Colombia atraviesa una compleja coyuntura energética, marcada por la disminución de las reservas de petróleo y gas y una creciente dependencia de las importaciones, con efectos sobre los costos del suministro. Pese a este panorama, Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), señaló que la industria tiene un importante potencial para contribuir al desarrollo económico del país, especialmente si se impulsa el aprovechamiento de los recursos gasíferos.
En este contexto, el gremio y otros actores del sector celebrarán la IX Cumbre del Petróleo, Gas y Energía, del 4 al 9 de noviembre en Cartagena. Como antesala al encuentro, Pearl reveló en entrevista las oportunidades que ofrece esta industria, los recursos que podría aportar a Colombia y las estrategias que se están impulsando para revitalizar el sector.

La ministra de Minas y Energía mencionó que primero vamos a depender de importaciones, después vendría el fracking y luego Sirius junto con otros proyectos en el Caribe. ¿Qué piensa sobre eso?
Nosotros compartimos esa visión que tiene la ministra y esas fases de las que está hablando. En la primera fase, vamos a tener que seguir importando gas hasta que entren los proyectos, y los nuevos pueden ser de fracking, que podrían entrar en dos o tres años, y luego los proyectos costa afuera (mar Caribe).
Es posible que algunos que tienen incidencia en la oferta en volúmenes menores entren antes, pero no estamos hablando de proyectos que vayan a tener una incidencia mayor a 10 % o 14 % del total de la oferta. Entonces, estamos abocados a importar por unos años.
Eso es una lección que tenemos que aprender, porque no tiene sentido que un país que tiene recursos esté dependiendo de los mercados internacionales que no controlamos, además con estos niveles de volatilidad en precios y con conflictos internacionales que han disparado los precios.
¿Qué es lo que está sucediendo? Que las industrias la están pasando mal. Las industrias están mirando si hacen reconversiones, explotaciones a GLP (gas licuado de petróleo). De otro lado, no podemos ir atrás a usar otro tipo de combustibles que Colombia superó hace 20 años o 25 años. Las familias colombianas estamos pagando entre dos y tres veces el precio que podríamos estar pagando si tuviéramos la oferta nacional.
¿Las tarifas de gas se han encarecido entre dos y tres veces para los usuarios residenciales?
No, lo que estoy diciendo es que hay un componente de las tarifas para industria y para familias, uno del costo que sí se ha encarecido. ¿Qué es lo que sucede? Eso se paga en la factura o vía subsidio a través del presupuesto nacional. Al final, la cuenta la acabamos pagando todos.
Estuve en una reunión con unos industriales, y nos estaban contando el drama que significa haber planeado unas inversiones en las que contaron con que iban a tener suministro adecuado de gas, lo que ha significado para ellos levantarse y saber que no van a recibir el suministro.
Entonces, en el mundo está claro que la demanda de energía va a crecer en los próximos 10 años cerca de 50 % más de lo que creció en los últimos por el auge de la inteligencia artificial, el crecimiento económico de China e India, el crecimiento poblacional de África y el crecimiento vegetativo de las economías de Europa occidental, de EE. UU. y Canadá. El escenario más pesimista es que va a crecer 10 %.

Lo que tiene sentido es aterrizar esa conversación de transición energética, que se convirtió realmente en una de expansión energética. Porque todas las provisiones hasta 2050 muestran una composición diferente de la canasta, donde los hidrocarburos pierden participación.
El petróleo y el gas van a ocupar un porcentaje menor en el total de energéticos, pero en términos absolutos, en consumo de barriles equivalentes, vamos a tener en 2050 consumos mayores a los de hoy. La pregunta para un país como Colombia, que tiene petróleo, gas, una institucionalidad y estándares ambientales bastante exigentes, es: ¿por qué desperdiciar esos recursos?
La propuesta que hacemos es que los aprovechemos para varias cosas. Primero, para recuperar la autosuficiencia energética que perdimos. En segundo lugar, para recuperar las cifras fiscales de la nación, que estarían en niveles de crisis sin precedentes.
Hay que volver a mover la aguja de la inversión privada, que está en su nivel más bajo desde 1985, con 16 % del PIB, y la inversión privada es el mejor predictor del crecimiento económico. Hay que aumentar la bolsa de regalías, usarlas bien para formalizar las economías regionales y generar empleos.
También utilicemos los recursos para ir adoptando gradualmente tecnologías de otros energéticos que comprometen la canasta de hidrocarburos (petróleo y gas). No vale la pena tener unos recursos enterrados y no monetizarlos, mientras hay gente en Colombia que se está muriendo de hambre. Esa política no tiene sentido.
