El Gobierno de Venezuela anunció este miércoles el inicio formal de un proceso de reestructuración de su deuda pública externa y la de la estatal petrolera PDVSA.
A través de un comunicado, el gobierno señaló que el objetivo del proceso es liberar recursos para destinarlos al gasto social y a la inversión productiva, y que Venezuela cumplirá sus compromisos «de manera sostenible». El documento atribuye el incumplimiento de obligaciones financieras desde 2017 a las sanciones internacionales impuestas al país.

Venezuela acumula una deuda externa estimada entre US$150.000 millones y US$170.0000 millones, incluyendo bonos soberanos, obligaciones de PDVSA, préstamos bilaterales y laudos arbitrales, en mora en su mayoría desde noviembre de 2017, cuando el gobierno dejó de pagar. Desde entonces no ha habido negociaciones formales con los tenedores de bonos.
La apertura con Estados Unidos
En abril de 2026, la OFAC emitió las licencias generales 56 y 57, que amplían el margen para operaciones con Venezuela en sectores como el petrolero y financiero, lo que abre una ventana para que acreedores internacionales puedan negociar sin enfrentar restricciones legales en Estados Unidos.
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El gobierno no detalló la magnitud de la deuda que será objeto del proceso, los mecanismos de negociación previstos ni los plazos.




