Colombia tiene el potencial de convertirse en uno de los destinos más atractivos para el capital institucional internacional en América Latina, pero necesitará ofrecer estabilidad fiscal, seguridad jurídica y reglas de juego claras para materializar esa oportunidad. Así lo plantea James Loveday, nuevo CEO de Patria, uno de los gestores de inversión alternativa más relevantes de la región, que cuenta con más de US$62.000 millones en activos bajo administración y una trayectoria superior a 38 años.

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Foto: James Loveday, CEO de Patria
De esta manera, con más de US$9.000 millones invertidos en Colombia, la firma busca fortalecer su presencia en sectores estratégicos como infraestructura, energía, salud, agroindustria, inmobiliario y crédito privado, mientras trabaja para conectar cada vez más capital internacional con proyectos que impulsen la competitividad y el desarrollo del país.
Previo a Patria Day, que se realizará en Bogotá y Medellín la próxima semana, en entrevista con Valora Analitik, Loveday revela las apuestas de Patria hacia 2027, las oportunidades que identifica en el mercado colombiano y las condiciones que podrían marcar el regreso de mayores flujos de inversión de largo plazo.
En un escenario de transición económica hacia 2027, ¿qué condiciones necesitaría el país para convertirse en un destino más atractivo para el capital institucional internacional y qué sectores tienen hoy mayor potencial de inversión?
Para que Colombia se consolide como un destino más atractivo para el capital institucional internacional hacia 2027, será fundamental avanzar en tres frentes. Primero, mantener una política fiscal responsable, basada en la disciplina del gasto público y en una gestión sostenible de la deuda. Segundo, fortalecer los incentivos que promuevan la inversión de largo plazo y la llegada de capital extranjero. Y tercero, ofrecer un entorno regulatorio predecible, transparente y estable, que permita a los inversionistas tomar decisiones con mayor confianza.
La seguridad jurídica y la claridad regulatoria son especialmente importantes no solo para los inversionistas internacionales, sino también para los inversionistas institucionales locales, como los fondos de pensiones. Hoy existe incertidumbre sobre los flujos futuros de ahorro y sobre las reglas que regirán sus inversiones, lo que limita su capacidad para actuar como socios estratégicos del capital extranjero en proyectos de largo plazo.
En cuanto a las oportunidades, vemos un potencial significativo en sectores que combinan crecimiento económico con impacto social. La infraestructura continúa siendo una prioridad por las necesidades de conectividad, logística y transición energética del país. También destacan la salud, la agroindustria, la educación y la tecnología, sectores con fundamentos sólidos y amplias oportunidades de expansión. Además de impulsar la competitividad de Colombia, estas industrias tienen la capacidad de generar empleo formal, recurrente y sostenible, un elemento clave para el desarrollo económico de largo plazo.
Patria tiene una trayectoria importante en infraestructura, energía, transporte y logística en América Latina ¿Cuáles serán las grandes oportunidades de inversión en estos sectores hacia 2027 y qué proyectos o modelos de negocio podrían captar más recursos privados en Colombia?
Hablemos de Colombia. Seguimos viendo grandes oportunidades de inversión en energía, tanto en generación de energía eléctrica como en gas. El país tiene una falta estructural de oferta de energía y creemos que sigue habiendo espacio para contribuir a la seguridad energética.
También hay oportunidades en vías y puertos. Su desarrollo sigue siendo una necesidad para el crecimiento económico del país y creemos que ahí sigue habiendo una gran oportunidad para continuar consolidando activos. Consideramos que podremos captar recursos en fondos especializados para estas verticales, tanto de capital para desarrollo como de crédito.
El crédito privado está ganando protagonismo como alternativa al financiamiento bancario tradicional en América Latina ¿Qué potencial tiene este mercado en la región, especialmente para financiar empresas medianas, proyectos de infraestructura y compañías que necesitan capital de largo plazo?
El crédito privado en América Latina es un mercado todavía muy joven, y ahí está justamente su potencial. Hoy suma alrededor de US$16.000 millones, apenas un 5 % del mercado de bonos high-yield y menos del 1 % de un sistema de crédito corporativo de US$2,3 billones. El crédito a empresas representa solo cerca del 40 % del PIB, frente al 74 % en Norteamérica y al 106 % en Europa.
Los bancos, muy rentables y sujetos a las restricciones de Basilea III, prefieren prestar a corto plazo a las grandes corporaciones, y el crédito bancario a empresas casi no ha crecido en una década.
Los mercados de capitales tampoco resuelven el problema: los bonos locales están dominados por emisores con grado de inversión y las emisiones high-yield en el exterior exigen tamaños de alrededor de US$300 millones.
Por eso, las empresas medianas y las compañías que necesitan capital de largo plazo tienen muy pocas alternativas.
Ahí es donde entra el crédito privado: permite negociar de manera bilateral, mantener spreads atractivos y estructurar con protecciones sólidas, como vehículos aislados del riesgo de insolvencia, control sobre los flujos de caja, garantías sobre activos y covenants financieros.

¿Cómo están evaluando hoy los inversionistas internacionales el riesgo de Colombia frente a otros mercados de la región y qué señales económicas e institucionales serán determinantes para atraer capital en 2027?
Los inversionistas internacionales continúan viendo a Colombia como uno de los mercados más atractivos de América Latina para inversiones de largo plazo. Si bien los desafíos macroeconómicos y políticos han incrementado la percepción de riesgo en los últimos años, el país mantiene ventajas estructurales que siguen siendo altamente valoradas por el capital internacional.
