Así sería el impacto de la movilidad en la Carrera Séptima con la llegada de TransMilenio y su flota eléctrica

TransMilenio cuenta con una de las flotas de buses más grandes del mundo, solo superado por China.

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La Carrera Séptima, una de las arterias viales más emblemáticas y estratégicas de Bogotá, será intervenida en los próximos meses como parte del proyecto de implementación de TransMilenio en este corredor. Así lo confirmó el director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Orlando Molano, durante su intervención ante el Concejo de Bogotá, en la que detalló el cronograma de obras y las implicaciones que tendrá el proyecto tanto en movilidad como en infraestructura urbana.

El proyecto contempla no solo la adecuación vial, sino también la operación futura de buses 100 % eléctricos, lo que ha abierto un debate técnico sobre sus beneficios, retos y condiciones de implementación.

De acuerdo con la información presentada por el IDU, las obras se ejecutarán por grupos, con el objetivo de organizar los frentes de trabajo y reducir, en la medida de lo posible, el impacto sobre la movilidad del corredor. El Grupo 1, que abarca el tramo comprendido entre las calles 99 y 127, iniciará operaciones en febrero. Posteriormente, el Grupo 3, entre las calles 183 y 200, comenzará trabajos en marzo, mientras que el Grupo 2, que cubre el segmento entre las calles 127 y 183, entrará en ejecución en abril.

Como parte de estas fases, se implementarán cierres viales temporales, entre ellos los previstos entre las calles 116 y 121, necesarios para permitir el avance de las intervenciones. Desde el Distrito se ha insistido en que estos cierres estarán acompañados de planes de manejo de tráfico y medidas de mitigación para los residentes y usuarios frecuentes de la vía.

Así sería el impacto de la movilidad en la Carrera Séptima con la llegada de TransMilenio y su flota eléctrica
El proyecto busca ampliar la Autopista Norte y la Carrera Séptima, en Bogotá.

TransMilenio y la apuesta de movilidad sostenible en la Carrera Séptima

Uno de los elementos centrales del proyecto es la inclusión de TransMilenio en la Carrera Séptima, con un enfoque en movilidad sostenible. Según explicó la gerente de TransMilenio, María Fernanda Ortiz, el sistema que operará en este corredor contará con buses eléctricos, los cuales serán licitados cuando la infraestructura esté próxima a entrar en operación.

Ortiz aclaró que, actualmente, el sistema no cuenta con flota suficiente para asumir de inmediato los 12 kilómetros adicionales que se incorporarán con este proyecto. “Lo cierto es que hoy esos buses no los tenemos en el sistema y no tendríamos capacidad suficiente con lo actual para la operación de esos 12 kilómetros adicionales”, señaló la gerente.

No obstante, recordó que se encuentra en curso una licitación para la adquisición de 269 buses que reforzarán otras troncales estratégicas, como la de la Avenida 68, la Avenida Cali y la extensión hacia Soacha. “Cuando este tramo entre en operación requerirá flota adicional y ahí probablemente tendremos otra licitación”, agregó.

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Cabe destacar que Bogotá es actualmente una de las ciudades con mayor número de buses eléctricos en operación a nivel mundial. En la capital circulan 655 buses eléctricos y el sistema cuenta con cinco patios completamente eléctricos. En total, la ciudad dispone de 1.944 buses de tecnologías limpias, que incluyen vehículos eléctricos, a gas y diésel Euro VI.

Este volumen de flota posiciona a Bogotá como una de las ciudades líderes en electromovilidad, solo superada por algunas urbes de China. Sin embargo, la entrada en operación de nuevas troncales, como la de la Carrera Séptima, plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema para sostener esta expansión sin afectar la calidad del servicio.

En este contexto, expertos en movilidad y transporte urbano sostenible, hablaron con Valora Analitik, donde analizaron los impactos que tendría la futura flota eléctrica de TransMilenio en este corredor.

Beneficios de la flota eléctrica para la movilidad de la ciudad

Edder Alexander Velandia Durán, profesor e investigador de la Universidad de La Salle y experto en transición energética, transporte y ciudades sostenibles, destacó que la electromovilidad representa un aporte significativo para la ciudad desde múltiples dimensiones. “Para la ciudad, la electromovilidad es una tecnología de cero emisiones que contribuye a mejorar la calidad del aire y la salud pública”, explicó.

