El acuerdo que abre la puerta a la energía nuclear en Colombia en pocos años 

La firma de un acuerdo clave sobre energía nuclear en Colombia acelera decisiones estratégicas. ¿Está el país listo para dar el paso? 

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Colombia dio un paso formal hacia la energía nuclear. El Gobierno Nacional suscribió un Memorando de Entendimiento con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), un movimiento que, aunque técnico en su naturaleza, puede redefinir la discusión energética del país en los próximos años. 

El acuerdo sobre energía nuclear en Colombia abre un programa amplio de cooperación técnica orientado al desarrollo de aplicaciones de tecnología nuclear con dos objetivos centrales: descarbonización del sistema energético y fortalecimiento del suministro eléctrico.  

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En un contexto donde la seguridad energética y la transición hacia fuentes limpias se han convertido en prioridades estratégicas, el memorando posiciona a Colombia dentro de la conversación global sobre nuevas fuentes firmes y bajas en emisiones. 

Energía nuclear

Según el anuncio oficial, la firma “marca la apertura de un amplio programa de cooperación técnica que permitirá a Colombia consolidar capacidades científicas, regulatorias e institucionales en materia nuclear, en línea con las tendencias globales de transición energética y acción climática”. 

Por qué este acuerdo sobre energía nuclear es relevante ahora 

El debate sobre energía nuclear en Colombia no es nuevo, pero hasta ahora había permanecido en un terreno principalmente académico. El país depende en cerca de 70 % de generación hidroeléctrica en años normales, según datos oficiales del sector energético, lo que lo hace vulnerable a fenómenos climáticos como El Niño, que reducen los niveles de embalses y presionan el sistema. 

En paralelo, Colombia mantiene compromisos internacionales de reducción de emisiones en el marco del Acuerdo de París. En ese sentido, la energía nuclear es reconocida internacionalmente como una herramienta estratégica frente a la crisis ambiental, al contribuir de manera significativa a la reducción de emisiones de carbono y a la seguridad energética. 

El propio director general del OIEA, Rafael Mariano Grossi, afirmó que “Colombia está avanzando en la dirección correcta hacia una planeación integral de la implementación de la energía nuclear”. La declaración no implica una decisión inmediata de construir una planta, pero sí valida el inicio de una hoja de ruta institucional. 

Ley Nuclear: el paso decisivo en el Congreso 

Uno de los puntos críticos del proceso está en el ámbito legislativo. Desde hace tres años se viene trabajando en una Ley Nuclear, actualmente en trámite en el Congreso de la República, cuyo objetivo es modernizar la institucionalidad del sector y actualizar el marco normativo conforme a estándares internacionales. 

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La aprobación de esta ley será determinante. Permitirá fortalecer la autoridad competente, alinear el país con estándares internacionales en seguridad y protección radiológica y habilitar el acceso a un mayor número de tecnologías nucleares. 

“Contar con una ley aprobada permitirá fortalecer la capacidad institucional del país y ampliar el acceso a tecnologías nucleares aplicadas a la generación de energía, a la salud, particularmente en la lucha contra el cáncer, así como en el desarrollo de herramientas que faciliten la adaptación al cambio climático”, señaló Camilo Prieto Valderrama, director de la Red Nuclear Colombiana. 

El acuerdo que abre la puerta a la energía nuclear en Colombia en pocos años 

Es clave subrayar que la energía nuclear no se limita a generación eléctrica. El uso de radioisótopos en medicina, diagnóstico y tratamiento oncológico es una de las aplicaciones más extendidas a nivel global. La cooperación con el OIEA también facilitaría transferencia de conocimiento, formación de talento humano y fortalecimiento del marco regulatorio nacional. 

La hoja de ruta de la energía nuclear en Colombia: corto, mediano y largo plazo 

El memorando plantea una secuencia clara de trabajo. 

A corto plazo, la prioridad es la modernización regulatoria mediante la aprobación de la Ley Nuclear. Sin un marco institucional robusto, no es viable avanzar hacia proyectos de generación eléctrica. 

A mediano plazo, el énfasis estará en la consolidación del talento humano especializado. Esto incluye la creación y fortalecimiento de programas académicos nacionales en ciencias e ingenierías nucleares, así como formación en el exterior mediante alianzas estratégicas. 

Y a largo plazo, el horizonte planteado es 2038 como año de posible ingreso de la energía nuclear a la matriz energética nacional. Este escenario implicaría planeación integral, adecuación de infraestructura, integración a redes eléctricas, evaluación técnica y ambiental rigurosa, además de la identificación de aliados internacionales con experiencia comprobada. 

El acuerdo con el OIEA no significa que Colombia construirá una planta nuclear en el corto plazo. Significa, en cambio, que el país está comenzando a estructurar las condiciones regulatorias, técnicas e institucionales para evaluar esa posibilidad de manera formal. 

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La discusión ahora se traslada al Congreso y a la capacidad del Estado de modernizar su marco normativo. También a la capacidad académica y técnica de formar especialistas en un campo altamente regulado y exigente.