El sector eléctrico colombiano requiere inversiones de entre $10 billones y $13 billones anuales en generación para cerrar los déficits de energía firme, mientras que las redes eléctricas necesitarían una cifra similar para atender el crecimiento de la demanda. Estos recursos podrían ser mayores si Colombia busca electrificar su economía y cumplir con sus metas de reducción de emisiones hacia 2050.
Según Raúl Lancheros, director de asuntos sectoriales y regulación de Acolgen (Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica) una de las principales preocupaciones de las empresas de generación es el cambio en las reglas de juego, seguido por el riesgo generado por el impago de comercializadores. Señaló que para realizar inversiones de largo plazo se requiere confianza en que las normativas no cambiarán durante la ejecución de los proyectos.

“Producto de una intervención del gobierno saliente (Gustavo Petro) de uno de los grandes comercializadores de este país que representa casi 15 % de la oferta, generó un hueco que está superando $3,6 billones en deuda”, expresó.
También señaló que la entrada de nueva capacidad de generación está por debajo de lo esperado. Explicó que esto contrasta con una demanda que está creciendo casi al doble de lo proyectado.

“Esa es una ecuación que simplemente no cierra. ¿A qué nos estamos abocando? A repetir lo mismo que vimos en 1992. ¿Qué pasa con las líneas? Están viviendo un escenario similar al que están viviendo los proyectos. La verdad es que a nadie le gusta que le construyan una línea en su finca, a nadie le gusta que construyan una torre de paso cerca de su casa y ese es tal vez el problema más grande que tenemos”, afirmó.
Frente al abastecimiento energético, advirtió que Colombia enfrenta un fenómeno de El Niño y que existe la posibilidad de que se intensifique hacia octubre. A esto se suma la falta de gas local.

“Tenemos una disponibilidad de gas natural licuado (GNL) a precios de guerra, que nosotros lo mencionamos de esa manera porque pueden llegar a ser cargamentos que superan US$25 por millón de BTU. Colombia normalmente, cuando está comprando, puede encontrar cargamentos por debajo de US$15. Estamos hablando de US$10 más, (un) incremento casi 40 % por encima de lo que estamos pagando. Ya no es una amenaza, tenemos un superfenómeno de El Niño”, aseguró.
Como medidas de largo plazo, Lancheros señaló que el país debe recuperar la confianza para garantizar la seguridad del suministro, diversificar la canasta de gas y avanzar en la interconexión eléctrica con Panamá y Centroamérica.
“Centroamérica es un mercado térmico dependiente. Ellos consumen bastante generación térmica y cuando nosotros tenemos épocas de sequía, podemos vernos beneficiados de esa oferta”, concluyó.
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