El comportamiento del dólar en Colombia durante los últimos meses de 2026 estará determinado por las decisiones de los bancos centrales, la evolución de la economía internacional y la situación fiscal del país.
Así lo señaló el Banco de Occidente, filial del Grupo Aval, en un análisis elaborado por su Dirección de Investigaciones Económicas (Occieconómicas), en el que examinó el comportamiento de la tasa de cambio durante el tercer trimestre del año y presentó sus perspectivas para 2027.
Según el informe, el mercado cambiario atravesó dos etapas entre julio y septiembre. En la primera, el peso colombiano se fortaleció hasta agosto y comienzos de septiembre, impulsado por la debilidad del dólar en los mercados internacionales, la entrada de divisas y las elevadas tasas de interés en Colombia. Sin embargo, durante las últimas semanas del trimestre, la tendencia se revirtió y la moneda estadounidense cerró septiembre por encima de los $3.300.
David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, explicó que estos movimientos evidencian la rapidez con la que pueden cambiar las condiciones del mercado ante las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos y las preocupaciones sobre las finanzas públicas colombianas. De acuerdo con las proyecciones, el dólar terminaría 2026 en un rango de entre $3.150 y $3.200.

Tasas de interés y déficit fiscal, factores determinantes
En el ámbito internacional, la entidad destacó el aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal al rango de entre 3,75 % y 4 % en septiembre. A este escenario se suman la incertidumbre derivada de los conflictos geopolíticos y las fluctuaciones de los precios del petróleo, factores que podrían mantener las presiones inflacionarias y retrasar eventuales recortes de las tasas de interés.
En Colombia, el Banco de la República elevó su tasa de interés al 12,25 % el 30 de septiembre. Este diferencial frente a Estados Unidos, el segundo más amplio de la región después de Brasil, junto con el ingreso de remesas y la inversión extranjera, contribuyó a moderar las presiones sobre el peso colombiano.
No obstante, las perspectivas fiscales del país representan un riesgo para la tasa de cambio. El análisis contempla un déficit fiscal equivalente al 7,2 % del producto interno bruto (PIB) en 2026 y al 9,4 % en 2027.
En este contexto, un ajuste fiscal respaldado por medidas concretas de ahorro podría favorecer al peso colombiano. Por el contrario, un aumento del endeudamiento público podría incrementar las presiones sobre el dólar.
Efectos sobre empresas y consumidores
La apreciación del peso, cercana al 14 % en lo corrido de 2026, beneficia a los importadores y reduce el costo en moneda nacional de las obligaciones denominadas en dólares. Además, puede contribuir a contener los precios de los productos importados.
En contraste, los exportadores de café, flores y manufacturas reciben menos pesos por sus ventas en el exterior. Las remesas familiares también pierden valor al convertirse a moneda nacional, mientras que el turismo puede enfrentar dificultades para mantener su competitividad frente a otros destinos.
Ante este panorama, Cubides recomendó a las empresas incorporar posibles variaciones de la tasa de cambio en sus presupuestos, utilizar instrumentos de cobertura para proteger sus futuras importaciones y procurar que sus deudas estén denominadas en la misma moneda en la que reciben sus ingresos.
Por último, el Banco de Occidente aconsejó hacer seguimiento a indicadores como el índice DXY, la inflación de Estados Unidos, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, los precios del petróleo, las tasas de los títulos de deuda pública colombiana (TES) y las decisiones de política monetaria del país.




