Diógenes Orjuela, expresidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), hace parte del denominado “grupo de los 11”, que impulsa cambios en la dirección de la central sindical, empezando por su Presidencia.
La CUT atraviesa una disputa interna que enfrenta a dos bloques con visiones diferentes sobre el rumbo político que debe tomar la central y su relación con los partidos y el Gobierno de Abelardo De la Espriella.
El Comité Ejecutivo está integrado por 21 miembros. De ellos, 11 decidieron reorganizar varios cargos directivos, dejando en minoría al sector de Fabio Arias, respaldado por los otros 10 integrantes.
Valora Analitik habló con Diógenes Orjuela para conocer las razones detrás de esta reorganización, las diferencias con el sector de Fabio Arias y el rumbo que busca tomar la CUT.
¿Qué fue lo que ocurrió dentro del Comité Ejecutivo de la CUT y por qué 11 de los 21 integrantes decidieron reorganizar los cargos directivos?
Lo que se dio dentro del Comité Ejecutivo de la CUT es que 11 de los 21 miembros decidieron hacer cambios en los cargos de dirección de la Central Unitaria de Trabajadores.
Es un primer ejercicio de cambios porque, en el proceso inicial, no se incluyó el cambio de presidente, dentro de unos criterios que tienen los 11 miembros para hacer el proceso paulatinamente.
¿Por qué este grupo decidió impulsar cambios en la dirección de la CUT?
Primero, por la dirección equivocada y errática de Fabio Arias al frente de la Central. Un acuerdo mayoritario que él tenía terminó por generar una crisis dentro del Comité Ejecutivo.
Esa crisis se produjo principalmente por toda la conducta de manejar la Central como si fuera un apéndice del gobierno en el periodo anterior y, en este periodo, intentar darle un manejo igualmente como si la Central fuera un partido político y, en este caso, un apéndice del Pacto Histórico y de otra serie de fuerzas que giran alrededor de quienes estuvieron en el gobierno anterior.
Quienes han conformado este nuevo acuerdo tienen unos elementos centrales para movilizar dentro de la Central Unitaria. Uno es la independencia: ratificar la independencia y la autonomía de la CUT frente a los gobiernos. Dos, la autonomía y la independencia de la Central frente a los partidos.
La CUT no puede ser apéndice de ningún partido. Puede tener relaciones amplias con todos los partidos, indistintamente de las particularidades filosóficas y programáticas que tenga cada uno de ellos.
En ese caso, a lo que nos enfrentamos es a un acuerdo que quiere cambiarle el rumbo a la Central Unitaria de Trabajadores.
¿Cuál fue la rotación de cargos que hicieron con la nueva mayoría?
En este primer ejercicio de cambios de cargos, una de las vicepresidencias cambia. El señor Javier Bermúdez se desplaza de una de las vicepresidencias, que pasa a ser ocupada por Timoteo Romero.
La Secretaría General, ocupada por el señor Over Dorado, pasa a ser ocupada por la señora Trina Echavarría.
El Departamento Internacional, que estaba a cargo de la señora Rosalba Gómez, pasa a ser ocupado por Johnson Torres, del sindicato Sintrainagro.
El Departamento de Comunicaciones pasa a ser ocupado por el señor Jorge Cortés.
El Departamento de Proyectos, que estaba a cargo del señor William Velandia, pasa a ser ocupado por Jorge Andrés Vargas, del sindicato Sintrainagro.
Ese es el primer paquete de cambios en general, bajo la dirección de este equipo de 11 miembros de los 21 que integran el Comité Ejecutivo.
¿Qué cuestionamientos tienen frente a la gestión de Fabio Arias al frente de la Central?
Evidentemente, dentro del acuerdo de los 11 está la decisión de designar un nuevo presidente. Ese es un espacio de tiempo que se ha dado el equipo de los 11 para definir quién ocupará la Presidencia de la Central.
Es evidente que el señor Fabio Arias no va a poder seguir ocupando la Presidencia porque no reconoce esa mayoría.
Eso ha formado parte de la actuación de Fabio Arias. En los últimos tres o cuatro periodos de la Central siempre estuvo organizando lo que él llamaba golpes de Estado contra los anteriores presidentes, buscando ponerlos en minoría. Ahora él no quiere aceptar que está en minoría y que, al estar en minoría, no puede ser presidente de la Central.
Es decir, es evidente que el señor Fabio Arias va a ser desplazado de su cargo.

¿Qué significa para ustedes que la CUT mantenga independencia y autonomía frente a los partidos políticos?
Una cosa es una oposición como la que está planteando el Pacto Histórico, que es una decisión de partido, y otra distinta es la Central. La CUT no puede ser lo mismo, porque tiene claro —y por lo menos estos 11 lo tienen claro— que reivindica el diálogo social.
Por lo tanto, siempre estará dispuesta a estar en diálogo, sobre todo en el diálogo tripartito que nace de la OIT y que tiene que ser un diálogo constante entre trabajadores, empresarios y gobierno.
La línea del señor Fabio Arias es que la CUT, en este gobierno, no debe siquiera tener relaciones con el gobierno. Eso no corresponde a los sindicatos, porque el gobierno, en el caso de los trabajadores estatales, es el patrón y, en el caso de los trabajadores de todo el país, es una de las tres partes que conforman el tripartismo: gobierno, empresarios y trabajadores.

En eso sí hay matices diferentes sobre el tipo de oposición, pero de ninguna manera este acuerdo, como lo han intentado mostrar algunos medios de comunicación, está plegado al gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. Son profundas las diferencias que se tienen con este gobierno.
¿Además de los cargos, hay una diferencia sobre el rumbo que debe tomar la Central?
Claro. Además de los cargos, es claro que hay una diferencia sobre el rumbo que debe tener la Central.
Fabio Arias está caracterizado por una equivocación gravísima: creer que la Central es un partido político. La Central no es un partido político.
Por lo tanto, este acuerdo reivindica el pluralismo, que es un principio del sindicalismo.
Reivindica la independencia y la autonomía frente a los gobiernos, los partidos, las religiones y las concepciones filosóficas, que es un principio del sindicalismo.




