Los embalses podrían descender hasta cerca de 30 % al final del fenómeno de El Niño en Colombia

Para algunos analistas del sector energético, uno de los mayores retos que enfrentaría Colombia durante el verano es la falta de producción local de gas.

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Colombia atraviesa una temporada de calor que podría extenderse hasta inicios de 2027. Lo anterior tiene un impacto directo sobre su sistema energético, ya que el país depende en cerca de 58 % de la energía hidráulica, es decir, de la generación eléctrica a través del agua. Durante una ola de calor, el nivel de los embalses disminuye, y con ello, la capacidad de generación de energía.

Bajo este panorama, cifras del operador del mercado eléctrico XM, filial de ISA, revelaron que el nivel de los embalses podría descender hasta cerca de 30 % al final del fenómeno de El Niño, en caso de que no se adopten las medidas necesarias para contrarrestar su impacto en el sistema. La misma organización manifestó que, para el inicio del periodo de verano, el nivel de los embalses debería ser superior a 80 %, pero El Niño ya llegó a Colombia, y hasta el miércoles 17 de junio de 2026, los niveles están 10 puntos por debajo.

Los embalses podrían descender hasta cerca de 30 % al final del fenómeno de El Niño en Colombia
Situación de los embalses en caso de que no se tomen las medidas necesarias en el fenómeno de El Niño. Convenciones: Rango histórico superior (Sup), Rango histórico inferior (Inf), Hidrología 1991-1993 (línea verde), Hidrología 2015-2017 (línea roja), Hidrología 2023-2025 (línea azul), Simulación de XM (CAR).

Iván Arroyave, banquero de inversión y experto del sector, manifestó que la tarea será administrar el riesgo hidrológico. Señaló que el agua almacenada es el respaldo clave del sistema y que debe gestionarse con criterio para llegar al final de El Niño con los embalses en un nivel suficientemente alto.

XM no está diciendo que Colombia vaya a tener un racionamiento. Lo que muestra es que, si el próximo verano se parece a algunos de los episodios más secos del registro histórico, el sistema operará con un nivel de embalses bajo. De ahí la importancia de llegar a diciembre (2026) con reservas superiores a 80 %”, dijo.

En cuanto a la generación térmica, es decir, a las plantas generadoras de energía a través del gas, el carbón, el diésel y otros combustibles, dijo que esta debe alcanzar su máxima disponibilidad para apoyar al sistema hidroeléctrico. También manifestó que la infraestructura de transmisión debe seguir operando con el menor número de restricciones y que todo proyecto que pueda desarrollarse debe acelerarse.

“También es fundamental preservar reglas de mercado estables para que las señales económicas sigan incentivando la disponibilidad de generación cuando el sistema más la necesita”, expresó.

Los embalses podrían descender hasta cerca de 30 % al final del fenómeno de El Niño en Colombia

El rol del gas

Este energético será clave para la generación de energía eléctrica en Colombia, ya que, como se señaló anteriormente, es uno de los insumos que utilizan las plantas térmicas para generar electricidad. A pesar de su importancia en el mercado, la producción de gas viene descendiendo en Colombia. Incluso, desde diciembre de 2024 se viene importando para abastecer la demanda de pequeños comercios, hogares y gas vehicular.

Lo anterior representa un desafío para todo el sector, puesto que se requiere respaldar la generación hidroeléctrica con plantas térmicas que utilizan gas, el mismo que ya no se está produciendo en cantidades suficientes en Colombia y debe importarse, por lo que es más costoso.

Arroyave indicó que es indispensable asegurar la producción nacional y complementarla oportunamente con importaciones cuando sea necesario. Según mencionó, lo importante es garantizar la capacidad de transporte hasta las plantas térmicas, junto con condiciones que permitan a las compañías asegurar este combustible con anticipación.

Los embalses podrían descender hasta cerca de 30 % al final del fenómeno de El Niño en Colombia

En esta misma línea, Felipe Bernal, miembro del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, afirmó que el desafío más urgente es la falta de gas, ya que, contrario a otros fenómenos de El Niño registrados, ahora existe menos margen de maniobra que hace 10 años o incluso dos años. Para él, lo primero que debe hacerse es asegurar el abastecimiento para la generación térmica.

“Como segunda medida, se debe asegurar la capacidad de importación, porque la confiabilidad ya no descansa sobre la producción nacional. El país importa la tercera parte de la demanda. Por ello es fundamental asegurar la disponibilidad de infraestructura de regasificación, garantizar contratos de suministro oportunos y habilitar capacidad de transporte asociada”, dijo.

Cabe recordar que una planta de regasificación permite traer gas desde el exterior. Sin embargo, el energético no llega en estado gaseoso, sino líquido y en condiciones criogénicas, con la finalidad de facilitar su transporte en el mar.

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Bernal concluyó que cada molécula de gas que Colombia pueda producir va a contar, ya que esto reducirá el riesgo frente al fenómeno de El Niño y la exposición a los precios internacionales. No obstante, aseguró que es necesario acelerar las conexiones de nuevos campos, optimizar la infraestructura existente y solucionar los cuellos de botella regulatorios.

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