La infraestructura colombiana comenzó a redefinir su hoja de ruta energética. En el evento “Infraestructura y Renovables” de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI), empresas del sector portuario, vial, energético y aeroportuario coincidieron en que el país enfrenta una combinación de riesgos por déficit energético, caída de reservas de gas y vulnerabilidad climática, pero también una oportunidad para acelerar proyectos renovables y electrificar la operación de su infraestructura.
Uno de los focos de la discusión fue el potencial del Caribe colombiano como epicentro energético y logístico. Ricardo Román, gerente general de Palermo Sociedad Portuaria, señaló que la región movilizó más de 140 millones de toneladas en 2025 y concentra más del 80 % del movimiento portuario nacional.
Además, destacó que el Caribe cuenta con un potencial estimado de 20 GW en energía eólica y 25 GW en capacidad solar disponible, convirtiéndose en una de las zonas más atractivas para la transición energética.
Sin embargo, advirtió que el proceso enfrenta desafíos estructurales como las altas inversiones iniciales, la falta de infraestructura preparada y la intermitencia propia de las energías renovables.
“La infraestructura requiere rediseño eléctrico, mayor capacidad de red y sistemas de almacenamiento energético”, explicó. También mencionó retos operativos y culturales, como la capacitación del personal y la resistencia al cambio dentro de las compañías.
Pese a ello, el sector ve oportunidades relevantes. Entre ellas, ahorros de hasta 40 % en consumo energético y reducciones de entre 15 % y 30 % en combustibles, además de una mayor atracción de navieras interesadas en puertos con menor huella de carbono y estándares sostenibles.
Déficit de gas y riesgo climático: presión al sistema energético
Durante el encuentro también se advirtió sobre una convergencia de presiones sistémicas entre 2025 y 2026. Erco Energy presentó un panorama marcado por la caída acelerada de reservas de gas, retrasos en proyectos de Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER) y alta dependencia hidroeléctrica.
La empresa reveló que actualmente desarrolla ocho proyectos de gran escala en la Costa Caribe equivalentes a 30 MW, además de 60 proyectos comerciales, industriales y residenciales que suman otros 23 MW.
Según las proyecciones citadas de Andesco, Colombia podría enfrentar una probabilidad de déficit energético de 39 % en 2026 y de 58 % en 2027. A esto se suma un golpe de 80 % de un fenómeno de El Niño entre agosto y octubre.

El diagnóstico también alertó que la producción local de gas ya no alcanzará para cubrir la demanda térmica desde agosto de 2026, consolidando una dependencia estructural del gas importado.
“El aumento de 10 % en gas importado podría traducirse en un incremento de 4,2 % en tarifas y 0,04 puntos porcentuales en inflación nacional”, mencionó el gerente regional Javier Vargas.
Además, proyectos estratégicos como Sirius (Uchuva) no entrarían en operación hasta 2029, obligando al país a acelerar importaciones.
Frente a este escenario, el sector planteó migrar hacia un modelo más flexible y distribuido basado en generación solar, almacenamiento con baterías (BESS), respaldo térmico flexible y mercados energéticos liberalizados donde el usuario también sea generador.
Autopistas del Café y ISA aceleran corredores eléctricos
Las concesiones viales también mostraron avances en movilidad eléctrica y eficiencia energética.
Mauricio Vega, gerente de Autopistas del Café, reveló que la concesión incorporó sistemas de iluminación limpia en las intersecciones de Salento y Estadio Santa Rosa mediante 67 luminarias solares con paneles y baterías integradas, sin necesidad de conexión a la red eléctrica.
Según explicó, la tecnología reduce costos de infraestructura eléctrica y mejora la resiliencia en zonas montañosas.
La concesión también desarrolló, junto a empresas filiales de EPM como Energía de Pereira, CHEC, EDEQ y Meep, el “Electrocorredor del Eje Cafetero”, con tres estaciones de carga rápida para vehículos eléctricos ubicadas en Tambo La Manuela, El Privilegio y Jardín Filandia.
Las estaciones permiten cargas de hasta 50 kW mediante conectores CCS, CHAdeMO y AC tipo 2, con tiempos promedio de recarga de 30 minutos para vehículos livianos.
Por su parte, ISA anunció estudios para instalar cuatro estaciones de carga rápida en peajes de la Ruta Costera, incluyendo Marahuaco, Puerto Colombia, Juan Mina y Galapa.

Juan Sebastián Arbeláez, director encargado del negocio de soluciones energéticas, explicó que cada estación tendría puntos de carga de 120 kW y operaría bajo un modelo donde un aliado privado asume el Capex y Opex, mientras la concesión aporta los espacios.
ISA también avanza en la instalación de soluciones fotovoltaicas para 11 zonas operativas de la Ruta Costera, incluyendo peajes, áreas de servicio, básculas y centros de control.
El proyecto contempla una capacidad instalada de 502 kWp y un autoconsumo anual esperado de 352.000 kWh, con una reducción aproximada de 77 toneladas de CO2 al año.
Dentro de su estrategia ISA 2040, la empresa proyecta desplegar entre US$6,5 billones y US$7,6 billones en nuevos negocios energéticos y desarrollar 8 GW en infraestructura de almacenamiento y soluciones eléctricas en América.
Aeropuertos deberán adaptarse al aumento de costos energéticos
El sector aeroportuario, Jhon Ramos, director de mantenimiento electromecánico de Opain y Rodolphe Demaine, director de nuevos negocios de energía de Otacc, cerraron la discusión insistiendo en que los aeropuertos deben convertirse en líderes de sostenibilidad debido a su alto consumo energético y operación permanente.
Durante el panel se concluyó que las terminales aéreas tienen la capacidad de incorporar edificios, instalaciones y equipos que reduzcan drásticamente el impacto ambiental, además de convertirse en referentes de diseño e innovación.
Los expertos advirtieron que el aumento de costos de energía representa una amenaza directa para la rentabilidad aeroportuaria y el tráfico de pasajeros, tanto por la operación de las terminales como por el impacto sobre las flotas aéreas.
“La sostenibilidad no debe ser una excepción sino una regla generalizada para nuevas construcciones y modernización de aeropuertos”, concluyeron.