Colombia combina tasas de interés reales atractivas, un mercado financiero relativamente profundo, una banca sólida, un régimen cambiario flexible y una trayectoria histórica de cumplimiento de sus obligaciones financieras. En un entorno global donde los retornos en economías desarrolladas podrían normalizarse, estas características permiten que el país ofrezca una relación riesgo-retorno competitiva frente a otros mercados emergentes de la región.
Sin embargo, hacia 2027 los inversionistas estarán particularmente enfocados en tres señales. La primera será la consolidación fiscal y la sostenibilidad de la deuda pública, factores clave para preservar la confianza de los mercados y de las agencias calificadoras. La segunda será la capacidad del país para mantener una inflación controlada y retomar una senda de crecimiento económico sostenible, idealmente por encima del 3 %, respaldada por mayores niveles de inversión y productividad. Y la tercera, quizás la más relevante para el capital de largo plazo, será la estabilidad institucional y regulatoria.
Sectores como infraestructura, energía, salud, servicios públicos, agroindustria y tecnología requieren horizontes de inversión de varios años y grandes compromisos de capital. Por ello, los inversionistas buscan reglas claras, previsibilidad y seguridad jurídica que les permitan planificar con confianza y desplegar recursos de manera sostenida.
En definitiva, el principal diferencial de Colombia no será únicamente la rentabilidad que pueda ofrecer, sino su capacidad para combinar altos retornos con estabilidad institucional y certeza regulatoria. Si el país avanza de manera consistente en estos frentes, seguirá ocupando un lugar relevante en la agenda de los inversionistas internacionales y podrá captar mayores flujos de capital hacia 2027.
Llegó a liderar Patria en una nueva etapa de crecimiento del fondo ¿Cuál será su prioridad estratégica durante los próximos años, qué tipo de activos y negocios quiere desarrollar y qué resultados concretos le gustaría mostrar al cierre de 2027?
Nuestra prioridad estratégica es consolidar a Patria como un puente entre el capital internacional y las oportunidades de inversión en Colombia. Somos un gestor con presencia global, con más de US$62.000 millones en activos bajo administración y una trayectoria de más de 38 años canalizando capital extranjero hacia la región. Queremos que una proporción creciente de ese capital llegue al país y, al mismo tiempo, fortalecer la inversión local: que más colombianos inviertan en activos alternativos y participen del valor que generan.
Hoy hemos invertido más de US$9.000 millones en Colombia, y esa inversión se traduce en resultados concretos para las empresas, las regiones y la calidad de vida de las personas.
En infraestructura, apostamos por las energías renovables. Desarrollamos Puerta de Oro, el parque solar más grande de Colombia construido en una sola fase, con capacidad para atender a más de 400.000 hogares. Lo construimos, lo pusimos en operación y culminamos el ciclo de inversión con la venta del 100 % del parque. Actualmente estamos construyendo Puertos de Santander, de 250 MWp, cuya generación estimada supera los 500 GWh al año, contribuyendo a la diversificación de la matriz energética del país.
Asimismo, con Rutas del Valle, Rutas al Sur y Pacífico 3, conectamos a casi cinco millones de colombianos en nuestros corredores viales. A través de una plataforma de aproximadamente 1.000 kilómetros de carreteras, contribuimos a reducir los tiempos de desplazamiento y a acercar la oferta y la demanda mediante el transporte de alimentos del campo a las ciudades.
En salud, bienestar y agronegocios, contamos con compañías líderes en el país. En salud, tenemos la principal red privada hospitalaria de Colombia: un ecosistema conformado por 100 centros ambulatorios de atención primaria, 25 sedes hospitalarias en 26 de los 32 municipios del país y dos centros de distribución farmacéutica, con más de 50 puntos de dispensación de medicamentos. Esta red nos permite atender a una población de influencia de más de 21 millones de personas. En agronegocios, llegamos a más de 35.000 agricultores con insumos y semillas para fortalecer el campo colombiano.
En inmobiliario, gestionamos más de US$3.000 millones en un portafolio diversificado de más de 400 activos en más de 28 municipios, que incluye centros comerciales, oficinas, logística y vivienda. Hemos desarrollado más de 15.500 unidades de vivienda que contribuyen al desarrollo urbano y a la calidad de vida de quienes las habitan. Además, recientemente hicimos nuestra primera inversión en Venture Capital, impulsando el crecimiento de Duppla bajo el concepto «compra mientras arriendas», para ampliar el acceso a soluciones de vivienda para personas que aún no califican para un crédito hipotecario tradicional.
En crédito, hemos brindado soluciones de capital estructuradas por más de US$1.000 millones a compañías colombianas. Al mismo tiempo, hemos fortalecido nuestro portafolio para ampliar el acceso de los colombianos a productos de inversión.
Sobre esta base, seguiremos desarrollando activos y negocios en los que podamos aportar capacidades de gestión, impulsar su crecimiento y generar valor de largo plazo.
Al cierre de 2027, el éxito de nuestra gestión deberá reflejarse en una mayor movilización de capital internacional hacia Colombia, más colombianos invirtiendo en activos alternativos y el crecimiento de nuestros negocios. Queremos entregar resultados sólidos para nuestros inversionistas y concretar nuevos proyectos que contribuyan al empleo, la competitividad y el desarrollo de las regiones.
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