El académico añadió que este tipo de proyectos consolida a Bogotá como una ciudad que apuesta por soluciones de transporte menos contaminantes y más accesibles, como los buses eléctricos, los sistemas por cable y las alternativas ferroviarias. “Estas apuestas fortalecen la visibilidad de Bogotá como una ciudad que invierte en la construcción de territorios inteligentes y sostenibles”, afirmó.

Desde el punto de vista del sistema, Velandia resaltó que TransMilenio ya cuenta con cerca de cinco años de experiencia en la operación de flotas eléctricas, lo que ha permitido evidenciar ahorros en los costos operacionales, especialmente en consumo de energía y mantenimiento. Para los usuarios, subrayó beneficios como la reducción del ruido, la disminución de la temperatura al interior de los vehículos y la eliminación de emisiones contaminantes, factores que inciden directamente en el confort y la calidad del servicio.

Transmilenio
Transmilenio habilitará flota de buses en la Carrera Séptimca. Foto: Cortesía Busscar

Estrategias para evitar sobrecostos en tiempos de viaje y garantizar frecuencias

Frente a los posibles impactos en los tiempos de viaje y las frecuencias del servicio, Melva Inés Gómez Caicedo, docente de la Fundación Universitaria Los Libertadores y asociada a la Red Iberoamericana de Movilidad y Transporte Urbano Sostenible (RITMUS), señaló que la solución no pasa únicamente por aumentar el número de buses.

“Más que poner más vehículos en operación, se trata de establecer estrategias que hagan más eficientes los procesos asociados al desplazamiento de las personas”, explicó. En ese sentido, enfatizó la importancia de reducir los tiempos perdidos mediante una adecuada gestión de carriles y paraderos, teniendo en cuenta los puntos de mayor afluencia de usuarios.

Según la docente, la ubicación estratégica de los paraderos y la correcta programación de las frecuencias permitirían que el servicio sea más ágil y eficiente, optimizando los recursos disponibles y mejorando la experiencia del usuario.

Por su parte, Velandia advirtió que la incorporación de buses eléctricos, por sí sola, no garantiza mejoras automáticas en las frecuencias. “Esto solo ocurre si se incorporan nuevas unidades vehiculares y se realizan las calibraciones operacionales correspondientes”, indicó. Además, recordó que cualquier aumento de flota implica mayores inversiones y costos asociados a patios, conductores y operación, lo que representa un reto para un sistema que enfrenta presiones financieras.

Indicadores clave para evaluar la transición en la Carrera Séptima

En cuanto a los indicadores que deberían priorizarse para evaluar el impacto real de la flota eléctrica durante el periodo de transición en la Carrera Séptima, Velandia señaló que TransMilenio cuenta con una amplia experiencia en la gestión de indicadores operacionales y de mantenimiento, acumulada a lo largo de 25 años de operación troncal y zonal.

Destacó, además, el aprendizaje obtenido a través de La Rolita, el operador público de transporte, que ha permitido a la administración distrital conocer de primera mano los costos y beneficios de las tecnologías eléctricas. “Estos indicadores son clave para proyectar nuevos modelos de contratación en futuras etapas de renovación o ampliación de flotas”, afirmó.

El experto también subrayó la necesidad de diversificar los proveedores de flota eléctrica. Mientras ciudades como Santiago de Chile cuentan con al menos siete marcas, en Bogotá la provisión se ha concentrado en un solo proveedor, lo que limita la comparación de datos y el desarrollo del mercado.

Desde la perspectiva del usuario, Gómez Caicedo propuso priorizar indicadores relacionados con el tiempo de viaje entre paraderos y puntos de la ciudad, considerando las variaciones según la hora del día y la carga vehicular. Asimismo, planteó evaluar variables asociadas a sostenibilidad, como el consumo de energía, el nivel de ruido y la confiabilidad de los vehículos, factores determinantes para garantizar un servicio predecible y de calidad.

En conjunto, estos elementos serán fundamentales para medir si la implementación de TransMilenio eléctrico en la Carrera Séptima logra cumplir su objetivo de mejorar la movilidad, reducir el impacto ambiental y ofrecer un servicio eficiente a los ciudadanos.