Las proyecciones más recientes de los analistas económicos dejan ver un ajuste generalizado en el precio del dólar en Colombia que, por ahora, no volvería a acercarse a los $4.000, aunque tampoco estaría de nuevo por debajo de $3.000.
El mercado coincide en una divisa más baja frente a los picos históricos, pero no llega a un consenso, pues sitúa al dólar en un rango amplio de entre $3.150 y $3.460. Además, existen matices sobre qué tan sostenible será esta apreciación.
De acuerdo con Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, el dólar cotiza entre $200 y $300 por debajo de su «tasa de cambio justa», la cual estiman alrededor de los $3.600.
Los expertos coinciden en que el factor determinante en el comportamiento de la tasa de cambio en los próximos meses sería la fortaleza del peso colombiano, impulsado por el diferencial de tasas de interés y los flujos externos, pero limitado por el deterioro de las finanzas públicas.
David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, recordó que el año pasado estimaban una TRM casi $1.000 por encima de los niveles reales del mercado y atribuyó el fortalecimiento del peso a la fuerte reducción de la prima de riesgo político tras las elecciones, la debilidad internacional del dólar y el apetito por activos de la región.
Por su parte, Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, recordó que esta semana el movimiento del dólar confirmó que el rebote de finales de septiembre se agotó. La TRM pasó de $3.307,73 a $3.218,75, una caída de $88,98 (2,69%), y el dólar ya devolvió cerca de $131 desde el pico de $3.349,63 del 29 de septiembre.
Según la firma, en lo corrido de octubre el dólar cae 3,67 %, en el año acumula una baja de 14,33 % y frente al 9 de octubre del año pasado retrocede 17,04 %.
Basados en esta tendencia, los analistas ajustaron recientemente sus proyecciones de tasa de cambio para cierre de año. Por un lado, la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo y la bvc dio cuenta de una reducción en la previsión promedio en solo un mes desde los $3.300 a $3.240; por otro, la Encuesta Mensual de Expectativas de analistas económicos del Banco de la República aumentó su cálculo promedio de $3.200 a $3.300.
Alrededor de estos valores se ubica también BBVA Research, que anticipa un tipo de cambio al cierre de 2026 de $3.265.
Por debajo de ellos destacan las estimaciones de Bank of America (BofA) y Banco de Occidente que se ubican en el extremo más optimista para la moneda local, proyectando una tasa de cambio que finalizará el año en torno a los $3.150 por dólar.
En contraste, BTG Pactual mantiene la estimación más cautelosa de la muestra para el cierre del año, ubicando el dólar en $3.460. Cerca se ubica la estimación promedio anual de Bancolombia, que ahora es de $3.420.
Los motores de la apreciación del peso
El comportamiento de la tasa de cambio en 2026 ha estado marcado por una apreciación significativa impulsada por varios factores fundamentales.
En primer lugar, según los analistas, el diferencial de tasas de interés entre la Reserva Federal de EE. UU. y el Banco de la República —que mantendría su tasa de referencia en el 12,25 % durante el resto del año— sigue incentivando la entrada de capitales en busca de rentabilidad. Global 66 recordó en su análisis semanal que la mayoría del mercado esperaba una pausa en el ajuste de tasas y señaló que la votación de la sesión de septiembre deja claro que dentro de la Junta hay espacio para seguir haciendo incrementos.
Es la inflación el factor que mantiene esa puerta abierta. El IPC subió 0,37 % en septiembre y llegó a 6,29 % anual, su nivel más alto desde julio de 2024 y en línea con lo que esperaba el mercado, según el DANE.
Por otro lado, la persistencia de tensiones geopolíticas en Medio Oriente ha mantenido elevados los precios internacionales del crudo Brent (estimados en un promedio de US$90,4 por barril para 2026 por Bancolombia), favoreciendo el flujo de divisas hacia el país.
También pesa el que la FED haya dejado de empujar, pues en medio del repunte del desempleo los analistas ya no ven probable otro aumento de tasas este mes. Mientras tanto el índice DXY tocó esta semana su nivel más alto desde abril de 2025, empujado por la debilidad del euro y del yen. “El peso se desacopló de ese dólar fuerte. Solo cedió a mitad de semana, cuando los rendimientos tocaron techo, y volvió a ganar terreno cuando empezaron a bajar, camino a su mayor caída semanal en unos tres meses”, detalló Global 66.
Del mismo modo, el flujo constante de remesas de trabajadores en el exterior —que se estabilizarían cerca del 3,4 % del PIB— junto con la llegada de ayudas e ingresos para la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto, han reforzado la oferta de dólares.
Finalmente, una menor prima de riesgo asociada a expectativas positivas sobre la política económica ha respaldado el apetito por activos locales y ha favorecido los flujos de inversión, de acuerdo con Bancolombia, aunque la firma anticipa que la situación fiscal del país seguirá siendo una fuente importante de volatilidad.
Incertidumbre fiscal: el freno a una mayor caída de la divisa
Pese a los factores que empujan el dólar hacia abajo, los analistas concuerdan en que la apreciación encuentra un piso natural. La principal fuente de resistencia radica en el deterioro de las finanzas públicas y el incremento del déficit de cuenta corriente (proyectado entre el 2,5 % y el 2,8 % del PIB para 2026).
Para entidades como BBVA Research y BTG Pactual, el abultado requerimiento de financiamiento del Gobierno y las dudas sobre la ejecución de los ajustes presupuestales imprimirán volatilidad a la tasa de cambio, previniendo un desplome adicional y preparando el terreno para una suave corrección alcista hacia 2027.
La próxima semana, Global 66 anticipa que el comportamiento del precio del dólar estará determinado por la inflación de Estados Unidos, un dato que se conocerá el miércoles y que será determinante para la reunión de la FED, la proyección de tasas de interés en Colombia para la junta de este mes, el desarrollo del conflicto en Medio Oriente y su efecto en los precios del petróleo, así como la última semana del debate del Presupuesto para 2027 en el Congreso, con plazo hasta la medianoche del 20 de octubre.




