Citi Research presentó este martes la más reciente edición del Economic Outlook, el cual incluye proyecciones económicas globales y regionales. En el capítulo dedicado a Colombia, la entidad financiera proyecta una desaceleración temporal en el ritmo de la actividad productiva provocada por el proceso de consolidación fiscal, el cual sentará las bases para un dinamismo más sostenible a partir de 2028
Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citi, reveló estimaciones que le apuntan a que el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia registrará una expansión del 2,3 % en 2026, para luego desacelerarse al 1,8 % en 2027. Según el experto, este menor crecimiento responderá directamente a la aplicación del proyecto de consolidación fiscal que debe atravesar el país.
Pese a este ajuste en las cifras, el especialista sostuvo que se trata de un costo necesario en el corto plazo para sanear las cuentas públicas y establecer un terreno más sólido que permita acelerar el desarrollo económico en los años posteriores.
En materia de precios, Colombia presentaría un comportamiento diferenciado frente a sus vecinos andinos al mostrar una mayor persistencia inflacionaria.
Las cifras entregadas por Citi ubican la inflación colombiana en un 6,5 % para 2026, previendo una convergencia paulatina hacia el 4,7 % en 2027. Esta resistencia a la baja está motivada por factores de inercia e indexación, incrementos pasados al salario mínimo y la amenaza climática del fenómeno del Niño, de acuerdo con la entidad.
Frente a esta coyuntura, la firma recordó que el Banco de la República ha asumido una postura hawkish o de endurecimiento monetario y anticipó que la tasa de interés de intervención cerrará 2026 en 12,50 %, lo que significa que haría un nuevo ajuste al alza de 25 puntos básicos entre octubre y diciembre.
Para el próximo año, la entidad proyecta descensos graduales hasta situarse en 11 % al final de 2027 a medida que la inflación disminuya.
Finalmente, para Citi, la tasa de cambio del peso colombiano exhibirá una conducta relativamente estable, respaldada por la debilidad del dólar a nivel internacional y la cotización elevada de los commodities.
El desafío de las finanzas públicas
El Economic Outlook de Citi Research advierte dudas sobre la sostenibilidad fiscal de Colombia, en particular ante las observaciones expuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la urgencia de un reajuste estatal.
Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de la firma, coincidió en que la consolidación fiscal es una prioridad en la que existe un amplio consenso de mercado.
No obstante, el experto recordó las fortalezas estructurales históricas de la economía colombiana, resaltando que es el único país latinoamericano que nunca ha incurrido en impago (default) de su deuda soberana y que habitualmente logra consensos políticos y sociales para tramitar reformas fiscales.
Sobre la posibilidad de acordar un programa de acompañamiento con el FMI, asunto evaluado en las recientes reuniones de otoño en Bangkok, el economista indicó que un eventual acuerdo no tomaría por sorpresa a los inversionistas internacionales.
Entorno internacional
A nivel regional, el escenario proyectado por Citi Research para América Latina prevé una aceleración del crecimiento promedio del 1,9 % en 2026 y del 2,1 % en 2027.
Revilla destacó que se está configurando una «alineación de factores positivos» inédita en décadas, entre los que destacan la distancia de la región respecto a tensiones geopolíticas, su posición favorable frente al desacoplamiento comercial entre EE. UU. y China, la debilidad del dólar y precios elevados en productos básicos.
A escala global, Citi anticipa un crecimiento económico estable de 2,6 % para 2026 y 2,8 % para 2027, con índices de inflación mundial de 3,5 % y 3 %, respectivamente.
Aunque la firma cree que el entorno internacional asimila el impacto estanflacionario del conflicto en Irán y presiones al alza en las tasas de interés de largo plazo por los abultados déficits fiscales en potencias avanzadas como Estados Unidos y Francia, señala también que la economía global ha mantenido una notable capacidad de resiliencia.
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