desde el 94 % de 2024, pero sigue siendo la fuerza dominante.

El emprendimiento en Venezuela no es mayoritariamente una apuesta de crecimiento: es una respuesta de supervivencia. El GEM lo llama directamente «emprendimiento de necesidad», y el informe concluye que ese modelo ha tocado techo. Ya no hay más ahorros que quemar, ya no hay más capacidad de absorber costos crecientes con márgenes decrecientes.

Qué significa para el empresario colombiano

Quien entre al mercado venezolano encontrará un tejido productivo frágil y atomizado. La contraparte venezolana, el proveedor potencial, el socio distribuidor, el pequeño productor, opera en condiciones de subsistencia, sin acceso a crédito y con alta probabilidad de no existir en dos años.

Eso no cancela la oportunidad, pero sí define sus condiciones. La oportunidad no está en asociarse con el emprendimiento local existente, sino en llegar con producto, marca, tecnología y modelo de negocio propios, o en identificar ese 1,9 % de los negocios que lograron consolidarse que son aquellos con la resiliencia y el conocimiento del mercado que ningún recién llegado puede construir con rapidez.

Destacado: Entrevista | Pinturas Bler en Venezuela: cómo aprovechar la demanda que trae la reactivación petrolera.

Venezuela tiene un volumen significativo de capital humano calificado atrapado en actividades informales de baja productividad. El 24 % de universitarios entre los emprendedores tempranos no está ahí por vocación, está ahí porque no encontró otras oportunidades. Cuando las condiciones del entorno mejoren, ese capital humano será el primer insumo de una recuperación empresarial real, y el primero en responder a empleadores que lleguen con estructura, salario y proyecto.

De acuerdo con Felipe Capozzolo, presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), en entrevista con Valora Analitik, “la clave de Venezuela en este momento es la reconstrucción del mercado interno. Así que todo lo que se pueda hacer para reconstruir el mercado interno será recompensado con una tasa de retorno nunca vista en la historia”.

Venezuela no tiene un problema de ganas de emprender, tiene un problema de condiciones para hacerlo. La transición política en curso tendrá que responder a ese diagnóstico si quiere que la reactivación que se anuncia se traduzca en un tejido empresarial que dure más de tres meses.