En un escenario marcado por la inflación, las tasas de interés todavía elevadas, la volatilidad del dólar y un entorno político y económico desafiante, las empresas colombianas enfrentan el reto de mantener sus planes de crecimiento mientras gestionan nuevos riesgos. A esto se suman los desafíos regionales derivados del terremoto del 10 de agosto y las necesidades de inversión y reconstrucción que se proyectan para los próximos años.
En entrevista, Carlos Echeverri, vicepresidente de Empresas del Banco de Occidente, explica cómo la entidad está acompañando a los empresarios para convertir la incertidumbre en decisiones más informadas y oportunidades de inversión.
El ejecutivo aborda las perspectivas para el dólar y las tasas de interés, las oportunidades que surgen en sectores como infraestructura, construcción, tecnología y sostenibilidad, y la estrategia del banco para ofrecer un acompañamiento más especializado a las empresas según su sector, región y necesidades financieras.
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En un segundo semestre marcado por retos económicos y políticos, ¿cómo está ayudando Banco de Occidente a que las empresas colombianas conviertan la incertidumbre en oportunidades de crecimiento e inversión?
La economía colombiana llega al segundo semestre en medio de un entorno internacional retador, caracterizado por un menor crecimiento global, tensiones geopolíticas, presiones sobre los precios de la energía e incertidumbre frente al rumbo de las tasas internacionales. En el frente local, vemos un crecimiento desigual, impulsado principalmente por el gasto del Gobierno, además de una inflación aún elevada, de 6,24 % anual en agosto, que continúa presionando los costos y mantiene elevadas las tasas de interés.
A esto se suma el impacto regional del terremoto del 10 de agosto. Aunque tuvo afectaciones en distintos puntos del país, los mayores daños se concentran en Chocó, Valle del Cauca y el Eje Cafetero. En estas regiones el reto de corto plazo es recuperar vivienda, infraestructura, servicios públicos y capacidad productiva, mientras en los próximos meses comenzará a tener mayor peso el proceso de reconstrucción. Nuestras estimaciones apuntan a necesidades de recursos para la reconstrucción entre los $30 – $40 billones.
En este contexto, desde Banco de Occidente buscamos que la incertidumbre no se convierta en parálisis. Acompañamos a las empresas combinando información económica, sectorial y regional, a través del Área de Investigaciones Económicas, Occieconómicas, que de la mano con las demás áreas del Banco y sus productos da soporte a las empresas en un panorama tan complejo. Nuestro objetivo es ayudarles a convertir variables como el dólar, las tasas, el entorno político o los choques regionales en riesgos identificables y administrables, para que puedan tomar decisiones de inversión con mayor información y confianza.
El comportamiento del dólar, las tasas de interés y el contexto político seguirán influyendo en las decisiones corporativas, ¿qué recomendaciones les está dando el banco a sus clientes para que puedan gestionar estos factores con mayor confianza y anticipación?
Nuestra principal recomendación es anticiparse mediante escenarios y no concentrar las decisiones en una única expectativa sobre el dólar, las tasas o el entorno político. En materia cambiaria, sugerimos identificar la exposición de cada negocio y utilizar coberturas para proteger los márgenes, más que para intentar anticipar el mercado. Frente a las tasas, es conveniente escalonar los vencimientos, evaluar la combinación entre deuda fija y variable y conservar niveles adecuados de liquidez. En el frente político, recomendamos concentrarse en los efectos concretos de los cambios regulatorios, tributarios o fiscales sobre cada sector.
Como referencia para esta planeación, nuestro escenario central para el cierre de 2026 contempla una tasa de cambio de $3.150 por dólar y un avance hasta $3.300 en 2027. Asimismo, esperamos una tasa de política monetaria de 12 % al cierre de este año, que podría reducirse hacia 10,50 % durante el próximo. El amplio diferencial de tasas frente a otras economías, la reducción de las primas de riesgo, los flujos de portafolio, las remesas y los elevados precios del petróleo continúan favoreciendo al peso colombiano, aunque varios de esos factores serían menos fuertes en 2027.
