A pesar de que el dólar en Colombia ha mostrado una tendencia a la baja, alcanzando recientemente niveles cercanos a los $3.100 o $3.200, los modelos económicos sugieren que el país no se encuentra actualmente en un equilibrio que justifique mantener esos precios a largo plazo.
Esta caída de casi $1.000 desde sus picos anteriores se explica por una combinación de factores y aunque existe la inquietud sobre si la divisa podría retornar a los $4.000, los analistas ven este escenario poco probable como un nivel de estabilización, aunque no descartan presiones al alza si se reactiva con fuerza la inversión en el sector real y aumentan las importaciones.
Estas perspectivas fueron compartidas por Jackeline Piraján, economista principal de DaviBank, en el marco de una entrevista para el espacio Top Finance, producto de la alianza estratégica entre Valora Analitik y Renta4Global.
Piraján analizó el panorama macroeconómico del país, destacando que, si bien el mercado muestra un optimismo inusual, los fundamentos técnicos sugieren una tasa de cambio más elevada para ser compatibles con la estructura actual de la economía colombiana.
Durante la conversación, se abordaron temas críticos para el futuro financiero de Colombia, como la trayectoria de las tasas de interés, que podrían alcanzar un techo del 12,75 %, y la persistencia de la inflación, que se prevé cierre el año cerca del 7 %.
Así mismo, se discutió la sostenibilidad de las finanzas públicas, el manejo de la deuda externa, que se espera se estabilice alrededor del 64 % del PIB, y las oportunidades en el mercado de acciones y renta fija bajo un entorno de riesgos geopolíticos globales y tasas altas por tiempo prolongado en el exterior.
¿Qué factores han impulsado la fuerte caída del dólar en Colombia recientemente?
Identificamos que, de los casi $1.000 que ha bajado la tasa de cambio, la mitad se explica por factores externos y financieros. Unos $300 corresponden a la depreciación global del dólar y la apreciación de monedas emergentes, mientras que otros $300 se deben al «carry trade», donde inversionistas aprovechan que Colombia mantiene tasas de interés altas. Los $500 restantes los atribuimos a un cambio en la percepción de riesgo; hay un «voto de confianza» y optimismo por las promesas de ajuste fiscal del gobierno, lo que ha atraído flujos de inversión que antes estaban parados.
Usted menciona que el «valor justo» debería estar entre $3.500 y $3.600, ¿por qué no es sostenible un dólar a $3.000?
Aunque es posible tocar los $3.000 en momentos de volatilidad, debemos preguntarnos si somos una economía de ese nivel. La última vez que operamos ahí fue entre 2016 y 2018, cuando teníamos grado de inversión y un crecimiento distinto. El modelo fundamental nos indica que un precio más arriba, entre $3.500 y $3.600, es lo que realmente compensa nuestra estructura actual de comercio y déficit. Para el sector real, la tarea no es perseguir el precio mínimo, sino encontrar niveles compatibles con sus planes de negocio.
En un escenario donde el ajuste fiscal no se cumpla, ¿es viable ver el dólar nuevamente por encima de los $4.000?
No vemos que Colombia deba estabilizarse hacia los $4.000 de forma permanente. Lo que sí podría generar presiones al alza es la reactivación del sector real; si las empresas empiezan a importar maquinaria para expandirse, esa demanda de divisas detendría la caída actual. Respecto al ajuste fiscal, es una tarea titánica y los inversionistas lo saben. Tenemos un activo valioso que es su paciencia; ellos están dispuestos a esperar que el ajuste se materialice, siempre y cuando el país no se desvíe de la ruta de sostenibilidad de la deuda, la cual esperamos se estabilice en un 64 % del PIB.
¿Cuál es su expectativa sobre las tasas de interés y la inflación para el cierre de año?
La inflación en Colombia tiene una inercia muy potente y prevemos que cierre cerca del 6,9 % o incluso el 7 %. Esto incomoda al Banco de la República porque es un nivel alto para fijar precios y salarios el próximo año. Por ello, esperamos que la tasa de interés siga subiendo hasta un punto terminal de 12,75 %. La reducción de tasas solo la vemos posible hacia el segundo semestre de 2027, siempre que no haya nuevos choques.
¿Dónde están las oportunidades de inversión hoy en día en el mercado local?
Para quienes tienen bajo apetito al riesgo, los CDT ofrecen tasas excelentes muy alineadas con la política monetaria. En renta fija, vemos valor en la parte corta y media de la curva de deuda pública. En cuanto a las acciones, el mercado estará muy atento al marco regulatorio de sectores como el financiero y energético para decidir si continúa construyendo valor en la bolsa colombiana. Lo importante es mantener la tesis de inversión de largo plazo y no dejarse llevar por el ruido del día a día.
Finalmente, ¿cuál es el mayor riesgo externo que Colombia debe monitorear?
El riesgo principal se resume en tasas altas por más tiempo a nivel global. Las tensiones geopolíticas encarecen insumos como el petróleo y la urea, impidiendo que los bancos centrales del mundo bajen sus tasas. Además, hay una prima de riesgo creciente por el alto endeudamiento de los gobiernos, lo que mantiene presionadas las tasas de los tesoros en Estados Unidos. En este entorno, hay que ser muy enfáticos en qué riesgos queremos asumir para que no nos tomen por sorpresa.




