El presidente del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), Juan Carlos Ramírez, aseguró que, para recuperar la sostenibilidad de la deuda pública en el mediano plazo, Colombia no solo debe cumplir la norma técnica, sino también llegar a un nivel de balance primario positivo de al menos 1 punto del PIB en forma sostenida durante 5, 6 o 7 años.
En su intervención en el panel sobre la situación fiscal en Colombia en el 19° Congreso de Asofondos, el funcionario advirtió que la situación ha llegado a un punto de inflexión donde los mecanismos tradicionales resultan insuficientes.
Según Ramírez, actualmente, el déficit total ronda entre el 6 % y 7 % del PIB, mientras que el déficit primario (balance entre ingresos y gastos antes de pagar intereses) se sitúa en el 3,5 %, una cifra que ha duplicado los niveles históricos. «Hemos llegado a un punto tan crítico que ni siquiera cumplir la Regla (Fiscal) nos asegura la sostenibilidad del mediano plazo», dijo.
El presidente del CARF insistió en que el ajuste necesario para estabilizar las cuentas se estima en alrededor de 4 puntos del PIB, una magnitud que calificó como un «esfuerzo tremendo», considerando que históricamente los ajustes en Colombia no han llegado ni a un punto del PIB por año. «La situación, por lo tanto, es muy difícil. So pena de entrar en un camino de insostenibilidad de la deuda, el esfuerzo será inconmensurable», sentenció.
Esta preocupación es compartida por Carolina Soto, excodirectora del Banco de la República, quien alertó sobre el deterioro de la confianza en las instituciones.
La economista señaló que Colombia está registrando déficits históricos superiores al 6 % por tercer año consecutivo sin que medie un choque externo. «Con la situación fiscal estamos perdiendo otro activo que valorábamos mucho que era la credibilidad, la confianza en el orden institucional del macro fiscal», afirmó y añadió que actualmente en el Gobierno «no hay un adulto responsable que limite las presiones de gasto de otros ministros, del Congreso o del presidente».
Soto también destacó el aumento en el costo de la deuda, recordando que el país pasó de pagar el 3 % del PIB en intereses a pagar el 6 %. «Estamos con unas tasas de interés demasiado altas que nos van a hacer insostenible posiblemente mantener este ritmo de gasto», advirtió. Luego concluyó que, aunque el consumo y el empleo muestren cifras positivas hoy, «todo esto va a pasar factura muy pronto».
Necesidad de un «sustico fiscal»
El exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla subrayó el peligro de que las tasas de interés reales (cercanas al 8 %) superen ampliamente el crecimiento económico de largo plazo (estimado entre 2,5 % y 3 %). Para el economista, el ajuste no es una opción diplomática: «O uno hace el ajuste o se lo hacen… no es una cosa voluntaria».
También llamó la atención sobre lo que denominó deudas «por fuera del balance», en referencia a las preocupaciones de la Contraloría sobre vigencias futuras no pagadas y otros saldos que describió como «una especie de default». A esto sumó los incumplimientos en leyes de víctimas y las deudas con el sistema de salud que cree el próximo gobierno deberá identificar.
En una declaración provocadora sobre la falta de conciencia social respecto a la crisis, el exministro sugirió que la complacencia actual es peligrosa. «A mí me parecería muy bueno que hubiera no un problema fiscal grave pero sí un sustico… nos forzaría a tomar medidas de fondo», afirmó, argumentando que hoy en día para la mayoría de la gente «el problema fiscal es entre muy pequeñito e inexistente».
Finalmente, el CARF insistió en que cualquier ajuste debe ser fuerte y creíble para que los mercados financieros abaraten el costo del endeudamiento, aunque su presidente reconoció que el proceso será «intenso y quizás doloroso en algunos sectores» debido a las inflexibilidades del gasto en pensiones, salud y transferencias territoriales.