En cuanto a tasas, prevemos que la de referencia se mantenga estable en 12 % este año, a pesar del repunte de la inflación hasta 6,24 % anual en agosto. Consideramos que la apreciación reciente del peso y las necesidades de reconstrucción posteriores al terremoto también podrían llevar al Banco de la República a actuar con cautela. Para 2027, la desaceleración esperada de la inflación permitiría iniciar una reducción gradual de tasas.
Históricamente, los periodos de cambio han impulsado la innovación y la transformación empresarial. Desde la experiencia de Banco de Occidente, ¿cuáles son las principales oportunidades que visualizan para las empresas colombianas en la segunda mitad del año y cómo las están preparando para aprovecharlas?
Vemos oportunidades importantes en la modernización productiva, la digitalización y el uso de inteligencia artificial para elevar la productividad, en proyectos de eficiencia energética y sostenibilidad, así como en la diversificación de mercados, proveedores y cadenas de abastecimiento. La fortaleza reciente del peso también puede ser aprovechada por algunas empresas para importar maquinaria, tecnología e insumos a un menor costo, siempre que administren adecuadamente su riesgo cambiario.

A esto se suma una agenda regional muy importante alrededor de la reconstrucción. El terremoto dejó daños en viviendas, vías, instituciones educativas, centros de salud, servicios públicos y otra infraestructura esencial, por lo que durante los próximos años será necesaria una movilización significativa de recursos públicos y privados. Esto puede impulsar particularmente sectores como construcción, materiales, infraestructura, logística, servicios públicos y financiación.
En Chocó el reto es especialmente importante por la magnitud relativa de las afectaciones, mientras Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas enfrentarán simultáneamente el desafío de recuperar actividad económica y ejecutar proyectos de reconstrucción. Para estas regiones, más que hablar únicamente de crecimiento, creemos que 2027 será también un año de recuperación, reconstrucción e inversión.
Desde Banco de Occidente acompañamos a nuestros clientes en la lectura de estas situaciones según su sector y región, y en la estructuración de soluciones financieras acordes con su flujo de caja y horizonte de inversión. Las empresas que mejor atravesarán este periodo serán aquellas que logren fortalecer su productividad, mantener liquidez, diversificar riesgos y prepararse para participar en el siguiente ciclo de crecimiento y reconstrucción.
Banco de Occidente ha reiterado que está «del lado de las empresas». Más allá de una campaña, ¿cómo se traduce ese compromiso en soluciones concretas para los empresarios, especialmente en un entorno donde la planeación financiera es cada vez más compleja?
Del lado de las empresas: del compromiso a la solución concreta
En Banco de Occidente ese compromiso se traduce en un modelo de acompañamiento construido sobre tres pilares: cercanía, especialización y oportunidad. No hablamos de estar del lado de las empresas como eslogan, sino como estructura de servicio: acompañamiento especializado por segmento, soluciones de financiación, recaudo, en moneda extranjera, alianzas, equipo experto, plataformas integrales para impulsar su crecimiento como Tu Comunidad Empresarial.
Este compromiso se hace aún más evidente cuando el país lo necesita. Tras el sismo del pasado 10 de agosto, el banco ofreció alivios financieros y beneficios a las empresas de las zonas afectadas, con el objetivo de impulsar y apoyar la reactivación económica apoyando a los que generan empleos, oportunidades y desarrollo.
Las empresas necesitan hoy más que financiamiento: requieren un aliado que entienda su negocio y su industria ¿Cómo ha fortalecido Banco de Occidente ese acompañamiento especializado para responder a las necesidades particulares de los diferentes sectores productivos del país?
Banco de Occidente ha fortalecido ese acompañamiento reconociendo que cada sector productivo tiene su propia lógica de negocio. Por eso el relacionamiento con las empresas va más allá de la transacción: incluye foros tributarios, conversatorios de perspectivas económicas, participación en espacios como Colombiatex, Fedepalma y encuentros sectoriales que conectan a los empresarios con especialistas y con otras compañías que enfrentan retos similares.
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