La Asociación Gremial de Concesionarios de Automotores (Aconauto) expresó su preocupación frente a los posibles efectos que las recientes decisiones del Gobierno Nacional podrían generar sobre la sostenibilidad del sector automotor en Colombia. El gremio advierte que las medidas adoptadas en materia laboral y tributaria, particularmente el incremento del salario mínimo y los ajustes impositivos, están configurando un escenario complejo para los concesionarios, que ya enfrentan un entorno económico retador.
De acuerdo con Aconauto, el aumento del salario mínimo tiene un impacto directo y significativo sobre la estructura de costos de los concesionarios de vehículos. Este tipo de empresas cuenta con una alta proporción de trabajadores que devengan el salario mínimo, por lo que cualquier ajuste al alza se traduce de manera inmediata en un mayor gasto en nómina. A ello se suman los incrementos en los aportes a la seguridad social y demás obligaciones laborales, factores que, en conjunto, reducen los márgenes de rentabilidad en la comercialización de automotores.
El gremio señala que esta presión sobre los costos obligará a muchos concesionarios a replantear sus estrategias comerciales y operativas. En ese contexto, comienza a tomar fuerza la diversificación de servicios como una alternativa para mitigar el impacto financiero. En particular, el fortalecimiento del área de posventa aparece como una opción para generar ingresos adicionales y sostener la operación. Esto implicaría, en varios casos, dejar atrás el modelo tradicional de atención exclusiva de una sola marca y avanzar hacia esquemas multimarca que permitan ampliar la base de clientes.
No obstante, Aconauto aclara que este proceso de transformación no es inmediato ni sencillo. La transición hacia modelos multimarca exige negociaciones con fabricantes e importadores, así como inversiones considerables en infraestructura, adquisición de herramientas especializadas, capacitación del personal técnico y ampliación del inventario de repuestos. Estos requerimientos representan un desafío adicional para empresas que ya operan con márgenes ajustados y en un contexto de incertidumbre económica.

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A las presiones laborales se suma el incremento del impuesto al consumo aplicado a los vehículos, que pasó del 8 % al 19 %. Según el gremio, esta medida tiene un efecto directo sobre el precio final de los automotores, lo que encarece el acceso para los consumidores y desincentiva la demanda. Aconauto sostiene que existe una relación clara entre el aumento de los precios y la contracción de las ventas, situación que termina afectando no solo a los compradores, sino también a toda la cadena productiva y comercial del sector automotor.
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En ese sentido, la asociación cuestiona la efectividad de seguir elevando la carga tributaria sobre un mercado que muestra señales de desaceleración. El gremio advierte que, en los últimos años, la autoridad fiscal no ha cumplido sus propias metas de recaudo, lo que pone en duda la conveniencia de adoptar nuevas medidas impositivas sin un análisis integral de sus efectos. Para Aconauto, insistir en aumentos tributarios podría generar un impacto contrario al esperado, al reducir el volumen de ventas y, en consecuencia, limitar el recaudo.
Frente a este panorama, la asociación hace un llamado al Gobierno para que las decisiones económicas se adopten con base en criterios técnicos, datos objetivos y un diálogo permanente con los sectores productivos. Aconauto considera fundamental evitar medidas unilaterales que incrementen la incertidumbre, frenen la inversión y afecten la generación de empleo en una industria que tiene un peso relevante en la economía nacional.
Finalmente, el gremio insiste en la necesidad de impulsar una política pública orientada a la renovación del parque automotor, cuya antigüedad promedio en Colombia se aproxima a los 19 años. Para lograr este objetivo, propone la implementación de programas de reposición que incluyan incentivos como subsidios a las tasas de interés y una revisión de la carga tributaria aplicable a los vehículos nuevos. Según Aconauto, este tipo de iniciativas permitiría dinamizar el mercado, estimular la compra de automotores más eficientes y seguros, y fortalecer el recaudo fiscal a partir de un mayor volumen de ventas, en lugar de depender exclusivamente del aumento de impuestos.




