Son numerosos los conjuntos residenciales en Colombia que cuentan con edificios dentro de sus zonas comunes y, por tanto, con sistemas de ascensores para facilitar la movilidad de los residentes. Sin embargo, los incidentes asociados con estos equipos continúan generando preocupación entre administradores, consejos de copropiedad y habitantes, debido a los riesgos que representan para la seguridad de las personas.
Fallas relacionadas con mantenimientos deficientes, sensores que no detectan correctamente la presencia de pasajeros, aperturas inesperadas de puertas, movimientos bruscos o interrupciones repentinas del servicio son algunas de las situaciones reportadas con mayor frecuencia. Estos problemas no solo afectan la operación de los equipos, sino que también pueden poner en peligro la integridad de quienes los utilizan diariamente.
Uno de los factores que, según expertos del sector, ha contribuido al aumento de este tipo de situaciones está relacionado con la contratación de servicios de mantenimiento a bajo costo por parte de algunas administraciones de conjuntos residenciales. En varios casos, la necesidad de reducir gastos operativos ha llevado a priorizar ofertas económicas sobre criterios técnicos y de experiencia.
De acuerdo con especialistas en transporte vertical, algunas copropiedades terminan contratando empresas con limitada capacidad operativa, sin personal certificado o sin experiencia suficiente para intervenir equipos que requieren protocolos especializados de revisión y mantenimiento. Esta situación puede afectar el cumplimiento de las normas técnicas exigidas para garantizar el funcionamiento seguro de los ascensores.

Costos bajos generan alertas en el sector
Liney Malaver, directora ejecutiva de Estilo Ingeniería, empresa dedicada al mantenimiento y modernización de ascensores en Colombia, explicó que el mantenimiento profesional de estos equipos puede oscilar entre $500.000 y $1.500.000 mensuales. El valor depende de factores como la referencia del ascensor, la cantidad de equipos instalados, el flujo diario de usuarios y el desgaste de los componentes mecánicos y electrónicos.
La directiva señaló que en el mercado existen ofertas considerablemente inferiores que han despertado preocupación entre las compañías especializadas del sector. Según indicó, algunas administraciones llegan a contratar mantenimientos cercanos a los $200.000 mensuales, una cifra que, en muchos casos, resulta insuficiente para cubrir inspecciones técnicas completas, pruebas de seguridad, reposición de piezas originales y mano de obra calificada.
“La reducción excesiva de costos termina comprometiendo los sistemas de seguridad y el correcto funcionamiento de los ascensores. En muchos casos, esos contratos no permiten garantizar repuestos adecuados ni procesos técnicos certificados”, afirmó Malaver.
Dentro de las copropiedades, el mantenimiento de ascensores representa uno de los gastos operativos más altos, únicamente superado por los servicios de vigilancia y seguridad privada. Precisamente por esa razón, algunos consejos de administración y asambleas de residentes optan por disminuir costos en este componente, priorizando el valor económico sobre la experiencia técnica del proveedor contratado.
La situación suele ser diferente en centros comerciales, edificios corporativos y complejos institucionales, donde existen protocolos más estrictos para la administración de infraestructura y el cumplimiento de estándares de seguridad. En este tipo de espacios, las auditorías técnicas, las revisiones periódicas y las exigencias contractuales suelen ser más rigurosas, lo que reduce el margen para contratar servicios informales o empresas sin respaldo técnico.
En contraste, en algunos conjuntos residenciales las decisiones relacionadas con el mantenimiento quedan sujetas principalmente a criterios presupuestales o administrativos que no siempre priorizan la seguridad de los residentes. Expertos del sector advierten que esta flexibilidad puede abrir la puerta a contrataciones de empresas que no cuentan con personal especializado ni con la experiencia necesaria para intervenir sistemas de transporte vertical.
Asimismo, recalcan la importancia de realizar revisiones preventivas periódicas, verificar la certificación de las compañías encargadas del mantenimiento y garantizar que los equipos cumplan con las normas técnicas vigentes. También recomiendan a las administraciones exigir reportes detallados de cada intervención y mantener actualizados los registros de inspección y funcionamiento.