Afortunadamente, en este gobierno hay una claridad sobre ese punto. Está la disposición y la capacidad de acompañar al sector privado y el conjunto de medidas de política pública que nos pueden llevar por una senda de renacer para recuperar al sector, y generar un crecimiento que beneficie a todos.
¿Cuáles son las cifras que le daría el sector a la economía en caso de que se revitalice?
Le voy a dar una sola cifra. La diferencia entre seguir como vamos y que el sector renazca son $695 billones (en pesos de hoy) hasta 2050. Son $20 billones anuales adicionales que le entrarían al Estado colombiano año tras año. Eso es más de una reforma tributaria.
Eso alcanzaría para reducir 47 %, casi a la mitad, los niveles de pobreza extrema y pobreza monetaria que tenemos. Alcanzaría de sobra para cubrir todo el déficit de salud, de sobra para invertir en los jóvenes que no tienen estudio y trabajo, solamente por darle algunos ejemplos.

¿Qué le han comentado los industriales? ¿Se van a pasar al gas licuado de petróleo?
Es que hay una gran incertidumbre en el mercado, porque en estos momentos lo único cierto es que no hay suficiente (gas), pero no se sabe cuándo van a entrar todos los proyectos. Entonces, usted tiene una empresa, una industria, clientes, empleados, tiene las inversiones ahí y tiene que operar.
¿Cómo hace para operar si no tiene gas? Hay algunos que están considerando o ya lo han hecho, pasar parte de sus operaciones a GLP (gas licuado de petróleo), otros están considerando hacer contratos a mediano plazo para garantizar un suministro y compensar con GLP.
Pero nosotros, como sector, con el apoyo del gobierno, tenemos que pensar en grande y a largo plazo. Eso significa organizar el mercado de manera estructural, poder juntar la oferta de la demanda, invertir, tener los incentivos apropiados para hacerlo en la infraestructura de transporte y contar con tarifas razonables en todos los mercados. Junto con un conjunto de medidas de política pública que tienen que ver con seguridad en los territorios.
El año pasado (2025) tuvimos entre tres y cuatro bloqueos diarios. Le doy el dato de este año (2026). Entre el 1 de enero y el 30 de junio, durante el gobierno anterior, los departamentos de Colombia perdieron $365.000 millones de regalías por bloqueos ilegales que atentan contra los derechos de los ciudadanos y de los empresarios, que no fueron atendidos.
En segundo lugar, el ordenamiento territorial, las figuras que se crearon en el gobierno anterior, que tienen que ver con los derechos de algunas minorías, se crearon en contra de los derechos ya existentes y de las competencias del sistema nacional ambiental.
Eso hay que revertirlo para poner orden en el territorio y decidir qué se puede producir y qué no, pero no crear una conflictividad adicional. En tercer lugar, poner el límite si ordenan los mecanismos como la consulta previa, ya hay un borrador de decreto.
También hacer más eficientes los procesos de licenciamiento ambiental que tienen que tener más transparencia. Se está desligando el requisito de tener que finalizar la consulta previa para comenzar a presentar el estudio ambiental, eso es bueno porque ahí ganamos tiempo. Además, la información social del estudio ambiental puede alimentar el proceso de consulta.
Pero aquí hay un tema de forma. En la consulta previa, en algunos proyectos, (están) las mafias. Ellas han hecho de la consulta previa un negocio, porque una consulta puede valer $8.000 millones. Esas personas que a veces dicen representar ni siquiera tienen una voz o incidencia en los temas de política pública.

La consulta previa es un instrumento que hay que cuidar y hay que proteger, porque hay que garantizar el ejercicio de esas poblaciones. Eso está en la Constitución. Pero también hay que entender que la consulta previa no significa un poder de veto, ni puede ser un freno para el desarrollo cuando hay intereses económicos utilitaristas. Hay que buscar transparencia para que podamos tener proyectos, crecimiento y desarrollo, respetando los derechos y las voces de las comunidades.
El otro tema es el tributario. La sobretasa al sector que se impuso en la reforma tributaria del gobierno anterior (Gustavo Petro) espantó la inversión. Aquí hubo por lo menos cinco empresas de las de los más grandes que se han que se han ido en los últimos en los últimos años.
Cuando uno mira la tasa corporativa del impuesto de 35 %, más la sobretasa, más obligaciones que tienen los contratos de participación, más otras, dependiendo de los niveles de precios, hay empresas que pueden estar cediendo lo que se llama en ‘government take’ (la parte que se lleva el gobierno) hasta 78 % de las utilidades. Eso es excesivo, sobre todo cuando el continente ha ido en otra dirección.
