Revaluación, subsidios y competitividad, la agenda de la Federación de Cafeteros con el Gobierno de la Espriella

La Federación de Cafeteros alertó por el impacto de la revaluación en los productores y reveló qué apoyos espera del Gobierno de De la Espriella.

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El gerente de la Federación de Cafeteros, Germán Bahamón, encendió las alarmas sobre el efecto que ha tenido la revaluación del peso colombiano frente al dólar en el ingreso de los productores de café, un fenómeno que calificó como uno de los más preocupantes del panorama cafetero actual, incluso por encima de las dificultades climáticas.

Bahamón explicó en entrevista con Valora Analitik que la Federación ha advertido de manera reiterada que cada vez que el peso se revalúa $100 frente al dólar, el caficultor pierde $75.000 por carga de café.

Con esa ecuación, calculó que en los últimos 12 meses los productores dejaron de recibir en conjunto alrededor de $700.000 por carga solo por efecto de la tasa de cambio.

En el último año, el dólar en Colombia perdió terreno pasando de niveles superiores a $4.200 para cotizarse hoy apenas por encima de los $3.100.

Así se ha movido el dólar en Colombia en el último año

Gráfica de Valora Analitik que muestra la caída del dólar en Colombia entre julio de 2025 y agosto de 2026
Gráfica: Valora Analitik

El gerente fue enfático en señalar que el peso colombiano ha sido, según los analistas económicos, una de las monedas que más se ha revaluado en el mundo, un fenómeno que golpea no solo al sector cafetero sino a todo el agro exportador: floricultores, aguacateros y palmicultores enfrentan la misma presión.

Un llamado al nuevo gobierno por una agenda de competitividad

Frente a ese panorama, Bahamón hizo un llamado directo al gobierno del presidente Abelardo de la Espriella para construir una mesa de trabajo con una agenda de competitividad para el sector agroexportador.

Aclaró que no se trata de pedirle al gobierno que intervenga el dólar —»nadie va a pedirle a un gobierno que tengamos una tasa artificialmente modificada», dijo— sino de que se protejan las condiciones de un sector que sigue generando desarrollo económico y empleo en el país.

Para dimensionar el peso del sector, el gerente recordó que el café es el producto de exportación no minero más importante de Colombia y que irriga $22 billones a 611 municipios del país, beneficiando en la actualidad a alrededor de 532.000 familias cafeteras, cifra que ronda usualmente las 550.000 por su fluctuación natural.

Pocas herramientas de cobertura frente al riesgo cambiario

Consultado sobre los mecanismos con los que cuentan los caficultores para protegerse del riesgo cambiario, Bahamón reconoció que la naturaleza atomizada del sector —550.000 tomadores de precio— dificulta el acceso a instrumentos financieros que sí usan las grandes empresas exportadoras, como los contratos forward de dólares.

A eso se suma un problema adicional en el mercado del café: desde hace 24 meses la curva de futuros está invertida, algo inusual y prolongado, producto de una oferta mundial insuficiente frente a una demanda que crece de manera inelástica.

Esa inversión de la curva hace que el café sea más valioso a la vista que a futuro, lo que en la práctica elimina la posibilidad de que los productores se cubran suscribiendo contratos de futuros. «No es que si queremos o no queremos tener una herramienta que nos permita estar más tranquilos, no hay posibilidad», explicó el gerente.

Seguros paramétricos y de cosecha, otra vía en construcción

Ante la limitación de las coberturas cambiarias y de precio, Germán Bahamón mencionó que la Federación de Cafeteros trabaja con el sector asegurador y con los ministerios de Agricultura y Ambiente en el desarrollo de seguros paramétricos y de cosecha ajustados a la topografía cafetera, que en municipios como Neiva —su tierra natal— combina laderas de dos cordilleras distintas y un valle, lo que complica calcular con precisión dónde y cuánto llovió. La apuesta, dijo, es que la tecnología permita afinar esos seguros y reducir el valor de las pólizas para que más productores puedan acceder a ellos.

Federación de Cafeteros
Germán Bahamón, gerente de la Federación de Cafeteros. Imagen: FNC.

Subsidio del gobierno: Bahamón traza una línea clara

El tema del posible respaldo estatal surgió de forma directa en la entrevista, al recordar que hace algunos años los caficultores fueron enfáticos en pedirle al gobierno de turno «ayúdenos con algo, un subsidio, lo que sea que pueda gestionar» frente a la caída del precio.

Consultado sobre si esa misma petición de un subsidio se mantiene vigente con el gobierno entrante, Bahamón fue cauteloso y matizó el planteamiento.

El gerente reconoció de entrada la «dificultad fiscal» que va a enfrentar la nueva administración y fue tajante en que salir a pedir un subsidio de manera genérica, «poner la batea para ver si nos la llenan», sería —en sus palabras— «no solo irresponsable, sino iluso».

Con esa frase marcó distancia frente a la idea de un auxilio económico directo y sin condiciones, y prefirió plantear el debate en otros términos: no se trata de que el Estado tape con dinero el efecto cambiario, sino de que acompañe con instrumentos concretos.

En esa línea, precisó que si el gobierno cumple su promesa de campaña de apoyar la renovación de cafetales —con la meta de renovar 100.000 hectáreas anuales hasta llegar al 50% del parque cafetero nacional al final del cuatrienio—, la Federación y los productores «estarían más que satisfechos» con ese respaldo, sin necesidad de que se hable de un subsidio adicional en efectivo.

A esa renovación sumó otros frentes puntuales en los que sí espera acompañamiento estatal: los seguros paramétricos y de cosecha que está estructurando con el sector asegurador y los ministerios de Agricultura y Ambiente, el acceso a crédito de largo plazo a través de Finagro y el Banco Agrario con tasas compensadas, y una agenda de competitividad para todo el sector agroexportador —que incluye a floricultores, aguacateros y palmicultores— y que atienda de fondo el efecto de la revaluación del peso.

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El mensaje de fondo que dejó Bahamón es que la Federación no está buscando un cheque puntual del Estado para compensar la pérdida cambiaria, sino una relación de trabajo conjunto y sostenida en el tiempo: «necesitamos que nos acompañen en cada una de las actividades… que nos den herramientas y que trabajen con nosotros en cada una de las dificultades para ver cómo la sorteamos».

Ese acompañamiento, insistió, debe partir del reconocimiento de que el café es, en sus palabras, uno de los sectores económicos más democráticos del país, presente en 611 municipios de 23 departamentos, y que por eso merece que el nuevo gobierno le preste una atención distinta a la que ha tenido en administraciones anteriores.