Al gobierno del presidente Gustavo Petro le restan 79 días en la Casa de Nariño y, en la recta final del mandato, los proyectos de infraestructura y movilidad se afinan para dejar encaminadas las principales apuestas del sector transporte.
En entrevista con Valora Analitik, la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, habló en primicia sobre las últimas acciones de su cartera, el futuro de los proyectos ferroviarios, la IP Conexión Centro, el corredor interoceánico y las discusiones alrededor de la Línea 3 del Metro de Bogotá.
¿Cuáles son las prioridades del Ministerio de Transporte en estos últimos 79 días de gobierno?
Estamos concentrados en dejar estructurados varios documentos de política pública. Estamos trabajando en el Conpes aeroportuario, el Conpes de puertos y queremos dejar listo un Conpes ferroviario que cierre este ciclo de reactivación férrea que inició el presidente Gustavo Petro.
Quedan cerca de 1.500 kilómetros de proyectos ferroviarios en distintos niveles. Algunos ya están en ejecución, como Bogotá-Belencito, La Dorada-Chiriguaná y las inversiones en el corredor del Pacífico. Otros están en factibilidad o en prefactibilidad contratada, como Villavicencio–Puerto Gaitán.
El próximo gobierno le va a poder meter el acelerador a esto de manera enorme: va a encontrar proyectos en ejecución, va a cerrar factibilidades y va a poder contratar construcción en muchos de estos proyectos. Una belleza los próximos cuatro años, y le vamos a hacer fuerza para que esa reactivación siga con todo.
¿Qué busca ese Conpes ferroviario?
Cerrar el concepto de red. Esto no se trata de corredores aislados. El próximo gobierno va a encontrar proyectos andando, otros terminando factibilidad y varios listos para pasar a construcción.
Además, encontrará avances importantes como la primera fase del Regiotram de Occidente y podrá adjudicar procesos como el tren de Zipaquirá. Los próximos cuatro años pueden acelerar muchísimo esta reactivación ferroviaria.

¿Qué viene para la IP Conexión Centro, tras las protestas por peajes?
Hemos mantenido el diálogo con las comunidades. Yo he estado en el territorio escuchando a los veedores y a las personas afectadas por el esquema de peajes.
Es más, me gané injustamente un proceso disciplinario. Entiendo que la presión es mucha para que uno no se mueva en favor de los derechos de la gente, pero la línea que yo tengo es clara, de parte del presidente de la República y de mi propia convicción: todo esto uno lo hace es para mejorar la vida de la gente.
La ANI está revisando la propuesta de la IP y habrá un pronunciamiento de fondo en los próximos días. Esperamos que sea a comienzos de la próxima semana, probablemente entre lunes y martes.
En cuanto al corredor interoceánico, ¿en que va a quedar el proyecto?
La prefactibilidad se alcanza a cerrar. La ANI retoma todos esos insumos y va a dejar avanzada, lo más que pueda, la apertura de la licitación. Ojalá se alcance a dejar abierta la licitación para la factibilidad, que es la siguiente etapa.
Este es un proyecto grande, importante, pedido por las comunidades del Chocó, porque conecta el Pacífico con el Atlántico y genera una posibilidad de desarrollo que representa siglos de luz en oportunidades.

¿Quedarán otras APP listas para el próximo gobierno?
Sí. Más allá de los trenes, también estamos trabajando en proyectos de intermodalidad. La APP de navegabilidad del río Meta quedará lista para abrir licitación.
Ese proyecto es clave porque se articula con el tren Villavicencio–Puerto Gaitán. Queremos que no sea solamente un tren de carga, sino también de pasajeros.
¿Han hablado con el alcalde de Bogotá sobre el trazado de la Línea 3 del Metro?
No directamente, pero sí hemos planteado la necesidad de una mesa técnica, enviamos una solicitud formal para ese espacio. La Nación es cofinanciadora de la Línea 1 y todas las líneas tienen relación entre sí.
Necesitamos entender cómo se articula la Línea 3 con el resto del sistema y cómo puede afectar el modelo operativo existente.
Nuestra posición sigue siendo que un metro elevado no debería ser la columna vertebral de la movilidad de Bogotá porque termina funcionando como alimentador de TransMilenio, pero siempre estamos en la dinámica de apoyar.
Sin embargo, el proyecto ya tiene un nivel de avance importante y lo que hemos buscado es mejorar aspectos como el impacto urbanístico. Por ejemplo, autorizamos el rediseño de varias estaciones de la Línea 1 para mejorar su integración urbana sin generar costos adicionales.