Hace dos años nosotros producíamos más que Guyana y Venezuela. Hoy ellos producen más que Colombia. Pero no solamente eso, Argentina provocó un régimen de incentivos a grandes inversiones que ha traído en recursos ya comprometidos US$56.000 millones, y tiene proyectos en fila por otros US$150.000 millones, tasa efectiva es de 25 %.
Los inversionistas comparan oportunidades de riesgo y rendimientos similares. Es indispensable que Colombia vuelva a ser atractiva para la inversión. Esas son las medidas que hemos propuesto al gobierno y que él está considerando. En este sector está una parte de la solución fiscal y una buena parte de los recursos que pueden irrigar a las regiones para formalizar sus economías y diversificarlas en los próximos años.
¿Cuál es el impuesto que en el sector necesita eliminarse ya?
No se trata de uno, porque este sector está lleno de impuestos. Tenemos el de renta corporativa, sobretasa, un impuesto a los dividendos, tenemos los factores que se pagan cuando hay alzas de precios, tenemos impuestos regionales. Es cero competitivo. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) sacó el ranking de las economías menos competitivas en términos tributarios, estamos de penúltimos.
Entonces, no se trata de mirar si es un impuesto u otro, porque esa es una decisión del Ministerio de Hacienda, sino que en conjunto haya una tasa de tributación que entienda hacia dónde va el mundo, en qué mercado estamos. Estamos compitiendo con Argentina, Guyana, Brasil, México, Perú y Canadá, que son países que tienen condiciones de escala, de estabilidad. Nosotros no tenemos nada de eso. Hay que empezar a generar las condiciones para que los inversionistas vuelvan a mirar el potencial, para que podamos beneficiarnos de estos recursos.
Nosotros estamos con un baúl de oro debajo de la cama y le estamos pagando créditos al gota a gota.

¿Qué están haciendo para romper con esa cadena?
Venimos trabajando con los principales ministerios, con todas las entidades desde antes del día uno. Estamos trabajando con la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), con el Ministerio de Ambiente, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), con el Ministerio de Minas y Energía y las entidades del sector, con el Ministerio del Interior, del Trabajo, de Defensa, y tenemos conversaciones pendientes con otras entidades.
A todas les hemos pasado con el respeto y la distancia que se tiene que tener con un gobierno, 47 propuestas en cinco ejes. Nos reunimos con ellos frecuentemente, exponemos la visión del sector. Hemos encontrado receptividad, capacidad, disposición, algunas medidas ya se han ido tomando.
Tenemos el borrador de decreto de la consulta previa en el Ministerio del Interior, tenemos el tema de desligar el licenciamiento ambiental. Hay proyectos que tienen cuellos de botella, pero la ANLA ya ha destrabado. Estamos trabajando con el gobierno en dos fases. La primera es destrabar ya los proyectos que podrían entrar en producción y meterlos en la bolsa de iniciativas de interés nacional que está creando el gobierno.
En eso venimos trabajando, documentando los proyectos de la mano de las empresas y con el gobierno. En fase dos, las reformas que el sector necesita. Nos da un equilibrio entre exploración y producción de petróleo y gas y distribución de combustibles líquidos. Con el Ministerio de Defensa hemos designado una agenda de trabajo que tiene que ver con la protección de activos estratégicos para exploración, producción y distribución de combustibles líquidos, donde los temas de infraestructura y transporte son fundamentales. Las cosas van fluyendo bastante bien.
¿Puede hablarme de las regiones en donde va a pasar algo interesante?
Colombia tiene potencial enorme en petróleo y gas, por ejemplo, en la Cordillera Oriental, en el Valle Superior de Magdalena, en el Valle Medio de Magdalena, en el Catatumbo, obviamente en el Caribe. Eso hay que aprovecharlo. Si nosotros hacemos no convencionales (fracking), podemos tener 12 veces las reservas de gas que tenemos, y eso que hay recursos que no están convertidos en reservas todavía.
Podemos tener casi tres veces la reserva de petróleo que tenemos, y eso que hay recursos que no están convertidos en reservas. Entonces, podemos recuperar la soberanía energética para no depender de nadie. Si queremos importar, bien, pero no depender de eso en la situación en la que estamos.
El exministro del Interior, Rodrigo Lara, estaba avanzando en un mecanismo nuevo de consulta previa, ¿qué esperan ahora con el cambio del titular de la cartera?
Hoy (27 de octubre de 2026) supimos que también cambian los viceministros. Precisamente estamos esperando a que se posesionen los que ya fueron designados, y miraremos a ver qué otros cambios hay en el ministerio para sentarnos con ellos e intercambiar visiones.
¿Qué sugieren con lo que se tenía en cuenta con la propuesta hecha por Lara?
