En el sector de alimentos, la confianza se construye en lo cotidiano. La manera en que las empresas comunican información sobre nutrición, ingredientes y hábitos de consumo incide directamente en las decisiones de las familias y, en particular, en lo que consumen niñas, niños y adolescentes.
En ese contexto, Alquería alcanzó el rango de gestión superior de 94% en la Huella de Comunicación Comercial Responsable, una evaluación desarrollada por la ANDA, gremio que agrupa a los principales anunciantes del país, con metodología de Deloitte.
La compañía obtuvo, además, un 100% en el principio de protección de niñas, niños y adolescentes, uno de los criterios más exigentes cuando se trata de comunicación sobre alimentos y bienestar familiar.
Este resultado se conecta con una forma particular de hacer empresa. Alquería es Empresa B, una certificación internacional que evalúa el desempeño social, ambiental y de gobernanza de las compañías con el mismo rigor con el que se miden los resultados financieros.
En el caso de una empresa de alimentos, esta visión cobra especial relevancia. Ser Empresa B no solo se refleja en cómo se produce o se gestiona la cadena, sino también en cómo se comunica. “La información que llega a las familias debe ser clara, responsable y coherente con ese propósito, especialmente cuando se trata de nutrición y de audiencias sensibles”, indicó Andres Felipe Giraldo, director de Mercadeo de Alquería.
Este enfoque responde a una tendencia clara en el consumo. De acuerdo con la Encuesta Voice of the Consumer 2025 de PwC, el 62% de los consumidores prioriza la seguridad alimentaria por encima del precio, la nutrición o la sostenibilidad al momento de elegir alimentos.
“En una empresa de alimentos como Alquería, comunicar no es neutro. Cada mensaje influye en decisiones que afectan la salud y el bienestar de las familias, y eso exige rigor y responsabilidad. Ser una Empresa B, precisamente, implica asumir compromisos verificables con las personas, las comunidades y el entorno, y tomar decisiones que consideren su impacto de largo plazo”, explicó Andres Felipe Giraldo, director de Mercadeo de Alquería.
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Los cuatro factores por los que Alquería obtuvo esta calificación
- Gobernanza de la comunicación
Alquería cuenta con un comité interno de publicidad que revisa y valida las piezas antes de su difusión, garantizando coherencia, cumplimiento normativo y un enfoque responsable.
- Protección de niñas, niños y adolescentes
La compañía aplica criterios estrictos para los mensajes dirigidos o expuestos a audiencias infantiles, con el fin de evitar exageraciones y cuidar su impacto en los hábitos de consumo.
- Autorregulación y ética publicitaria
Alquería implementa políticas internas alineadas con guías sectoriales y buenas prácticas del sector, que van más allá del cumplimiento mínimo de la normativa vigente.
- Ecosistema digital y protección de datos
La empresa mantiene lineamientos claros sobre privacidad, uso de datos y gestión de contenidos digitales, aplicables también a aliados y terceros.




