En Colombia, el 28 % de los hogares estaban en condición de pobreza monetaria en 2025, lo que equivale a 14,4 millones de personas que cuentan con muy pocos recursos para cubrir sus necesidades básicas, según el DANE.

Esta cifra es menor en 3,8 puntos porcentuales (pp) al 31,8 % de incidencia reportado en 2024, lo que significa que 1,7 millones de personas salieron de esta condición entre un año y otro (-11 %).
La directora de la entidad, Piedad Urdinola, destacó que se trata de valores mínimos en la serie histórica que comienza en 2012 y que se ha visto una aceleración en la caída de la pobreza que se atribuye, principalmente, al aumento en los ingresos disponibles, y un poco a la redistribución de recursos.
Para el año pasado, la línea de pobreza monetaria se estableció en $482.041 per cápita, un presupuesto promedio que cubre gastos mínimos de supervivencia, como alimentación, transporte y vestuario, tomando como referencia el presupuesto de un hogar de cuatro personas en el país; esta cifra es 4,7 % superior a la estimada para 2024.
Por ciudades, la mayor incidencia de la pobreza se vio en Quibdó (61,7 % de los hogares), donde, de hecho, aumentó respecto a 2024; por su parte, la menor incidencia se observó en Manizales (13,2 %). Además, la mayor reducción anual la reportó Santa Marta, que pasó del 37,9 % al 28,6 %.
Por su parte, la línea de pobreza extrema, que apenas permite acceder a alimentos, se definió en $236.580 (crecimiento anual del 4,1 %). Así, el DANE estima que 9,6 % de los hogares estaba en esta condición en 2025 (alrededor de 4,9 millones de personas), un indicador que también se redujo respecto al visto en 2024 (11,7 %).

Urdinola explicó que la información fuente para pobreza monetaria es la Gran Encuesta Integrada de Hogares, que pregunta por los ingresos, así como diferentes registros administrativos con que cuentan otras entidades públicas nacionales y municipales.
El Comité de expertos de pobreza válido las cifras para 2025, respaldó la precisión de la metodología y verificó su comparabilidad con las dos anteriores mediciones.
Desigualdad también tocó el punto más bajo
El informe del DANE también da cuenta de una caída en el indicador de desigualdad (Gini), que en 2025 se ubicó en 0,53 puntos en una escala de 0 a 1 donde 0 representa la igualdad perfecta y el 100 la desigualdad total. Vale la pena recordar que el año anterior estaba en 0,55.

Esto debido a que el ingreso por persona promedio en el país fue de $1.281.590 mensuales, un valor que aumentó 9,6 % entre 2024 y 2025. Sin embargo, mientras en las cabeceras o ciudades principales cada persona cuenta al mes con alrededor de $1.492.582, en los centros poblados y las zonas rurales el presupuesto es de $568.071.
La entidad llamó la atención en que el ingreso creció más en el quintil 1 de la población (+11,8 %), donde están las personas con menores recursos y menos en el quintil 5 (+0,5 %), que agrupa a los que más tienen. Además, la mayor contribución para todos los casos provino de los salarios o similares y a pesar de la reducción en las ayudas institucionales (subsidios).
Por ciudades, la mayor desigualdad se reportó en Quibdó, con 0,55 %, donde, de hecho, aumentó. En contraste, el indicador más bajo es el de Manizales, con 0,43, aunque el mayor descenso lo tuvo Cartagena (0,48).
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