En general, ese mecanismo está bien, tenemos unas sugerencias de tipo administrativo para que el proceso sea más expedito y para que la relación entre consulta previa y licencia ambiental quede más clara.
¿Qué habrá en la cumbre de petróleo que van a celebrar?
Vamos a tener un panorama internacional donde nos van a decir que el mundo necesita más petróleo, más gas y todo tipo de energéticos. Segundo, hay que complementar la canasta. Tercero, la región está disparada en hidrocarburos, en Colombia eso no pasa. Cuarto, los retos que se tienen en materia de política pública y en las regiones. Y lo mejor, cómo el sector lo puede resolver, porque aquí tenemos las soluciones y las vamos a trabajar conjuntamente con todo el mundo.
Nosotros trabajamos con todos, trabajamos con quienes estén en el gobierno y con quienes hacen política pública, con las empresas, las industrias, gobernaciones, alcaldías, con los grupos de interés en las regiones, porque esto es de todos. Lo que queremos es que se haga un acuerdo nacional para aprovechar bien estos recursos.
¿El fracking cumplirá las expectativas?
Colombia tiene que apostar a todo. Hay cosas que son más fáciles que otras, el offshore (mar Caribe) tiene unas complejidades, el fracking tiene otras. Son mundos distintos, pero con los recursos que hay en offshore y en fracking, no podemos dejar nada sobre la mesa. Hay que apostarle para todo y hacerlo bien.
Hacerlo bien significa tener esquemas de gobernanza colaborativa, centros de transparencia donde la comunidad pueda ver literalmente las estadísticas que tienen que ver con sísmica y acuíferos, vamos haciendo pedagogía, informando, y no vamos a hacer lo que no se pueda. Eso tiene que ser de manera responsable para que funcione.
¿Cómo ve al sector petrolero y gasífero en un año?
Nosotros esperamos tener todos los proyectos internacionales destrabados, y con cronogramas claros de cuándo las moléculas entran al mercado. En paralelo, haber obtenido la aprobación de las medidas de política pública más importantes, para que dentro de un año tengamos rondas con inversionistas potenciales para mirar los proyectos que hay en Colombia, y una ruta clarísima en la cual ya estaremos trabajando para hacer no convencionales (fracking).
¿Qué información ha recibido sobre la falla que se presentó en la Regasificadora de Cartagena?
Realmente, nosotros tenemos la información que tiene el mercado, que es tema operativo, y en una situación como la que estamos, donde la oferta nacional es insuficiente, estas contingencias tienen impacto en atender la demanda. Es un tema operativo que debe resolver ese punto, esa es la información que tenemos.
¿Qué análisis puede brindar acerca de este suceso?
El suceso es perfectamente normal en este tipo de operaciones. Estas son operaciones complejas, las actividades de exploración, de producir, de transportar, procesar, de refinar, importar, de regasificar y de licuar son temas industriales complejos, donde además los equipos y los aparatos requieren mantenimientos, y a veces ocurren contingencias.
Eso es perfectamente normal en cualquier operación, en cualquier industria. Pero el tema de fondo es el siguiente, es bueno tener opciones de importación de gas, pero no es conveniente para el país depender de ellas.
Por eso, lo que nosotros venimos proponiendo desde hace varios años es que Colombia recupere su autosuficiencia y soberanía energética, porque tenemos recursos y hay que aprovecharlos. En el caso del gas, son de alta calidad y pueden abastecer el mercado a mejores precios de los que se están pagando por el gas importado.
Entonces, por esa razón venimos trabajando con este gobierno, que da unas señales claras de entender el valor del sector empresarial, de apoyar el hecho de que son los empresarios con sus inversiones y los empleados con su trabajo, quienes generan valor y generan riqueza. Necesitamos dejar atrás esos falsos dilemas que nos han llevado a que Colombia esté con niveles históricamente bajos de producción de petróleo, de producción de gas, y dependiendo de los mercados internacionales que además están convulsionados.
¿Algo más que desee añadir?
Si un país puede ser rico, ¿por qué va a escoger ser pobre? Eso no tiene sentido. Nosotros queremos que los colombianos seamos prósperos y vivamos bien, y eso se puede hacer. Miremos el ejemplo de Noruega, era un país bastante pobre y quedado en Europa.
Destacado: Petrolera estatal de India encontró petróleo en pozo exploratorio en el Meta: estos son los detalles
Pero aprovecharon bien sus recursos y ahora tienen para que tres generaciones de noruegos vivan una calidad de vida que envidiarían en otros países, y ejerciendo sus derechos ciudadanos. Nosotros tenemos que dejar de pensar en pequeño y ser ambiciosos en el buen sentido de la palabra. Eso sí, esto hay que distribuirlo bien, y que todos nos beneficiemos.




