América Latina se ha venido consolidando como una de las grandes despensas del mundo gracias a su diversidad climática, disponibilidad de tierras cultivables y avances en tecnología agrícola. Países como Brasil, Chile, Perú, México, Ecuador y Colombia lideran la exportación de productos como mango, cerezas, arándanos, aguacates, bananos y hortalizas, que hoy tienen una alta demanda en mercados internacionales.
Sin embargo, uno de los principales desafíos para el sector agroindustrial sigue siendo garantizar que esos productos perecederos lleguen en óptimas condiciones a su destino, ya que las pérdidas asociadas a problemas de almacenamiento, transporte o empaques inadecuados no solo afectan la rentabilidad de los exportadores, sino también la reputación de las marcas y su capacidad para competir en mercados cada vez más exigentes en sostenibilidad, inocuidad y trazabilidad.
Cifras respaldan esa afirmación. Según el Pacto Mundial de Naciones Unidas, cerca del 14 % de los alimentos se echa a perder antes de llegar al consumidor final.
En ese escenario, Smurfit Westrock se ha consolidado como un aliado estratégico del sector en la región, desarrollando soluciones de empaque diseñadas para responder a los retos reales de exportación de alimentos frescos.

A detalle, la compañía combina innovación, tecnología y conocimiento técnico para crear empaques a la medida que permiten proteger los productos, optimizar la logística y reducir pérdidas durante el transporte.
Y es que en los últimos tiempos, el empaque se ha convertido en un componente técnico clave dentro de la cadena agroexportadora, teniendo en cuenta que factores como la humedad, la ventilación, la resistencia, el apilamiento y las condiciones del trayecto influyen directamente en la conservación del producto y en su llegada al consumidor final, aspectos relevantes para seguir siendo competitivos en mercados exigentes.
Así opera Smurfit Westrock: casos reales
Para responder a estos desafíos, la compañía, que opera en 40 países con más de 100.000 empleados que trabajan en más de 500 plantas de conversión de empaques y 59 máquinas de papel, utiliza herramientas especializadas y exclusivas y metodologías de análisis que permiten evaluar el desempeño del empaque en condiciones reales de exportación.

Uno de los casos que refleja este acompañamiento es el de TropiFresh, una exportadora colombiana de mango que enfrentaba devoluciones por problemas de humedad durante el transporte internacional.
Por eso, junto a Smurfit Westrock desarrolló una caja base-tapa con malla, sin plásticos internos, que mejoró la ventilación y disminuyó la condensación dentro del empaque, dejando como resultado una reducción del 20 % en pérdidas y devoluciones, además de mejoras en costos operativos y en la percepción del producto en mercados como Estados Unidos y Europa.
Otro ejemplo es el de Clasifruit, empresa del Valle del Cauca que buscaba exportar pimentón colombiano a Estados Unidos, un mercado donde no existían antecedentes de exportación de este producto desde Colombia. Con el acompañamiento técnico de Smurfit Westrock, se diseñó una caja autoarmable resistente a la humedad y optimizada para el aprovechamiento del espacio en contenedores, permitiendo hacer viable la operación logística y abrir oportunidades en nuevos mercados internacionales.
Los desarrollos mencionados son posibles gracias al trabajo conjunto entre los exportadores y un equipo global de más de 1.600 diseñadores especializados de Smurfit Westrock, que trabajan en la creación de soluciones adaptadas a las necesidades específicas del agro latinoamericano, con el objetivo de fortalecer toda la cadena de valor mediante empaques que aporten eficiencia, sostenibilidad y competitividad.
Estas iniciativas refuerzan la idea de que las soluciones de empaques sostenibles también se convierten en una ventaja competitiva, ayudando a las compañías agroindustriales a cumplir regulaciones internacionales y fortalecer su posicionamiento en mercados globales.




